La semana anterior, se comentó sobre los ganadores de la guerra comercial que disputan las dos principales potencias económicas del mundo –http://www.heraldo.mx/quien-gana-con-la-guerra-comercial/-. Sin embargo, se dejó a un lado, los motivos y acusaciones, de ambas partes, del por qué se genera este altercado, que trae consigo afectaciones generales a todos los países, a pesar de que algunos sean beneficiados.

El caso particular de China, resulta más interesante, al ser acusado no sólo por Estados Unidos, si no por varios países de utilizar herramientas de política monetaria, con la finalidad de obtener beneficios a costa de otras naciones. Indaguemos.

En primer lugar, es necesario conocer cómo funciona la fijación del tipo de cambio por parte del Banco Popular de China. La acusación a Beijing, viene derivada de cómo controlan, tendenciosamente, el curso de su moneda. Cada día, se presenta una fijación de un tipo de cambio como referencia, a partir del cual, se puede presentar una variación de más/menos dos por ciento. La conocida flotación sucia.

En la gran mayoría del mundo, incluido nuestro país, el tipo de cambio está fijado por la oferta y la demanda del mercado de divisas.

A pesar de que el gobierno del gigante asiático, siempre ha sido acusado de manipular su tipo de cambio con la finalidad de tener una moneda más barata que permita aumentar su competitividad; la limitada flexibilidad de su tipo de cambio se ha venido agudizando desde el comienzo de la guerra comercial con EEUU.

Cuando el presidente Donald Trump, anunció que a partir del primero de septiembre se impondrían aranceles por otro diez por ciento a productos chinos por valor de 300 millones de dólares; el Banco Popular de China, devaluó su moneda a mínimos históricos no observados desde el 2008. De esta forma, el yuan ha superado la barrera psicológica de las 7 unidades por dólar.

Esto quiere decir que un yuan más barato significa que una cantidad sustancial de los bienes y servicios que exporta China son más asequibles, lo que aumenta la competitividad de los productos manufacturados en sus fábricas.Si Estados Unidos los encarece con impuestos en la frontera, con esta medida China los abarata.

Al China sólo tener la posibilidad de imponer aranceles para alrededor de 50 mil millones de dólares en bienes que importa de EEUU, la depreciación de su moneda resulta ser su herramienta más utilizada para contrarrestar al ataque estadounidense.

Algo importante que debe considerar el gobierno comandado por Xi Jinping, es que si bien una depreciación impulsaría el comercio, la estabilidad de la moneda pudiera sufrir muchas alteraciones y tener repercusiones importantes en su economía.

Derivado de las cadenas de abastecimientos tan globalizadas en la actualidad, las ganancias de las exportaciones se terminan compensando con el mayor costo que se tiene que pagar por lo componentes importados.

También existe el riesgo de caer en imposibilidades de pago para su deuda local tasada en dólares o provocar una salida masiva de capitales, que pudiera desestabilizar aún más su economía. La venta masiva de la gran posición de deuda soberana que poseen de los Estados Unidos, también puede resultarles como una medida negativa.

¿No terminaría perjudicando al consumidor chino pagar más por algún bien importado?  No es una situación de ganar-ganar para el pueblo asiático.

Será muy complicado ver al gobierno chino desistir de la aplicación de esta práctica de su política monetaria. La realidad muestra la poca autonomía que se presenta en cuanto a la implementación de la misma. Cualquier persona puede incrementar su aversión a la inversión, al ver el poco impacto que tiene un libre mercado en sus capitales.

 @GmrMunoz