El Heraldo de Aguascalientes

La renegociación del TLCAN y sus implicaciones en materia laboral

David Reynoso Rivera Río

En días pasados, se anunció por parte de los representantes del Gobierno de los Estados Unidos Mexicanos y los Estados Unidos de Norteamérica el acuerdo para la consolidación de la renegociación del denominado Tratado de Libre Comercio de América del Norte; sin embargo, a unos pocos meses del cambio presidencial en nuestro país, el acuerdo aún no llega a una materialización ya que aún falta que Canadá se integre en todos los términos y que los diversos países materialicen el instrumento de conformidad a lo que indique su respectiva legislación.

Ha transcurrido casi un cuarto de siglo en el que el TLCAN ha servido como plataforma de impulso a grandes negocios mexicanos, aunque por otra parte también existen algunos acuerdos y barreras que indirectamente han obstruido la mejora en la condiciones de los trabadores. Nuestro país se ha caracterizado por contar con mano de obra sumamente barata y eso ha permitido que las grandes transnacionales sean las que obtengan los mayores beneficios a costa de los bolsillos de los trabajadores mexicanos.

Mencionado lo anterior, resulta importantísimo señalar que el papel que desempeñe Canadá en los próximos días para su afiliación a la renegociación, será fundamental ya que sus impulsos y exigencias van dirigidas a la mejora en las condiciones de los trabajadores, específicamente en la rama de la manufactura automotriz. De ser así, se buscará que el trabajador con el sueldo más bajo reciba cerca de 16 dólares norteamericanos por hora; sin embargo, sabemos que el tipo de cambio llevaría a sueldos utópicos por lo que quizá no se llegue al acuerdo de los 16 dólares norteamericanos, pero puede mejorarse por lo menos en un 40% los ingresos que reciben los obreros mexicanos y esto a su vez ayudaría a que Aguascalientes se consolide como un verdadero titán económico tras muchos años de grandes esfuerzos que lo han llevado a captar históricas inversiones.

Resulta preciso mencionar que deberá existir a la brevedad una muy buena legislación secundaria en materia laboral, ya que recordemos desde hace unos meses debió de expedirse y por razones políticas no se lograron los acuerdos necesarios. La intención de llevar a cabo una nueva legislación laboral obedece a un mandato constitucional y a la necesidad de combatir los grandes problemas que surgen a raíz del modelo sindical actual en nuestro país.

Dentro de las condiciones que Canadá pretende imponer, se comprende la revisión al capítulo laboral en el que nuestro país se verá obligado a cumplir con todos los compromisos firmados con la Organización Internacional del Trabajo (OIT) en materia de libertad de asociación sindical y justicia laboral, por lo que no habría razón para detener la inminente legislación secundaria que debió expedirse por la anterior legislatura del H. Congreso de la Unión.

De no llevarse a cabo la renovación del TLCAN, México sufrirá graves consecuencias ya que a pesar de que formalmente somos unos de los países con mayor número de tratados comerciales, paradójicamente según cifras de la OCDE, en la realidad concentramos más del 75% de nuestros intercambios económicos con Canadá y los Estados Unidos de Norteamérica. Hay mucho por hacer para el nuevo gobierno de Andrés Manuel López Obrador en el que tocará implementar un nuevo TLCAN y paralelamente deberá hacer que México recurra a todos sus instrumentos para entablar y fortalecer nuevas relaciones que lleven al crecimiento económico sostenible.

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