Por: Jesús Alejandro Aizpuru Zacarías.

 

Es evidente que la ciudadanía ha exigido un cambio o una serie de reformas estructurales en lo político, económico y en lo social<cosa que se está dando>, esto, en virtud de que se percibe una apatía hacia los gobiernos.

Es innegable que existe muy poca participación ciudadana <no solo en las elecciones>, así como poco interés por involucrarse de manera activa en la elaboración de políticas públicas, en sí, un desinterés generalizado por participar en la vida pública. Si bien es cierto que esto atiende a diferentes factores, uno de ellos, y creo que es el más importante, es la falta de confianza hacia los actores políticos, esto derivado de los malos desempeños de los gobiernos, lo cual es una radiografía de las obsoletas políticas públicas que implementan los mismos; así mismo, es un reflejo de la pésima relación entre las instituciones públicas y los ciudadanos, en virtud de la falta de capacidad por parte de las instituciones públicas para difundir la información, fomentar la consulta y promover la participación activa de la ciudadanía; por el contrario, pareciera que los gobiernos han buscado operar en la opacidad, ocasionando un descontento generalizado y una desconfianza total hacia ellos.

Estas acciones, sumadas a políticas públicas obsoletas y distantes de la realidad actual, solo han incrementando el deterioro de las relaciones entre la administración pública y los ciudadanos, y por el contrario no han incentivado una ciudadanía activa.

Para tener administraciones públicas eficientes y eficaces, es necesario tener gobiernos capaces de establecer los canales adecuados para fomentar y reforzar sus relaciones con los ciudadanos, ya sea a través de información y consulta, implementando políticas públicas transversales, que generen confianza y que favorezcan a una participación activa; Sin embargo, esta tarea, desde mi punto de vista debe ser compartida y no solo dejarlo en el plano gubernamental.

Estoy convencido que la ciudadanía debe presionar a las instituciones públicas, debe fungir como vigilante de las acciones de sus gobernantes, debe dar a conocer sus opiniones acerca de las políticas públicas implementadas o por implementarse, es decir, debe contribuir en la toma de decisiones e involucrarse con los proyectos de la administración pública, a efecto de compartir y asumir responsabilidades. Sin duda, esto daría como resultado un fortalecimiento de las instituciones <como efecto de la participación activa de la ciudadanía>, generaría políticas públicas más eficaces, evidentemente una mayor aceptación de las mismas, e indudablemente daría mayor legitimidad gubernamental; en general se daría un fortalecimiento de la Democracia.

Estos argumentos arrojan que los gobiernos eficientes, no solo dependen de los actores políticos que participaban en una administración, sino que estos, se generan cuando existe una participación activa por parte de los gobernados y a su vez cuando los gobiernos generan confianza hacia los ciudadanos, por lo que no necesariamente un gobierno que da resultados es una precondición para la participación ciudadana, ni viceversa. Estoy cierto que deben ir de la mano uno y otro, crear una sinergia, asumir responsabilidades. Los ciudadanos debemos involucrarnos en lo toma de decisiones, y las instancias gubernamentales fomentar y fortalecer sus relaciones con los ciudadanos; satisfaciendo exigencias ciudadanas, respondiendo a sus expectativas y realizando su tarea de manera honesta y responsable.

Para poder ir de la mano uno con otro, deben de implementarse esquemas de participación ciudadana con un fin perfectamente definido, claro, creando una conciencia ciudadana en la cual, la participación sea el pilar fundamental para la implementación de políticas públicas eficaces que atiendan a las necesidades colectivas, y que resulten optimas para el desarrollo de los diferentes sectores, solo así, podremos tener gobiernos eficientes y eficaces, de lo contrario los gobiernos continuaran siendo mediocres, no solo por falta de capacidad de los funcionarios, sino por falta de exigencia ciudadana, ya lo dice el adagio “Cada pueblo tiene el gobierno que merece”.

 

 

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