Debe cambiarse el concepto de la vejez a algo positivo y no verse como una fatalidad en la vida de las personas, afirmó el secretario de la Asociación de Geriatría y Gerontología de Aguascalientes, Jorge Gómez Hernández, al enfatizar que la tercera edad no debe ser mala, dependiente, patológica ni discapacitante, sino llena de alegría, metas e integración.
Al presentar su ponencia titulada “La Importancia de la aplicación de la psicogerontología en el Adulto Mayor en la Vida”, en el marco de la Tercera Jornada por un Envejecimiento Saludable, organizada por la Asociación de Geriatría y Gerontología, Jorge Gómez resaltó la necesidad de manejar en sentido positivo el estado mental y emocional en la vejez.
Destacó que en el subconsciente se encuentran los miedos, rencores, odios, desamor, soledad y todo aquello que enferma a la gente y que también enfrentan los adultos mayores. Sin embargo, dijo que la población debe provocar un envejecimiento con una mejor calidad de vida.
“De eso se trata la psicogerontología, el cuerpo transporta al espíritu. Cuando se manifiesta el dolor, nuestro espíritu está enfermo, las emociones se enfermaron, muchos años antes le llamábamos estrés, ahora ya la podemos etiquetar y le llamamos resentimientos, ciclos no cerrados, odios, desamor, soledad, miedos y todo esto es un proceso que nos enferma; hay que trabajar en el enfrentamiento de nuestro propio yo, al hacer esto también nos liberaremos y tendremos una vejez más saludable”.
En ese sentido, Jorge Gómez Hernández consideró que los adultos mayores deben plantearse metas en la vida y dejar de limitarse y cerrarse psicológicamente. Por ello, dijo, es necesario cambiar la idea de que el llegar a viejo es malo.
“Tenemos unas codificaciones o patrones de que la vejez es mala, dependiente, patológica, discapacitante y con soledad. Todo eso nos asusta, no queremos llegar a ser viejo porque en todas las etapas de la vida, hubo una aceptación, integración, vivencia, alegría de vivir, metas y la vejez es otra etapa de la vida igual, que está tan enriquecida y aún más cuando podemos integrar toda nuestra vida y empezamos a conocernos nosotros mismos, bajo la experiencia de vida, que nadie más nos la puede dar más que uno mismo”.

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