El Heraldo de Aguascalientes

La prestación económica que puediera generar una crisis social en México

Gerardo Muñoz Rodríguez

En esta ocasión, amable lector, me gustaría aburrirlo con un tema que debe de tomar una fuerte relevancia tanto para el Gobierno Federal, así como para los millones de trabajadores en nuestro país. Me refiero al tema de las pensiones. Existen diversas coyunturas que ponen en un largo plazo, y sin tintes extremistas, una posible crisis social en el país. Indaguemos.

Como usted ya debe de saber, cada trabajador que se encuentre afiliado al Instituto Mexicano del Seguro Social o al Instituto de Seguridad y Servicios Sociales de los Trabajadores del Estado, ostenta una cuenta a través de la cual se capitalizan sus aportaciones, las de su patrón y las de Gobierno. Las afores son los intermediarios financieros que administran dichas cuentas. A través de éstas, un trabajador buscaría que al momento de jubilarse, haya logrado acumular la suficiente cantidad de recursos que le permita, al menos, continuar con el estilo de vida al cual estuvo acostumbrado. En nuestro país, esta idea cae en el terreno de lo inverosímil.

Según datos de la Organización para la Cooperación y el Desarrollo Económico, México es el país que menos recursos públicos asigna para la atención de sus pensiones. Si bien es cierto que aun gozamos del denominado bono demográfico que nos ponía en una situación privilegiada, más de la mitad de los adultos mayores a 65 años no reciben ningún tipo de pensión para su retiro. Ambos factores justifican el por qué se destina tan poco gasto público a esta apartado, siendo la falta de protección para los adultos en edad de retiro, la más preocupante. Un problema que está muy de la mano con esta situación es los altos niveles de informalidad en el mercado laboral, lo que no permite acceder a estos beneficios a millones de mexicanos. Según datos del INEGI, los niveles de informalidad laboral en el país alcanzan poco más del 50 por ciento de la Población Económicamente Activa.

De igual forma, un mal esquema de inversión para los recursos captados por las afores, no permite maximizar los rendimientos que pudieran obtenerse por la acumulación de recursos. Una mayor flexibilidad permitiría tener mejores condiciones para el pago de las mismas. En el país, solo el 40 por ciento de estos patrimonios, pueden ser destinados a la inversión en renta variable y 20 por ciento en inversiones en el extranjero. Esto imposibilita que los recursos que un joven de 30 años destina a su jubilación, no puedan ser potencializados a una tasa más elevada y otorguen un usufructo mayor.

Ante este tema de adversidades, ¿Pudiera un mexicano promedio destinar recursos en vías de buscar una mejor vida en su retiro? La respuesta sería que debería hacerlo, pero, cómo pudiera lograrlo si de los 52 millones de trabajadores registrados, el 46 por ciento de éstos ganan entre uno y dos salarios mínimos. Estos datos expresados por el Instituto Nacional de Estadística y Geografía, dejan claro que es imposible destinar recursos a otra cosa que no sea la supervivencia personal o familiar del trabajador.

El postergar la edad de jubilación, como se ha realizado en varias ocasiones, no es la salida para controlar la bomba de tiempo que representan las pensiones. La ruta de la disciplina financiera pudiera ser la única salida a este preocupante problema.Un recorte a las millonarias pensiones de ex funcionarios públicos pudiera ser un buen inicio; así como evitar cualquier acto de corrupción que consiguiera poner en riesgo el patrimonio de millones de mexicanos.

Una vez analizado de manera escueta el tema de las pensiones, ¿Se encuentra usted tranquilo con las aportaciones que realiza a su retiro? El tener determinada edad para comenzar no representa un problema, si no generar el hábito de hacerlo; ya que como dice el fascinante proverbio chino: “Excava el pozo antes de que tengas sed”.

Twitter: @GmrMunoz