RODRIGO ÁVALOS ARIZMENDI

Luego de poco más de tres meses de la jornada electoral, en donde el Partido Morena logró contundente triunfo que le significó la presidencia de la república así como la mayoría en las cámaras legislativas, a nivel local el Partido Acción Nacional, que entre paréntesis no le fue nada mal en cuanto al triunfo de sus candidatos a nivel local, se dispone a renovar su dirigencia estatal. Quién primero alzó la mano para la presidencia del partido fue el ex secretario del ayuntamiento Manuel Cortina, quién estaba siendo apoyado por el actual senador Antonio Martín del Campo. Sin embargo el primer panista de Aguascalientes, o sea el gobernador Martín Orozco, también tenía su favorito para la presidencia del panismo local en la figura del actual diputado Gustavo Báez. Es importante mencionar que en el panismo, tanto a nivel nacional como a nivel estatal, las decisiones no se toman como en el Partido Revolucionario Institucional, en donde la voz cantante la llevaba en lo referente a los destinos de la dirigencia del Comité Ejecutivo Nacional el presidente de la república, y en los estados, los gobernadores. En ambos casos no había quién les “brincara”. La decisión sobre quienes eran designados dirigentes era inapelable, nunca se discutía. Y como dice un ex priísta que militó casi toda su vida en el tricolor: “En el priísmo siempre se vivió una disciplina sumisa y vergonzante”. Caso contrario a los panistas. Con ellos las cosas son distintas. Los grupos al interior del blanquiazul son factor de decisión y para lograr un consenso que unifique a una candidatura tienen que cabildear y planchar muy bien los acuerdos con los líderes, pues sin ello está difícil alcanzar candidaturas o liderazgos. En este caso, para lograr un candidato de unidad para la dirigencia estatal, en la persona de Gustavo Báez, se tuvo que negociar con cada grupo para no exponerse a sufrir un descalabro. Martín Orozco logró los consensos necesarios y se erigió en el ganador de la contienda al colocar a su candidato. Lo interesante de esto es que los liderazgos panistas, por lo que se ve, quedaron satisfechos y obviamente que con los acuerdos se negoció la repartición de carteras en el comité en donde todos los grupos tendrán participación.

El haber logrado un consenso entre los líderes panistas para la elección de su dirigente estatal, fortalece al PAN en su camino al proceso electoral del año entrante y en donde estarán en juego las 11 alcaldías. Actualmente el PAN tiene 4 alcaldías; La Coalición “Aguascalientes, grande y para todos”, integrada por el PRI, Partido Nueva Alianza y el Partido del Trabajo, tienen 3 alcaldías, 2 encabezadas por militantes de Nueva Alianza y otra por un militante del Partido del Trabajo. El PRI preside solo una alcaldía, la de San Francisco de los Romo; El PRD una alcaldía –la de Pabellón de Arteaga-, El Partido Verde otra alcaldía, la de Tepezalá; y por último Cosío cuenta con el primer alcalde independiente en la historia del Estado, en la figura de Juan Manuel Villalpando Adame. Todo el mapa político anterior sin duda que cambiara el año entrante.

