Israel Sánchez
Agencia Reforma

CIUDAD DE MÉXICO.- En una ciudad donde el uso de suelo es cada vez más caro y menos accesible, el fenómeno de la vivienda intraurbana requiere desarrollos innovadores.
Si bien por muchos años la solución de varias instancias, sobre todo gubernamentales, fue el establecimiento de unidades habitacionales en la periferia de grandes metrópolis, ahora un grupo multidisciplinario de la UNAM propone volver la vista a la problemática y contribuye a la discusión a través de un proyecto que han bautizado como Vivienda Industrializada Sustentable (VIS).
“(El VIS) busca estudiar alternativas que traten de entender la forma en la que se puede regresar a las ciudades, pero con los factores de dificultad que hoy tenemos, como la carencia de suelo urbano”, explica, en entrevista, el arquitecto Honorato Carrasco Mahr, coordinador de la iniciativa.
Su propuesta se ha centrado en concebir una vivienda de 12.5 metros cuadrados que, como el nombre del proyecto indica, cuenta con sistemas de sustentabilidad que la dotan de cierta autonomía y con manufactura industrial, contrario a como se erigen los inmuebles tradicionales.
Así, además de hacer frente al impacto ambiental, se facilitaría la adquisición de una casa al interior de la urbe, sorteando los problemas del uso de suelo.
“En el caso de la Ciudad de México, el valor de suelo se ha incrementado de manera tan importante que ya a las nuevas generaciones, que no son pocas, cada vez se les dificulta más acceder a una mejor localización dentro de la urbe”, apunta, por su parte, el urbanista Enrique Soto, quien participa como asesor del proyecto.
El grupo coordinado por Carrasco Mahr, que integra principalmente a arquitectos e ingenieros, tanto académicos como alumnos de licenciatura y posgrados, contó para el desarrollo de la iniciativa con el apoyo del Conacyt, a través del Fondo de Sustentabilidad Energética.
Se trata de una casa compacta y móvil cuyo peso no supera las 3.2 toneladas.
A pesar de sus reducidas dimensiones, la vivienda está diseñada para brindar una sensación de espacialidad amplia, además de estar completamente equipada con lo necesario para la habitabilidad de un máximo de dos personas.
Con ello, cuenta Carrasco Mahr, se ofrece además una opción a los nuevos modelos de familias unipersonales o de parejas sin hijos.
“(La intención del proyecto) es estudiar de qué manera se puede lograr una vivienda asequible para estos modelos de familias mucho más compactas, y que, por esta misma condición de compacidad en número de personas, pues también puedan acudir a una compacidad de espacio, tener menos requerimiento de espacio”.
La idea es que el modelo, por otra parte, tenga la estructura de una casa tradicional, pero que sea flexible en lo posible, precisa el académico sobre la VIS, que cuenta, en su reducido pero óptimo diseño, con cocina, salacomedor, baño y una recámara con cama matrimonial.
“Cumplimos todos los requerimientos que un habitador o dos habitadores pueden llegar a tener”, asegura.
A decir de Carrasco Mahr los modelos financieros que han trabajado indican que la casa podría adquirirse en un precio de entre 350 mil y 380 mil pesos, con todo incluido para habitarla al instante:
refrigerador, estufa, parrilla eléctrica, colchón, paneles solares, sistema de captación de agua pluvial, entre otras necesidades.
Y si la industrialización lo permite, augura que pueda incluso venderse en tiendas de materiales para el hogar, favoreciendo aspectos como la personalización o una variedad de gamas.
“La idea es que se comporte como un objeto, porque acaba siendo también un objeto. Como su producción sería en serie y en masa, sería muy fácil sustituir partes dañadas”, destaca.
Tras dos años de desarrollo, con varios más de esbozos y conformación del equipo, el proyecto ahora busca acercarse al sector empresarial y a la iniciativa privada para hacerles ver las bondades y posibilidades del mismo, así como a los sectores gubernamental para atender la adecuación normativa.
Pero, lo siguiente, principalmente, es alcanzar la aceptación social, que hasta ahora han podido comprobar mediante unas 350 encuestas que arrojan una aprobación de más del 80 por ciento, asegura el arquitecto.
De lo que se trata es de cambiar la concepción de cómo se habita la ciudad y pensar en la optimización de recursos y del espacio ocioso.
“Es una búsqueda de cambio de mirada, de cambio de paradigma: entender que hay muchas formas de la ciudad, donde lo que se conoce como una densificación equilibrada es viable”, sentencia Carrasco Mahr.