David Reynoso Rivera Río

Continuando con una tradición que gracias a Dios cumple ya cinco años, me permito comentar uno de los temas más trascendentales para la juventud aguascalentense en esta época de feria: la responsabilidad frente al consumo de alcohol, aunado a la responsabilidad en el volante. Todo esto, con motivo de nuestra querida Feria Nacional de San Marcos.

Desde hace unos años, Aguascalientes y su feria han sido referente nacional e internacional por ser no sólo la más grande, sino la mejor del país. Gracias a los muchos meses de planeación contamos no sólo con una gran variedad de centros nocturnos, sino con un excelente serial taurino y una variedad artística que abarrota el palenque con sus distinguidos cantantes y/o comediantes y además trasciende su aspecto cultural para brindar año con año un hermoso ferial que representa nuestras costumbres y tradiciones.

Los antros, el casino, el encierro y la tambora, son algunos de los lugares preferidos por nosotros los jóvenes; ante la multitud de opciones para pasar un buen rato con la familia y los amigos que inclusive nos visitan de todos los rincones del país. Se sabe que alrededor del perímetro ferial y en los trayectos de regreso a los hogares de los jóvenes, los accidentes están a la orden del día y lamentablemente, en su mayoría son ocasionados por la falta de cuidado y la irresponsabilidad en el consumo del alcohol.

Las trágicas historias que comienzan con la valentía y el aumento de velocidad, la pérdida del control en el volanteo el dormitar mientras se conduce, son más que conocidas y difundidas tanto en medios de comunicación tradicionales, como en redes sociales. Lo interesante al respecto resulta ser que muy pocas veces el ciudadano y específicamente el joven, atiende y reflexiona sobre la responsabilidad que implica tomar el mando de un vehículo, y aún más, sobre la responsabilidad que implica conducir con otras personas a bordo.

El alcohol se considera una sustancia nociva de carácter legal para todos los jóvenes mayores de edad; sin embargo su consumo se ha visto incrementado en los últimos años dado que es algo “socialmente aceptable”. El motivo del presente texto no estriba en intentar persuadir el consumo del alcohol, sino únicamente exhortar a la reflexión en los jóvenes del Estado para que adquieran un auténtico sentido de responsabilidad.

Los accidentes automovilísticos corresponden una de las causas más comunes de muerte en el Estado durante estos meses, por lo que debemos de considerar la implementación de estrategias integrales que permitan el disfrute de nuestra querida feria bajo un ambiente sano y responsable dónde los malos sucesos tengan la menor cabida posible. El joven debe de disfrutar y divertirse; sin embargo, jamás debe de olvidar que tomar el control de un automóvil requiere un alto grado de responsabilidad que lo debe de obligar a respetar el reglamento de tránsito y específicamente no conducir bajo los influjos de sustancias nocivas que alteren sus capacidades.

Los peligros y riesgos existen bajo cualquier escenario o circunstancia; sin embargo, con la prevención y la responsabilidad podemos hacer que nuestras vidas y la de los demás ciudadanos adquieran una mayor protección. Agradezco el favor de su lectura y les deseo un excelente fin de semana.

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