Leticia Acuña Medina

Al dar a conocer el mensaje de la Comisión Episcopal para la Pastoral Social, el Obispo José María de la Torre Martín reconoció que México tiene una grave herida por el rezago y pobreza que existe, por la violencia y la inseguridad.
Recordó que en el 2010, los obispos mexicanos “expresamos nuestra gran preocupación por los niveles de violencia que se daban en el país. Nuestra preocupación la expresamos en la exhortación pastoral ‘Que en Cristo, nuestra paz, México tenga vida digna’…”.
“Después de hacer un análisis y un discernimiento pastoral del momento, hicimos pública nuestra visión cristiana acerca de los orígenes de la violencia y la inseguridad y propusimos una serie de caminos que impulsaran la construcción de la paz, de acuerdo a los más diversos contextos en las diferentes regiones del país”, externó el prelado. “Lamentamos mucho que las cosas no hayan mejorado hasta el momento presente y ahora nuestra preocupación es mayor”.
Dijo que la escalada de la violencia ha ido en franco ascenso, aún y cuando las cifras oficiales no reflejan totalmente la situación, pues es notorio el espectro de muerte y otras violencias no denunciadas que se ciernen sobre nuestra población, así como el duelo prolongado que se vive en nuestras familias ante las desapariciones, tanto denunciadas como no denunciadas.
“De una forma especial, nos ha sido extremadamente útil la escucha atenta del dolor y sufrimiento de nuestro pueblo para comprender que la situación del país se ha complicado de manera grave y que no se avizora una salida a esta otra crisis humanitaria que se vive en muchas regiones y que resulta igual o más dolorosa que la crisis humanitaria que se está viviendo a partir de los sismos de este año”, aseveró.
Explicó que los factores que contribuyen a la violencia y a la inseguridad siguen vigentes y, aún más, se han endurecido, entre ellos la corrupción, la desigualdad, el desempleo, la impunidad, la ineficaz procuración de justicia, el abandono al campo, entre otros.
Del mismo modo, denunció que la violencia y la inseguridad ya se han extendido a casi toda la geografía nacional y algunas de nuestras ciudades forman parte del elenco vergonzoso entre las más violentas del mundo. “El fenómeno de la violencia tiene orígenes multifactoriales, por lo que se ha hecho cada día más complejo y no se puede seguir explicando como consecuencia de enfrentamientos entre bandas criminales”.
Desgraciadamente, finalizó, este fenómeno se ha ido extendiendo hacia nuevos ámbitos políticos y sociales. “Necesitamos el resultado de las investigaciones ministeriales para conocer el significado de las ejecuciones de actores políticos, lo mismo que de periodistas y de defensores de derechos humanos”.

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