En la elección de hace dos años, los candidatos de Morena obtuvieron resultados muy magros. Por ejemplo, en el municipio de Aguascalientes su candidato obtuvo el 3.45% de la votación, mientras que la actual alcaldesa sacó el 39.88%, que traducido a votos, el de Morena sacó 10,153 mientras que Tere Jiménez logró 117,189. La votación de Morena en general fue baja. El tsunami López Obrador no apareció ni por asomo, pues la elección presidencial estaba a un año y medio de realizarse y faltaban algunos meses para el inicio formal de la campaña electoral presidencial. Los candidatos de los partidos políticos no tenían candidatos a la presidencia, sólo el candidato de Morena, que ya tenía en campaña 18 años y por obviedad sería el candidato de Morena. La historia de lo que sucedió el pasado primero de julio ya la sabemos. Hoy Morena es el partido non plus ultra, es el partido a vencer y en los próximos años no se ve quién les haga sombra, solo las malas decisiones y el incumplimiento de las promesas de campaña del ahora presidente electo pueden revertir lo ahora ganado por el partido político propiedad de López Obrador, de ahí la importancia de los partidos políticos de mantenerse vigentes y en el ánimo de la población pues no pueden dejar sus cotos de poder en los sectores de la población que siempre han ganado, de ahí la importancia de los panistas locales de lograr la renovación de su dirigencia local con todos los grupos que mantiene cierto control, unidos. Hace algunos años era muy conocido en el PAN el grupo denominado los 4 fantásticos, el cual era encabezado por cuatro panistas que mantenían su control partidista con diferentes grupos. Las cabezas de este grupo eran Fernando Herrera, Jesús Martínez, Arturo González y Rubén Camarillo. Ellos eran quienes partían el queso y era indispensable el visto bueno de ellos para lograr candidaturas y posiciones al interior de Acción Nacional. Sin embargo, ese grupo se diluyó y los únicos que mantienen su control político son Fernando Herrera y Arturo González, prueba de ello es que la hermana de Arturo logró la candidatura a la diputación federal en el distrito más panista de la entidad, el 3, el cual obviamente ganó.

Martín Orozco es hoy por hoy el líder indiscutible del panismo local pues ha accionado debidamente y para ello ha realizado alianzas con las cabezas más importantes de su partido en Aguascalientes, al final de cuentas el objetivo es entregar buenas cuentas a la militancia y a la dirigencia nacional. La famosa sana distancia entre los partidos políticos y los gobernantes se han ido estrechando, ya no se oculta la relación.

En donde no han dado color en vísperas de lo que se viene el año entrante es en el Partido Revolucionario Institucional. Su dirigente Enrique Juárez se encuentra cada día más solo. La poca militancia que quedaba después de la elección pasada se ha ido poco a poco, algunos sin hacer aspavientos y otros haciendo mucho ruido, generado esto por el dolor y la inconformidad de cómo han sido tratados en los últimos tiempos. Del otrora poderoso partido aplanadora nada queda. Sus grandes liderazgos en Aguascalientes, en su mayoría, han defeccionado. El día de hoy no se vislumbra quién pueda salir en defensa de dicho partido y mucho menos quién pueda ganar la elección a la alcaldía. La marca se quemó y sacar al PRI de ese marasmo será labor titánica.

En Morena están viviendo una situación propia de los triunfadores, todo mundo quiere ser militante de Morena. Muchos políticos que durante toda la vida militaron en el PRI, principalmente, ahora pretenden llegar a las candidaturas por el partido del momento y que asegura en gran porcentaje el triunfo luego de la victoria contundente de López Obrador. En Aguascalientes algunos políticos se han manifestado pero han sido descartados por su pasado tricolor. Sin embargo hay que recordar que hasta no hace muchos años sólo había un partido hegemónico: el PRI. El PAN era su principal adversario pero sin muchas posibilidades, recordemos la campaña presidencial de López Portillo en donde no tuvo rivales. Por lo tanto la mayoría de la población optaba por militar en el PRI y hoy que quieren militar en Morena son excluidos como si fueran apestados por no ser políticamente morenistas “puros”. Se les olvida que el mismo López Obrador militó en el PRI, fue presidente del PRI en Tabasco; él fue quien compuso el himno del PRI en Tabasco, y una gran cantidad de los que van a ser secretarios en el gabinete de López Obrador, y de los que ahora son diputados federales y senadores, fueron priístas gran parte de su vida política, empezando por Ricardo Monreal o Manuel Bartlett.  De ahí que más bien se percibe como un tremendo egoísmo no permitir el acceso a su partido y a sus candidaturas a políticos que pueden significarles triunfos electorales. Pero en fin, en el triunfo muchos muestran su real valía. Si queremos conocer bien a alguien sólo hay que darle poder.