Por: Octavio Díaz García de León

El candidato a la presidencia de “Por México al Frente”, Ricardo Anaya, tiene abiertos varios frentes de batalla. Si bien en su calidad de presidente de la Cámara de Diputados fue un aliado clave del PRI para aprobar las reformas estructurales, de unos meses para acá el golpeteo contra el candidato Anaya se ha intensificado. Al grado de que se acusa la intervención de la PGR con fines de descarrilar su candidatura.

Otros ataques muy intensos contra Anaya provienen del ex presidente Calderón, la candidata Margarita Zavala y demás descontentos del PAN. También, aunque de menor intensidad, provienen de AMLO. Pero el ataque del PRI ha crecido a un grado que llama la atención y se ha dado a través de algunos medios de comunicación y las redes sociales.

¿Por qué Anaya, y no AMLO, se ha convertido en el blanco central de los ataques de Calderón, Zavala y el PRI?  En el caso de los primeros dos está claro: el proceso de elección interna del candidato a presidente por el PAN se dio en los términos que fijó Anaya y no gustó a Margarita, su esposo y otros panistas. El encono de este grupo anti-Anaya es tal, que pareciera que es el candidato por vencer, o por lo menos a evitar que gane, pasando a segundo término la lucha contra los otros candidatos. Tampoco se puede olvidar la cercanía de este grupo con Meade, el candidato del PRI, por lo que es posible que, si Margarita no logra avanzar, acaben apoyando a Meade.

¿Por qué el PRI estaría más preocupado si ganara Anaya que AMLO? Una primera hipótesis es el temor a que se repitieran los casos de Chihuahua, Veracruz y Quintana Roo en donde los nuevos gobernadores de la coalición PAN-PRD, llegaron a destapar los inmensos actos de corrupción que cometieron sus antecesores del PRI y que han llevado a la cárcel a algunos ex gobernadores y a sus operadores. Incluso se llegó a involucrar a Manlio Fabio Beltrones, figura emblemática de este partido. Esto pudo haber prendido señales de alarma en el PRI.

¿Es válido el temor del PRI de que algunos de sus miembros pudieran ser acusados de corrupción? Las investigaciones periodísticas y las auditorías de la Auditoría Superior de la Federación han puesto al descubierto decenas de casos irregulares de corrupción y desvío de recursos. El miedo podría ser fundado para algunos importantes actores de ese partido.

De ser cierto lo anterior, la hipótesis concomitante sería pensar que con AMLO se pudiera pactar impunidad, a cambio de dejarlo llegar a la presidencia. Dicho pacto no es descartable, ya que AMLO se ha dedicado a predicar el perdón para todos (corruptos y narcotraficantes) y a atraer todo tipo de personajes de dudosa reputación a su campaña.

Es factible que AMLO esté dispuesto a pactar lo que sea, dado que podría ser su última oportunidad para lograr la presidencia. De ser cierta esta hipótesis, el PRI tendría que valorar los riesgos de que AMLO incumpla sus promesas, dada su proclividad a cambiar de opinión, a menos que se tengan candados, como información sensible de AMLO y sus seguidores, que lo eviten.

Lo que es un hecho es que los esfuerzos para llevar a Anaya a la cárcel son muy reales. Este, por su parte, ha prometido que castigará a los corruptos y que no se detendrá ante ningún personaje. Sin embargo, para impedir su candidatura desde un punto de vista legal, habría que llevar a Anaya a la cárcel pues no bastaría que estuviera sometido a proceso. Esta persecución legal puede tener dos efectos: el desprestigio del candidato o presentarlo como perseguido político, como fue el caso del desafuero de AMLO en 2005, que solo lo favoreció.

La segunda hipótesis es que simplemente se trata de una estrategia para alcanzar el segundo lugar en las encuestas. Como lo escribí en esta columna (https://octaviodiazgl.blogspot.mx/2018/01/lucha-electoral-por-el-segundo-lugar.html) hace algunas semanas, la pelea es por el segundo lugar y en ese sentido es básicamente entre Anaya y Meade. Si ninguno de los dos logra estar más arriba que AMLO en las encuestas, quien vaya en segundo lugar, en teoría podría atraer el voto útil de la gran mayoría que no quiere a AMLO. ¿Perderá la guerra Anaya con tantos frentes de batalla abiertos? Todo puede pasar de aquí a las elecciones. Si Anaya resulta ser un candidato más peligroso que AMLO para el PRI, y si Meade no logra atraer suficientes votos para ganar, no sería extraño un pacto de apoyo entre AMLO y el PRI.

Sin embargo, este pacto podría ser suicida para el PRI pues muchos de sus militantes se cambiarían a MORENA y el nuevo PRI acabaría convertido en el peor y más viejo PRI: el del populismo de los años setenta, con otro nombre.

 

 

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