RODRIGO ÁVALOS ARIZMENDI

De hoy en quince días se llevará a cabo la jornada electoral en el estado de Aguascalientes, en donde en todos los municipios se realizará la elección de los cabildos. Esta jornada electoral tiene como atractivo que por primera vez MORENA se presenta ya como el partido en el poder, que con un presidente con toda la pinta de caudillo ha venido trabajando para afianzar su organización política como la de más simpatía en la población. Y el efecto López Obrador debería ser, de acuerdo a la simpatía que el presidente tiene a lo largo y ancho del territorio nacional, un fuerte imán para que el clientelismo político se uniera a su causa, en este caso MORENA. Por ello la lucha por la candidatura a la presidencia municipal de Aguascalientes entre los morenistas estuvo muy peleada. Políticos –y no políticos como Tacho Álvarez– buscaron afanosamente alcanzar esa nominación. Sin embargo MORENA es un partido que está muy fragmentado en diferentes liderazgos, a nivel nacional es bien sabida la lucha fraterna de Yeidckol Polevnsky, su dirigente nacional, y el líder de la Cámara Alta, Ricardo Monreal, político muy ambicioso, que ha transitado por la mayoría de partidos políticos en México, que ha cambiado de uno a otro con tal de alcanzar diferentes posiciones políticas sin importar la doctrina política de cada partido, Monreal no ha tenido convicción sino ambición y le ha resultado. Cuando hace poco más de un año López Obrador no le concedió la candidatura al Gobierno de la CDMX, muy sentido amenazó con defeccionar de MORENA, sin embargo el Peje lo convenció de quedarse dándole el liderazgo de la Cámara de Senadores y sabiendo que más le valía estar con quien era el favorito para ganar la presidencia, se quedó en MORENA. Pero Monreal es un animal político y olvidándose de la ortodoxia política así como de la disciplina partidista, en el caso Aguascalientes para la elección del candidato a la alcaldía, se enfrentó a la dirigente de su partido y ahí fue en donde se complicaron las cosas para la elección del candidato. Hubo muchos lastimados en esta decisión, y cómo no si nada más se inscribieron para el proceso algo así como 28 pre candidatos, unos con muy buen historial político en la entidad, otros sólo de relleno. Al final se impuso Monreal colocando a Arturo Ávila que posee entre muchas otras, dos características notables. Tiene una genialidad indiscutible y una soberbia también indiscutible. Pero por si fuera poco son rasgos que se retroalimentan constantemente. De esa manera su soberbia se nutre de su genialidad. Es soberbio porque se sabe genio. Y, a su vez, su genialidad se nutre de su soberbia, la cual casi siempre muestra con jactancia. De esa manera la piedra fundamental de su propaganda electoral se centra en su genialidad. Su mercadotecnia gira en torno de él mismo y no alrededor de los demás. Esta campaña y sus resultados pueden ser muy complicados. Un error imperdonable fue el enfrentamiento que tuvo el martes pasado con el candidato del PRD en la sala de espera de una estación de radio, su reacción no fue la propia de un político de altura, ecuánime y seguro de sí mismo. Ofendió a su contrincante de manera personal, cuando la decencia política, y la cabeza fría, deben imperar en todo momento. Ahí se vio la falta de operadores políticos en su staff. De asesores profesionales en cuestiones político-electorales.

Cuando Felipe González fue gobernador, y posteriormente senador, me distinguió nombrándome asesor. Y recuerdo que en más de una ocasión me llamó a su despacho para comentarme su disgusto hacia tal o cual diputado, de su mismo partido o de la oposición, originado su disgusto por comentarios groseros y altaneros, cuando no decía a algunas peticiones de canonjías, y es que Felipe no gobernaba con facciones, actuaba con su valer intrínseco, perseverando en sus miras y en su conducta con una vigilancia fuerte y con voluntad firme, se afanaba por no parecer otro del que era, sino por ser tal como deseaba ser.

Yo lo escuchaba y ya cuando veía que había soltado su enojo, le aconsejaba lo que yo creía pertinente. Varias veces me hizo caso y nunca se subió al ring así porque sí con quienes lo provocaban, eso le sirvió mucho. Ya pasados los malos momentos constataba que se podía estar en contra de un punto de vista, y ello era frecuente y natural, pero se debía defender enconadamente el derecho que todos tienen de expresar opiniones. Y esto creo que es lo que le ha faltado al candidato de MORENA, ser tolerante. No perder el tiempo en esta campaña peleando con sus contrincantes. Los ciudadanos deseamos escuchar sus propuestas de gobierno, nada más. Deberá aprovechar lo que queda de tiempo electoral para ofertar sus acciones de gobierno.

Por su parte Tere Jiménez es una mujer política, que como en el deporte, es de alto rendimiento. Y en política se necesita de esos políticos y no cualquier amateur que se dedica a la política para distraerse o para divertirse. Tere Jiménez ya demostró su capacidad de gobernar el municipio. Las calificaciones que la ciudadanía le ha dado a su trabajo son altas. Ha mantenido al municipio en un nivel más que aceptable. Su talón de Aquiles sin duda ha sido la concesionaria del agua; un problema heredado al que ha tenido que capotear y que a tiros y tirones ha mantenido a raya. El golpe de timón en ese tema ya lo ha dado al anunciar que Veolia se va al terminar su contrato. Sin duda una decisión difícil por el monstruo que es el manejo del agua potable, que es sin duda el principal azote de la totalidad de la población.

Tere jamás ha utilizado el vituperio o la diatriba para defender su posición política, tampoco lo ha hecho para criticar a sus adversarios políticos, o al proponer reformas que no sólo cimbran las estructuras de municipales, sino también a las conciencias más conservadoras de la oposición.

Nadie duda que entre estos dos candidatos está el futuro alcalde de Aguascalientes. Ganará el candidato que haga campaña en consonancia con la sociedad, pues se viven tiempos de competencia con una oposición que emplea todas las armas para lograr el triunfo en las urnas.