Ya han comenzado los festejos constantes, las posadas y celebraciones de la época, cosa que a mí en lo personal me encanta porque tengo la oportunidad de ver a mucha gente y la mayoría con ánimo festivo.

Es ese ánimo festivo el que debemos mantener bajo control ya que, con tanta insistencia de festejo, podemos perder un poco la compostura. Llegan los brindis, las comilonas y los postres, solo cuídate de no caer en los excesos para no lamentarte después de lo que con tiempo pudiste haber evitado. Y con excesos me refiero a todo; desveladas continuas pueden enfermarte, demasiada comida puede darte malestar estomacal, muchos postres generan unos kilitos frecuentemente indeseables o exceso de alcohol provoca terribles “crudas” tanto emocionales como físicas. Te recomendaría que mejor tuvieras algo de mesura para que cada evento lo disfrutes al máximo y no tengas después que arrepentirte o apenarte por algo.

Parte de esa mesura es también irte de un lugar a tiempo por respeto tanto a los que vienen contigo, como a los que te invitaron. No utilices el cliché tan trillado de: “La última y nos vamos”, de sobra se sabe que eso no sucederá. Esa terrible costumbre de muchos de salir de los lugares “con la basura y a patadas” deja de ser simpática cuando es común en alguien, así que no te vuelvas ese cliché trillado, evita que la gente padezca tu compañía evitando llegar a los excesos.

Acostúmbrate a llegar a los lugares a donde te invitaron con algo para ofrecer al anfitrión en agradecimiento por su invitación. Puede ser desde una botella de vino, unas flores, algún postre o un detalle sencillo; te verán con mejores ojos al saber que eres una persona detallista y agradecida; si además lo acompañas con una pequeña tarjeta de agradecimiento escrita a mano y firmada por ti, agranda el detalle ya que hoy en día es poca la gente que se toma el tiempo de realizar estas pequeñas cosas.

Si sabes que un día tendrás muchos festejos en los cuales habrá brindis a diestra y siniestra, procura alimentarte e hidratarte bien ese día para que los grados de alcohol no te sorprendan y no acabes siendo el bufón de la fiesta. Es solo cuestión de cuidarse un poco para divertirse un mucho y padecerlo un nada.

Que disfruten mucho sus posadas; pero sobre todo, a su familia y amigos que son dos grandes tesoros con los que contamos.

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