RODRIGO ÁVALOS ARIZMENDI

En el país hay focos rojos encendidos a una semana del proceso electoral. El viernes pasado Alejandro Hope en su columna “Plata y Plomo” del periódico El Universal hace un recuento de donde están esos cinco focos rojos, refiriéndose al tema de violencia, menciona en primer lugar a Tijuana donde después de una década en que las cifras por homicidios se habían recompuesto ha retomado los índices de sangre previos, es decir los que había hace diez años. También habla de Guanajuato como un centro de gravedad, como un nodo principal de los homicidios en México. Habla del Estado de Guerrero. Habla de la Riviera Maya como el principal centro de la industria turística del país y en donde no hay casi negocio que no pague cuota de extorsión, igual que ocurre por ejemplo en el Puerto de Acapulco, Guerrero, que es lo que tiene prácticamente hundida esa plaza. También con problemas tenemos el Estado de Tamaulipas y hay que sumar a esto lo que ha ocurrido en los últimos días en el Estado de Michoacán en la zona de tierra caliente, en el municipio de Ocampo, en Taretan, en fin.

Pero como ocurre en estos últimos meses en la diversidad de criterios entre el Instituto Nacional Electoral y el Tribunal Electoral, también la violencia en esta materia ha sido forma de discrepancia entre las dos instituciones que van a conducir la validez del proceso electoral. Por una parte la presidente del Tribunal, Janine Otálora Malassis, ha dicho que el narco o la delincuencia organizada está decidiendo quién de los candidatos queda en la boleta y quién no. y lo dice porque ha habido más de 124 asesinatos de candidatos que estaban abiertamente haciendo campaña. A esto hay que agregarle más de 500 personas que han denunciado sentirse amenazadas o haber recibido amenazas, y otros 800 por lo menos que decidieron retirarse de la actividad política ante el clima terrible de violencia que hay en el país. Por otra parte Lorenzo Córdova, que es el consejero presidente del Instituto Nacional Electoral, dice que no hay violencia propiamente electoral, que la violencia ya estaba antes de que el proceso se iniciara, que el año 2017 fue el año más violento de nuestra historia, y tiene razón, pero si esa violencia en la cual vive el país, coyunturalmente, estacionalmente se dirige a aniquilar personajes políticos vinculados con el futuro control de alcaldías, municipios, regidurías, que es la primera base sobre la cual el narco, y cuando digo narco es una sinécdoque de todo lo que es violencia y delito, entonces eso quiere decir que van a impedir desde abajo en ciertas zonas, como la de Michoacán la semana pasada, que haya autoridades que no estén a su servicio o que no estén complicadas con ellos. Entonces ocurra lo que tenga que ocurrir en esta elección, en donde no solamente cambiaremos al titular del Ejecutivo sino a todos los poco más de mil cargos que estarán en disputa. Estas elecciones ya están manchadas por la sangre y por la violencia política. ¿De qué depende que esa violencia se quede allí? ¿De qué depende que la violencia no suba los escalones de los gobiernos estatales, como ya ocurrió en Tamaulipas? ¿O que no ocurra hasta más al Poder Ejecutivo Federal? Eso solamente depende de la voluntad de los violentos. Y es horrendo tener que reconocer que las instituciones nacionales no son las que dicen que es lo que va a pasar, y no son las que pueden evitar que ocurra lo que está ocurriendo. Estamos un poco a lo que esos señores, esos que piden derecho de piso, que extorsionan, que trafican con personas, con sustancias, con tantas cosas como se puede tener para delinquir, sean los que digan cuándo, como y de qué manera tenemos que vivir el resto de los mexicanos. Y ese es un asunto que va a enfrentar desde el primer día quién gane la titularidad de la presidencia de la república, y no hemos escuchado a ninguno de ellos, de los 4 candidatos, que tenga un plan realista para devolverle al Estado el control de la seguridad pública, el monopolio de la violencia legítima y la protección de todos los habitantes de este país.

