Jesús Eduardo Martín Jáuregui

Equilibrio de fuerzas.– Decía José Enrique Rodó de los EE.UU: Los admiro, pero no los quiero. Las elecciones de ayer se convirtieron en una suerte de presidenciales en las que Trump vuelve a ser el candidato que agita el nacionalismo contra la inmigración. ¿Por qué va a votar al Partido Republicano? “Porque Trump no es un político, es un millonario que no tendría por qué estar aquí, dice las cosas como son, ha arreglado la economía”, responderán muchos americanos clase media. Sin embargo, al parecer los republicanos perderán el control de la Cámara de Representantes, lo que limitará su agenda política. Por otro lado, un grupo de candidatos demócratas de perfiles dispares, con una inédita ola de mujeres, busca el contragolpe. Fracasar ante uno de los presidentes más impopulares de la historia supondría una debacle. A la hora de enviar mi colaboración los resultados electorales son los siguientes: Cámara de Representantes,  Demócratas 203, Republicanos 187; Senado Demócratas 42, Republicanos 51)

 “Primero vinieron a buscar a los comunistas y no dije nada porque yo no era comunista.

Luego vinieron por los judíos y no dije nada porque yo no era judío.

Luego vinieron por los sindicalistas y no dije nada porque yo no era sindicalista.

Luego vinieron por los católicos y no dije nada porque yo era protestante.

Luego vinieron por mí, pero, para entonces, ya no quedaba nadie que dijera nada”.

Atribuido erróneamente a Bertoll Brecht, lo escribió Martin Niemöller, un pastor luterano encarcelado de 1937 a 1945 por el gobierno de Hitler. ¿Cuándo hizo su comentario famoso? En 1933, Niemöller ganó fama por un libro, «Del submarino al púlpito», que narraba su vida y su transformación de comandante de un submarino durante la I Guerra Mundial a pastor de una iglesia protestante. La prensa nazi de ese tiempo elogió el libro y fue uno de los más vendidos durante los primeros años del gobierno nazi. En la conclusión del libro, Niemöller celebró la llegada al poder de los nazis y el “renacimiento nacional” que suscitaron, pero luego, se opuso fuertemente al derrotero que tomo el gobierno nacional socialista lo que dio lugar a su encarcelamiento. Su texto sigue siendo una oda a la rebeldía.

El senador Alejandro González Yáñez, líder del Grupo Parlamentario del Partido del Trabajo, anunció que este martes presentará una iniciativa para eliminar la Comisión Nacional de los Derechos Humanos y en su lugar crear la Defensoría del Pueblo. A decir de las víctimas, la CNDH ha sido inútil, por ello la necesidad de sustituirla. “Se trata de sustituir, de acabar con la Comisión Nacional de Derechos Humanos, porque lo consideramos un espacio, una instancia, prácticamente inútil, dicho por las voces de las víctimas…”.

La sustitución será por un órgano defensor del pueblo, que tendría la característica de que sus decisiones serán vinculantes para cumplir con su función y evitar cualquier abuso. Reiteró lo que ha sido lugar común de grupos críticos: “La actual Comisión Nacional de Derechos Humanos no está a la altura de la problemática nacional, y no lo está no porque no quisiera estar, sino porque carece de los dientes necesarios. Es decir, sus decisiones no son vinculantes y ese es el tema central”; la nueva Defensoría será completamente autónoma para que se haga justicia y proteja a las víctimas en lugar de los victimarios, tal como propuso el Presidente electo, Andrés Manuel López Obrador. Es necesario sustituir a la CNDH por un órgano originario “como debió de haber sido desde un principio, que es el defensor del pueblo, la Defensoría del Pueblo”.

Algo de historia, el 13 de febrero de 1989, dentro de la Secretaría de Gobernación, se creó la Dirección General de Derechos Humanos. Un año más tarde, el 6 de junio de 1990, por decreto presidencial, se creó la Comisión Nacional de Derechos Humanos, constituyéndose como un Organismo desconcentrado de la Secretaría. Posteriormente, mediante una reforma publicada en el Diario Oficial de la Federación el 28 de enero de 1992, se adicionó el Apartado B del artículo 102, elevando la CNDH a rango constitucional con la naturaleza jurídica de un organismo descentralizado, con personalidad jurídica y patrimonio propios. Finalmente, por medio de una reforma constitucional, publicada en el Diario Oficial de la Federación el 13 de septiembre de 1999, la CNDH se constituyó como una institución con plena autonomía de gestión y presupuestaria, modificándose la denominación de Comisión Nacional de Derechos Humanos por la de Comisión Nacional de los Derechos Humanos.

Lo había anticipado y pa’que no se diga que no es cumplidor lo cumplió. Ahora no lo hizo a través de su gente de Morena, sino a través de los resucitados del PT (nadie sabe para quién trabaja) y que ahora se alquilaron, con buenos resultados por cierto, con AMLO. Anaya salvó a su partido, salvó los procesos de gente de su cercanía y logró pingües ganancias en el Congreso. Su vocero en el Senado anunció la iniciativa para desaparecer, no para reformar, no para modificar, ¡para desaparecer la CNDH!, aduciendo su notoria inutilidad y aunque no lo dijo, la decisión inconsulta de S.A. M.L.O. ¿Cuáles fueron los criterios utilizados para determinar su desaparición? ¿Cuáles los parámetros que decidieron su inutilidad?¿Cuáles las culpas que pagará con su desaparición?

Cuando durante su campaña S.A. M.L.O., anunció que pondría al frente de la CNDH al padre Solalinde, parecía sólo una ocurrencia descabellada, de las muchas que al parecer, afluyen a su mente, pero desaparecer sin una valoración seria un organismo que ha sido un dique para multitud de violaciones, más que fortalecer la función es evidenciar la debilidad de las instituciones que desaparecen con el pétalo de un capricho.

¡Cuidado! Van muchas señales de un peligroso y campante autoritarismo, pero como no somos la CNDH, nadie alzará la voz.

LA LEY DE CAIFÁS.– “Estamos en medio de una emergencia”, dijo Arturo Peimbert Calvo, presidente del Consejo de la Defensoría de los Derechos Humanos del Pueblo de Oaxaca, al dar a conocer que desde este sábado 3 de noviembre, se encuentran reportados desaparecidos alrededor de 100 migrantes que abordaron dos camiones en condiciones inhumanas. La oficina del Alto Comisionado de la ONU ya tiene conocimiento del caso y, por lo pronto, se está rastreando si los desaparecidos viajaban en dos camiones, uno con placas 183-EC-3 -sin que se distinga de qué estado es-, y otro con placas KY-88-765 del Estado de México; mismos que abordaron los migrantes. Las Comisiones, Nacional y estatales de Derechos Humanos continúan con el acompañamiento a los migrantes ante la ausencia del Estado mexicano.

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