NUEVA YORK.- Tras ganar el León de Oro en Venecia, “ROMA” era la cinta más esperada del 56 Festival de Cine de Nueva York. En su pase a la prensa y crítica neoyorquina, el filme no defraudó pese a jugar en contra con las altas expectativas que ya se habían creado en torno a ella.
Una larga fila confirmaba que los periodistas de la ciudad de los rascacielos habían hecho un hueco en sus agendas para acudir a la película, a la cual muchos nombraron como la candidata a los Oscar.
“La gran sutileza, las capas con las que se desenvuelve, la narrativa del contexto, de una época y de un México lleno de texturas que nunca había visto y no sabía que existía… fue absolutamente hermoso”, dijo a EL UNIVERSAL el crítico Hubert Vigilla, colaborador de varias revistas especializadas de cine.
A la proyección del filme siguió una conferencia de prensa a la que acudieron Alfonso Cuarón y sus actrices Yalitza Aparicio y Marina de Tavira.
Cuarón contó cómo el primer impulso que tuvo para hacer “ROMA” fue desde que filmó “Children of men”. “Pero en ese entonces no me sentía con la seguridad para realizarla. Y creo que esta película es acerca de saber soltarse, de no tener redes de seguridad.
“Por otro lado, fue un proceso de acercamiento hacia situaciones de mi propia vida e infancia y es una cinta muy cercana a mí”, explicó el director, quien también escribió y fotografió el filme.
Para hacer “ROMA”, Alfonso Cuarón recuperó muchos espacios del México de los años 70. Según contó, fue un largo proceso.
“Desde lograr recrear todos esos lugares hasta conseguir a los actores que fueran iguales a las personas que rodeaban nuestra vida en ese entonces, que tuvieran las mismas posturas, costumbres, vestuario; quería ver si al recrearlo todo, algunas partes de mi memoria también se activaban. El sonido fue otro elemento importante porque creo que cada sociedad tiene su ritmo musical, es algo que está en nuestro alrededor. Y quise contar esta historia desde un punto de vista muy objetivo porque quería que la audiencia fuera parte del momento”.
En “ROMA” la naturaleza tiene mucha importancia, de lo cual el cineasta dijo: “Empieza con una imagen en el suelo reflejando el cielo, eventualmente avanza hasta un punto en el que todos se sumergen en el agua y termina mirando directamente hacia el cielo por primera vez. Parte de ello es porque la vida es algo que te confronta, nuestras experiencias individuales son algo que no podemos controlar, pero nuestras relaciones y afectos sí podemos controlar y fluir con ellas. Al final la vida no es otra cosa que una experiencia compartida de soledades”, finalizó el director. (Alejandra Musi, corresponsal/EL UNIVERSAL)