 

LOS CANDIDATOS Y EL FUTBOL

Creo que casi toda la población tuvo momentos de felicidad, de alegría y de dicha el domingo pasado cuando la selección mexicana de futbol, jugando muy bien, venció a su similar de Alemania. Y todo estuvo muy bien hasta que hizo su aparición no la torcida al estilo brasileño sino la torcida de la realidad a favor cada quién de una causa. Creo que los candidatos a la presidencia de la república hicieron unos esfuerzos totalmente grotescos para adjudicarse un merito y una representatividad que a ninguno de los cuatro les corresponde. Si ya es bastante ridículo que salgan por las redes y por la propaganda que tienen todos a su servicio vestidos con la camiseta de la selección mexicana, pues a mí me parece todavía peor que salgan a comparar el resultado de un encuentro deportivo meritorio con las condiciones en las cuales se está desarrollando la competencia electoral. Esta maniobra tan pobre política e intelectualmente de confundir la elección con la selección es una muestra de lo paupérrimo que ha sido todo el desempeño electoral a lo largo de estos meses. Eso nos demuestra que estamos en la penuria. Que estamos políticamente en un páramo y que esto de ponerse la verde. ¿Eso qué? ¿Eso que implica en función de un proyecto político de largo alcance y de solución de los muchísimos problemas de este país? Esto de ponerse la playera de la selección mexicana de futbol es casi casi como darles permiso a los jugadores de la selección de ponerse las playeras de los partidos. Todos los candidatos traían el logo de la Federación Mexicana de Futbol, ¿Por qué la Federación no puede ponerle el logotipo de los Partidos a sus camisetas y cobrarles a estos señores que están jugando realmente en el carnaval deportivo? Una felicitación sincera hubiera sido suficiente como todos los mexicanos quisimos felicitar a los jugadores que en el nombre de nuestro país fueron a defender solamente un encuentro deportivo con el actual campeón del mundo. Creo que los logros deportivos son eso y son motivo de gozo y alegría, pero no son ni la identidad nacional ni muchísimo menos el presagio electoral. Eso es grotesco y eso es ridículo.

 

LA POLÍTICA EN AGUASCALIENTES

En Aguascalientes las campañas de los candidatos a los diferentes cargos de elección popular han sido muy desiguales. Hemos visto candidatos muy movidos en los diferentes distritos electorales, pero también hay muchos que no se han dejado ver con regularidad. Pareciera que muchos de ellos están convencidos que los resultados que obtendrán en las urnas no les serán suficientes para alcanzar el cargo anhelado y por ello están dejando transcurrir los días haciendo como que hacen. Otros no hacen mucho, más bien nada, de campaña porque se sienten súper cobijados por el Partido que los designó, como el que tiene como candidato ya saben a quién, o por estar en coalición con ese Partido. La verdad es que a una semana de la jornada electoral no hay seguridad para ninguno. En lo que respecta a los candidatos a la presidencia de la república las cosas están ya muy avanzadas a favor de “ya saben quién”, pero en los cargos legislativos, tanto a nivel local como federal no hay nada escrito. Estamos viendo campañas desangeladas, faltas de creatividad y a ello hay que sumarle que hay candidatos que en la vida sabíamos que existían, de pronto salieron políticos como hongos, que en un claro afán de mejorar su estatus de vida luchan con denuedo por alcanzar la gracia del electorado. Así mismo vemos hasta con asombro como gente que militó durante décadas en un partido político y que en muchas elecciones lo defendía hasta con el alma, ahora con más pena que gloria han cambiado de chaqueta y portan sin nada de vergüenza los colores de otro partido, cuya doctrina es totalmente opuesta a la que defendían antes. Y con este tipo de actitudes he visto no con poca admiración a gente que incluso fueron presidentes de un partido político y que en su momento los llevó al congreso y que ahora con tal de volver a agarrar un hueso han abandonado sus “ideales” políticos con tal de no vivir fuera del presupuesto mostrando su verdadera cara de mercaderes de la política.

Este tipo de actitudes es lo que desilusiona a la ciudadanía que observa cómo hay individuos que nacieron para vivir pegados a la ubre del presupuesto gubernamental pues no saben hacer otra cosa que grillar. Como quiera que sea el domingo sabremos la decisión del electorado y es deseable que los congresos sean el contrapeso tanto para el titular del Ejecutivo como para los gobernadores de los Estados que de unos sexenios para acá se han convertido en virreyes que dominan sin cortapisas sus Estados.