David Reynoso Rivera Río.

El pasado 10 de febrero del 2014 se publicó en el Diario Oficial de la Federación la reforma político electoral que dio vida a la reelección en nuestro país por lo que respecta al poder legislativo y a los cargos municipales. En esta ocasión abordaré únicamente el tema del poder legislativo y es que para el caso de los senadores; estos podrán ser reelectos por un periodo más; mientras que los diputados tanto locales como federales, podrán serlo hasta por tres periodos, otorgándoles a ambos la posibilidad de permanecer por un plazo de doce años de trayectoria legislativa ininterrumpida.

En los últimos periodos legislativos de las Entidades Federativas y de la propia Federación, existen perfiles que personalmente admiro por sus cualidades jurídicas, su técnica legislativa, así como por el alcance y la calidad de sus iniciativas. Dichos perfiles me atrevo a afirmar que forman parte de una diversidad de partidos por lo que se puede demostrar que en todos los institutos políticos existen perfiles verdaderamente capaces y dignos de legislar.

Sin embargo, existen muchos otros perfiles que obedecen a cuotas partidistas o intereses de grupos políticos, atendiendo a su función legislativa de manera deficiente y son los causantes de que la población desestime la importancia del trabajo que da vida al marco jurídico en nuestro país y en nuestro bello Aguascalientes. Es por ello que se han tenido que adoptar medidas combativas de dicho mal, creando dependencias dentro de los propios congresos encargadas de realizar estudios o investigaciones y en ocasiones contratar cuantiosos asesores externos que laceran el presupuesto.

La reelección, constituye desde mi particular y humilde punto de vista, un remedio a muchos de los males que se han generado en torno al poder legislativo ya que permitirá permanecer en los congresos y las cámaras a todos aquellos legisladores que se distingan por su labor. Mencionado lo anterior, el primer dilema estribará únicamente en que la población pueda detectar a todos aquellos legisladores que verdaderamente se esmeran en realizar a cabalidad la labor de creación de leyes y no los confundan con aquellos legisladores que pretenden hacer de la función legislativa un auténtico departamento de gestoría y atención social.

En segunda instancia, el dilema se presentará al interior de los partidos ya que desatará sin duda una lucha interna por parte de todos aquellos interesados en reelegirse y todos los interesados en contender por alguna diputación; sin embargo, ahí los propios partidos y la exigencia de la militancia serán los encargados de delimitar claramente los parámetros para considerar la aptitud de reelección por parte de un legislador.

Finalmente dejo sobre el tintero el tercer dilema que considero relevante, el cual corresponde a la situación que enfrentan nuestros actuales legisladores en el Estado. Todo esto, ya que seis de ellos presentaron una consulta jurídica que estriba sobre el plazo que tienen los legisladores para separarse de su cargo en caso de postularse nuevamente, por lo que habrá que estar muy atentos a dicha resolución y las consecuencias que tendrá para hacer valer el principio de equidad en la contienda electoral.

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