«Acá se dice que donde damos una patada… despertamos un romano».
Y sí. A 340 kilómetros de Madrid, una pequeña ciudad de la región de Extremadura, considerada tierra en la que las excavaciones están más vivas que nunca, huele a la antigua Roma.
«Aquí no había nada. Esto fue fundado por Augusto en el año 25 antes de Cristo y se le llamó Augusta Emérita porque es una ciudad que se creó como regalo para los legionarios romanos jubilados. No había pensión. No habían ahorrado, así que se les entregaban estas tierras. Aquí venían quienes habían luchado en las guerras. Se pretendía que se sintieran como en casa», nos dice Alejandro, nuestro guía en esta ciudad.
Y justo para que los romanos experimentaran tal sensación… no podía faltar el «pan y el circo», de lo cual hoy todavía se pueden atestiguar vestigios impresionantes.
Lejos del centro de Mérida, el viajero se topa con los restos de un gran teatro romano, el cual se utiliza hoy día para diversas representaciones, lo que hace que sea uno de los puntos de atracción turística más importantes.
«Esto estuvo tapado hasta 1910, así que hablamos de una excavación relativamente reciente. La única parte visible era la superior, con bloques de granito separados. Fue un recinto taurino y luego un espacio de cultivo hasta que se empezó a excavar. En 1933 se inauguró el Festival Internacional de Teatro Clásico de Mérida. En la Guerra Civil española la gente lo usó como refugio antiaéreo porque sabía que aquí no se iba a bombardear y se iba a respetar el terreno», agrega el experto.
A unos metros del teatro está otra gran huella de la civilización romana. Se trata del anfiteatro de Mérida, donde los míticos gladiadores protagonizaban esos grandes espectáculos de todos conocidos.
«A diferencia del teatro, el anfiteatro es un círculo completo, y el graderío, en aquel tiempo, separaba por zonas a ricos de pobres. Aquí aún se ve claramente la fosa bestiaria con sus cinco metros de profundidad, la cual en aquellos años estaba cubierta por madera y tierra. Se usaba tierra para que absorbiera la sangre», dice Alejandro, quien responde preguntas y más preguntas con respecto a la suerte de los gladiadores frente a las bestias.
«Hay muchos arqueólogos e historiadores interviniendo aquí. Hay puntos de excavación señalados por doquier. Entre los últimos descubrimientos se afirma que pegadas a las paredes del anfiteatro había tiendas. Había una especie de ‘merchandising’ alrededor del mundo de los gladiadores, lo cual nos ha cambiado la perspectiva que se tenía».
Y así, la pintoresca Mérida mantiene su curso y su encanto en la historia. Las autoridades locales y los residentes saben que, literalmente, deben cuidar cada paso que dan, ya que viven sobre tierras que podrían esconder más secretos, más tesoros y una que otra gema milenaria.

Para saber
Mérida está a una hora 45 minutos de Sevilla por la A66, y a 2 horas 55 minutos, por la carretera A5, de Madrid. No te pierdas la caldereta de cordero y el gazpacho en Casa Benito. Una opción para dormir es el Parador Vía de la Plata de Mérida. Para más información sobre este destino español consulta a los especialistas de Mundo Joven (www.mundojoven.com), quienes podrán ayudarte a diseñar un viaje a la medida.
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