Tania Romero 
Agencia Reforma

CDMX.- Durante dos años, escucharon sus historias. Mujeres rondando los 35 años y más, provenientes en su mayoría de estados del sureste mexicano y que desde hace tiempo han ejercido la prostitución en la zona de La Merced.

María Elena García Mendoza, académica de la Escuela Nacional de Trabajo Social (ENTS) de la UNAM, y un grupo de egresadas y alumnas de la misma entidad son quienes escuchan las historias.

Las universitarias dan vida a “Lady Meche”, un proyecto de intervención social comunitario con mujeres dedicadas al comercio sexual en esa zona, que comenzó hace 4 años y que hoy está por lanzar la fase empresarial: Alba Malva, una línea de cosméticos naturales en cuya producción podrán emplearlas.

“Muchas tienen el deseo de estudiar y piensan en su futuro, viven la incertidumbre ‘¿qué voy a hacer? cada vez tengo menos clientes’, incluso, algunas aceptan por una comida”, contó García Mendoza.

El proyecto busca reducir los daños psicosociales que el comercio sexual ha causado en las mujeres que lo ejercen, y la idea es que tengan la posibilidad de emplearse en la elaboración de los productos, a la par de sus actividades.

Paulina Leticia Flores Castro, egresada de la ENTS y una de las fundadoras de “Lady Meche”, precisó que ellas no buscan terminar con la trata, pues han trabajado con la metodología de reducción de daños, para detener los estragos negativos de la vida de violencia y explotación que esas mujeres han vivido, muchas, desde que tenían entre 10 y 15 años.

La idea, añadió, es contribuir a romper con los estereotipos que dañen la integridad de las mujeres.

El primer producto que sacarán a la venta es un maquillaje híbrido, un lápices labial y bálsamo, cuya materia prima, de origen natural, proviene del Istmo de Tehuantepec.

El costo de este producto será de 150 pesos y se tendrán tres canales de distribución: a través de alianzas con universidades de la Capital y centro del País, mediante conferencias-venta y por internet y puntos de venta en bazares.

En diciembre harán la primera entrega de los productos en venta.

Actualmente, las universitarias siguen reuniendo fondos, a través de algunas fondeaderas y planean, en un lapso de 6 meses, haber cubierto la zona Centro del País.

Parte de los recursos se destinarán para arrendar un espacio en el centro donde puedan trabajar las mujeres, elaborando los productos, y que en una fase inicial serán alrededor de 30 las participantes.