RODRIGO ÁVALOS ARIZMENDI

El gobernador Martín Orozco Sandoval se ha ido significando por no aceptar a pie juntillas algunas de las ideas u ocurrencias del presidente López Obrador, que en un claro afán por desaparecer todo lo hecho por los gobiernos anteriores no se ha medido destruyendo logros importantes de otras administraciones. Aunado a lo anterior, ha echado para abajo proyectos muy importantes -y necesarios- como lo era el Nuevo Aeropuerto Internacional de la Ciudad de México (NAICM) para lo cual se tuvieron que pagar miles de millones de pesos de indemnizaciones. Pero la idea era no permitir que el proyecto de un gobierno priista de esa envergadura culminara, pues sería la imagen de una administración surgida de un partido que AMLO se ha obstinado en desaparecer y para ello no se ha cansado de señalar constantemente como la “mafia del poder”. Hoy las baterías del presidente se han enfocado en acabar de golpe y porrazo con uno de los logros más importantes del Gobierno Federal en materia de salud: el Seguro Popular que nació en el año de 2003 en el sexenio del primer presidente panista en la historia de México, Vicente Fox Quesada. El titular de la S.S.A era el Dr. Julio Frenk Mora. Echar a andar un proyecto de las dimensiones del Seguro Popular no fue tarea fácil, pues la meta era dar atención ¡a 50 millones de mexicanos! El proyecto bien diseñado tenía como objetivo principal garantizar el acceso general a los servicios públicos de salud para todos los mexicanos bajo un programa de aseguramiento sin distinción de condición social, laboral y económica, y con un arranque un tanto difícil se fue aplicando poco a poco en el país hasta llegar a ser la única opción para la población que no tenía servicios médicos ni del IMSS ni del ISSSTE y que hasta el año pasado venía funcionado satisfactoriamente de acuerdo a las posibilidades económicas asignadas. Sin embargo, López Obrador ya ordenó que el Seguro Popular desaparezca para dar paso al Insabi (Instituto de Salud para el Bienestar), y anunció, en un acto suicida para la economía nacional, que nadie pagaría nada por la atención y medicamentos. Obviamente que esto trajo preocupación y criticas, especialmente de seis ex secretarios de Salud que manifestaron que desaparecer lo que era el brazo operativo del Sistema de Protección Social en Salud era un error peligroso, ya que se estaba anulando uno de los avances institucionales más importantes del sistema de salud.

Al principio de esta columna le mencionaba que el gobernador Orozco Sandoval se ha significado por no aceptar proyectos gubernamentales de la 4T nada más por quedar bien con el jefe del ejecutivo a sabiendas que se puede lesionar en este caso la atención médica de más de trescientos mil aguascalentenses, pues como gobierno del estado, es su responsabilidad garantizar que los servicios de salud se den con calidad y oportunamente, de ahí que la semana pasada el gobernador fue nota nacional cuando en un acto público sorprendió la declaración de que Aguascalientes no firmaría la carta de intención para desaparecer el Seguro Popular y suscribirse al nuevo Instituto de Salud para el Bienestar. Martín Orozco dejó en claro que esta declinación al nuevo Instituto no era definitiva, que esperaría a ver cómo se implementa y que de ser funcional Aguascalientes sí se sumaría al nuevo Instituto, pues el decreto con el que se creó el Insabi tiene como fecha hasta el mes de abril para firmar los acuerdos de colaboración entre los estados y la federación.

El lunes pasado Martín Orozco volvió a ser nota nacional cuando los medios importantes de comunicación en el país dieron a conocer que el grupo de gobernadores panistas lo había elegido para presidir la Asociación de Gobernadores de Acción Nacional en este 2020. Con esto los gobernadores pintan de una u otra manera su posición política a nivel nacional, pues es indudable que el único partido que está siendo el contrapeso político para el presidente López Obrador, quizá con un mínimo de fuerza debido a que MORENA tiene controladas las dos cámaras legislativas y hasta el Poder Judicial ahora con el nombramiento de la nueva magistrada de la Suprema Corte de Justicia de la Nación, la regiomontana Margarita Ríos Farjat, que ocupa ya el puesto que ocupaba Eduardo Medina Mora y al que renunció sin dar mayores explicaciones, aunque en los corrillos políticos eran un secreto a voces los motivos de su renuncia. Ríos Farjat, quien antes de ocupar este cargo era la jefa del Servicio de Administración Tributaria por invitación de López Obrador, ejercerá este nuevo cargo de Ministro por 15 años.

Martín Orozco tendrá una encomienda importante, pues será la voz cantante de sus compañeros gobernadores y por ende de 10 estados: Querétaro, cuyo gobernador es Francisco Domínguez Servién, que es actualmente el presidente de la Conago; Yucatán , gobernando Mauricio Vila; Tamaulipas, cuyo gobernador es Francisco Cabeza de Vaca; Chihuahua, gobernado por Javier Corral; Baja California Sur, gobernado por Carlos Mendoza Davis; Quintana Roo, gobernado por Carlos Joaquín González; Durango, gobernado por José Rosas Aizpuro; Nayarit, gobernado por Toño Echeverría; Guanajuato, gobernado por Diego Sinhue Rodríguez; y Aguascalientes.

Martin Orozco, ante el asunto de la creación del Insabi, fue claro al manifestar que en los últimos días han surgido nuevas indicaciones del Gobierno Federal, pero no dicen cómo, por ejemplo se acabaron las cuotas, pero igual es una plana que se presupuestó y que puede servir para poder seguir dando el servicio, que la intención de que sea totalmente gratis el servicio es bueno, pero lo que hay que aclarar son los cómo. No se puede jugar con el tema de salud ni puede esperar. Y anunció que la próxima semana harán una propuesta, los gobernadores panistas, de colaboración con el sector federal de salud. Qué es lo que se puede hacer; qué es lo que se debe de hacer y en qué están dispuestos a trabajar. No se adherirán al Insabi pero sí colaborarán para trabajar en conjunto en un sector tan delicado, con muchas aclaraciones que se tendrán que hacer con el secretario de la S.S.A., sobre todo el tema presupuestal así como definir muy bien si el sector salud de los estados va a tener que atender a los afiliados del IMSS o del ISSSTE. Por lo pronto los gobernadores decidieron no dejar de dar el servicio en ninguno de sus estados. Como se podrá ver el tema es tortuoso en donde el quid del asunto es simple y sencillamente el dinero. La ensoñación de López Obrador por brindar un bienestar a la población es indudable: el mundo feliz de un justo desarrollo económico donde el más pobre viva mejor. El “Shangri-la” de cualquier economista, porque esa es la verdadera medición del bienestar. No tanto la ausencia de desigualdades sino que los individuos de menor capacidad adquisitiva puedan satisfacer sus necesidades. No tanto un mundo de iguales en la pobreza como un mundo sin pobres. Y como la canción de Los Beatles, México tiene todavía un “largo y sinuoso camino” por recorrer para llegar a ese nivel.