Un país con tan solo 7 millones de habitantes, no siempre logra que el mundo entero vire a verlo. Pero después de convertirse en la economía sudamericana que más se ha destacado por sus altos y sostenidos crecimientos económicos, Paraguay es motivo de análisis en cuanto a su efectiva aplicación de reformas estructurales. Indaguemos un breviario de su desempeño y el verdadero impacto de su auge.

A finales del siglo anterior, los guaranís estaban hundidos en pobreza extrema, desigualdad salarial, poca inversión tanto pública, privada como extranjera, servicios públicos saturados e ineficientes, mínimos niveles de recaudación fiscal, así como elevados niveles de informalidad en su mercado laboral. Un cambio estructural era necesario para evitar que el país se hundiera más de lo que ya lo estaba.

A principios de esta década, una serie de reformas estructurales permitieron pensar en que se lograría reinvertir la tendencia del país. La creación del Impuesto de la Renta para Personas Físicas, mayor fiscalización a la renta agrícola, generalización del Impuesto al Valor Agregado en el campo, dieron el impulso económico que el país que vio nacer al novelista Augusto Roa Bastos, necesitaba.

Esta mayor recaudación, aunado a una consolidación de su deuda pública, sin convertirse en algo preocupante, fueron recursos que correctamente aplicados lograron, según datos del Banco Mundial, una economía viento en popa, alcanzando en promedio desde el 2012 a la fecha, una tasa del 6.8 por ciento, muy por arriba de los demás países de Sudamérica.

En cuanto a sus variables macroeconómicas, todas denotan avistamientos positivos. Sus niveles de inflación se encuentran estables y se proyectan en 4% para lo que resta de la década, sus bajos niveles de endeudamiento que tan solo alcanza el 20 por ciento de su Producto Interno Bruto, crecimiento de sus exportaciones que lograron un superávit comercial de 1,350 millones de dólares para el año 2016, 133 por ciento más que la registrada en el año 2015, en base al Banco Central de Paraguay.

Paraguay es un país que tiene una gran dependencia sobre sus recursos naturales. La energía eléctrica, la producción agrícola y ganadera lideran las actividades económicas. Estas representan alrededor del 60 por cierto de sus exportaciones.

En caso de continuar con esta línea, el crecimiento del PIB estará sustentado por mayores niveles de inversión pública y privada, y por una positiva producción de energía eléctrica y agrícola.

Con estos datos, el país deja una economía de ostracismo para buscar posicionarse a la par de economías emergentes. Sin embargo, este crecimiento económico trae consigo una serie de particularidades que hunden a la sociedad paraguaya en la miseria y la desigualdad.

La inclusión social no se ha manifestado a la par con el crecimiento económico. Con base a información de la Comisión Económica para América Latina y el Caribe el 40.7 por ciento de su población se encuentra en alguna situación de pobreza. Siendo casi 6 por ciento de esta, posicionada en pobreza extrema. Estos representan los niveles más preocupantes en la parte inferior del continente americano.

La desigualdad en la distribución de ingresos roza niveles exorbitantes, los cuales, inclusive, se han venido acrecentando con el auge económico del país. Lo anterior ya que la mayoría de este crecimiento viene ocasionado por la agricultura mecanizada, lo que no facilita la generación de empleos y hace que el ingreso se concentre en la parte alta de la sociedad.

El gobierno guaraní en lugar de festejar con bombos y platillos, debería diversificar su economía para lograr generar fuentes de trabajo direccionados para las personas dentro de la línea de pobreza y sobre todo de pobreza extrema.

Sería una equivocación pasar por alto los progresos sustanciales alcanzados en materia económica;no obstante, la prioridad del presidente Horacio Cartes, debe de enfocarse en lograr que este desarrollo pueda llegar a toda la población, en vías de encontrar el bienestar y una mejor calidad de vida; lo cual, desgraciadamente, aún está muy lejos de suceder.

 

Twitter: @GmrMunoz