Carlos Reyes Sahagún / Cronista del municipio de Aguascalientes

31 de octubre de 2019. El Congreso del Estado realiza una sesión solemne para develar en una de las paredes del salón de sesiones la leyenda Universidad Autónoma de Aguascalientes, escrita en letras doradas. Para celebrar el fasto, la universidad lleva a cabo un alarde en la Plaza de la Patria, que comienza con la toma de una fotografía monumental del icono benemérito, en la zona norte de la explanada.

Alarde, dice el diccionario de la RAE, es un término que procede del árabe hispánico al’árd, y este del árabe clásico ‘ard, y tiene cuatro acepciones: “1. ostentación y gala que se hace de algo, 2. Revista, inspección que hace un jefe, 3. Desfile, principalmente militar, 4: formación militar en que se pasaba revista o se hacía exhibición de los solados y de sus armas”.

Lo recuerdo ahora porque justo es lo que me parece que ocurre: la universidad viene a la Plaza de los Tres Poderes –el ejecutivo, el legislativo y el católico–, a mostrar lo que tiene; lo que es, el vigoroso músculo que le da fuerza.

Hay un sonido local que conducen dos jóvenes, un hombre que se encuentra en la esquina suroriente del atrio de catedral, en una tribuna, y una mujer que está en la torre sur de la sede episcopal, que es donde se ubica el fotógrafo que realizará la toma, aparte de algún otro colado. Los del sonido local dirigen la operación de ingreso a la zona de la fotografía y el acomodo de las personas. De cuando en cuando repiten una serie de instrucciones.

La parte norte de la explanada ha sido cercada y marcada con papelitos pegados en el piso. Los que lleven playera blanca deberán pararse sobre los papelitos amarillos, en tanto los de la negra, en los papelitos rojos.

La entrada a este lugar se efectúa por el norte, al lado de un gran escenario que se ha montado, no sé si para este alarde, ocomo parte de la infraestructura desplegada con motivo del festival de la ciudad, al igual que un par de tribunas: una en el límite del atrio de catedral, y otra tapando casi toda la entrada a la exedra, esos brazos amables que reciben a quien se apersone frente al águila republicana.

Participan en la experiencia estudiantes, profesores y trabajadores administrativos. Vienen de todos los confines de la universidad, del centro agropecuario, con sus playeras verdes, del biomédico, en bata blanca, de Artes Escénicas con mayones, los de Historia con una sudadera color vino tinto y letras doradas; preciosa, etc.… A todos les entregan las playeras. Por ahí de las 9 de la mañana comienzan los ejercicios de animación, ya sabe: que como estamos, que si tenemos frío, que si tenemos hambre… pero el punto central del asunto es que el plan que alguien ideó tenga su debido cumplimiento, y lo más rápido posible.

–Levanten la mano los que tienen playera blanca… Los que tienen playera negra, y todavía no se la ponen. Venga, hay que ponerse la playera porque desde acá arriba se ve muy padre.

Después de estos primeros avisos viene la música: “Otro ladrillo en la pared”, del grupo británico Pink Floyd… Extraña elección para un evento como este, teniendo en cuenta que se trata de una pieza antisistema escolar (we don’t need no education. We don’t need no thought control. No dark sarcasm in the classroom. Teacher, leave them kids alone…). Las juveniles voces se sobreponen a los músicos europeos para solicitar dos cosas: que nadie se mueva del lugar que le corresponde, de acuerdo a su playera, y que quienes no se la han puesto, la playera, lo hagan.

–Atentos a las indicaciones, para que esto fluya. ¿Cómo están esos ánimos, chavos?

–¡¡¡¡¡Uuuuuuu!!!!!

–Se escuchó muy bajito. Parece que salieron ayer. A ver, va de nuevo: ¿Cómo están esos ánimos?

–¡¡¡¡¡Uuuuuuuuuuuu!!!!!

–¡Eso!

Pink Floyd se pierde en el éter que ahora ocupa Carlos Santana y su Europa.

–Muchísimas gracias por su paciencia; van a salir en la foto. Péinense, échense un salivazo. ¡No se desesperen! A ver: vamos a practicar un grito, levantando el puño derecho…

– ¡No, el derecho no! ¡Mejor el izquierdo! –grita una voz cerca de mí.

–El grito va a ser: ¡Siempre autónoma! ¿Estamos? A la cuenta de tres: siempre autónoma. Una, dos, tres…

–¡¡¡¡¡¡Siempre autónomaaaaa!!!!!!

¡Híjole! Izquierda, derecha… ¿Habrá alguna diferencia entre ambas, ahora en México; en Aguascalientes? Ojalá de veras hubiera una buena izquierda en México, inteligente, responsable, generosa, auténtica alternativa a la derecha para, siquiera, mantener viva la esperanza, pero…

–Ahí va, otra más chidota: Una, dos, tres:

¡¡¡¡¡¡Siempre autónomaaaaa!!!!!!

Los brazos se levantan, las manos se cierran y forman puños. Es esta una imagen poderosa; en verdad muy fuerte… Cientos de puños derechos levantados. Por mi parte prefiero la mano abierta. Ciertamente el puño resiste; golpea. Significa unidad en la fuerza, o fuerza de la unidad, pero así no se puede estrechar la mano del otro; no sirve para darle la bienvenida a nadie y sí más bien para insultar, o para protestar…

Pues en eso estamos, ¿no? En una protesta; más justamente en una celebración protesta. Lo primero por lo de benemérita, y lo segundo por la iniciativa del blanquiazul. Pues sí, en eso estamos, en una protesta, pero también existe aquello de las “bofetadas con guante blanco”

Además, como todos estamos volteados hacia donde se encuentra la cámara que tomará la foto, si sacáramos la imagen de contexto parecería que la multitud increpa a la catedral, o lo que ella significa. (Felicitaciones, ampliaciones para esta columna, sugerencias y hasta quejas, diríjalas a carlos.cronista.aguascalientes@gmail.com).