En el argot político de los Estados Unidos de Norteamérica, la sorpresa de octubre es un termino que refiere a un cambio en las preferencias del electorado en el país vecino, a tan sólo unas cuantas semanas de que se celebre la jornada electoral. Su implementación remonta a 1980, año en el que el republicano Ronald Reagan temía que el entonces presidente demócrata Carter anunciara una solución a la crisis de rehenes en Irán, el fallido proyecto de rescate provocó un importante declive en la popularidad del mandatario y la victoria fue sorpresiva para Reagan.
En 1992, la sorpresa de octubre cobró vida en la contienda presidencial entre el republicano George Bush, quien entonces fungía como presidente y el demócrata Bill Clinton; a unos días del día de la elección, el ex secretario de Defensa Weinberger fue acusado de haber mentido a un fiscal durante la investigación. Dicha acusación generó un mal sabor de boca en el electorado que recordó los tiempos y escándalos de Bush como vicepresidente, razón por la cual la sorpresa de octubre dio el triunfo al esposo de la ahora candidata.
En otras ocasiones, la sorpresa de octubre no ha surtido efectos en los resultados, tal y como sucedió en el año 2000. Mismo en el que George W.Bush obtuvo la victoria, muy a pesar de que se dieron a conocer un par de antecedentes judiciales; sin embargo, recordemos que las consecuencias surtieron efectos y en esa elección Bush ganó la presidencia pero perdió contra el reconocido ambientalista Al Gore en cuanto a la votación numeral.
Este año la elección ha sido una de las más dramáticas y apasionantes. Todo esto, aunado a que las redes sociales permiten que la cobertura sea prácticamente inmediata por lo que la sorpresa de octubre puede convertirse y difundirse inclusive en varias sorpresas diarias de noviembre, cuya difusión internacional afectaría a cualquier candidato a tan sólo unos días de la elección. La última de octubre, producida a tan sólo 11 días de la elección se derivó del anuncio por parte James Comey, director del FBI, que anunció la reapertura de la investigación que ha perseguido a la candidata Clinton durante meses sobre los correos electrónicos durante su gestión como secretaria de Estado.
Octubre ha finalizado y ambos candidatos nos prometen un cierre espectacular, caracterizando a Clinton por su habilidad política que ha recogido a lo largo de los años y a Trump por su inigualable trayectoria de impulso mediático. Por muchas razones, las probabilidades de que algo impactante e impredecible suceda el próximo martes son bastante altas. El electorado ha comenzado ya a votar y el rumbo del país más poderoso del mundo estará tomando una nueva dirección; como ciudadanos del mundo, nuestra obligación será estar informados.

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