Por: Octavio Díaz García de León.

La idea: Las noticias provenientes de China sobre el coronavirus 2019-nCoV que inició en la ciudad de Wuhan no son alentadoras. Lo que sí es alentador, es la reacción del gobierno chino que ha actuado con rapidez y tomado decisiones de muy alto impacto para contener la diseminación del virus. Las pandemias ponen a prueba a los gobiernos de una manera especial y a la comunidad internacional. Debemos estar preparados en México para atender esta emergencia y las que puedan venir en el futuro.

La pandemia más mortífera que ha habido en la historia reciente fue la de la “Influenza Española” que se estima mató a entre 50 y 100 millones de personas en todo el mundo en las años de 1918 y 1919. Se estima afectó a un tercio de la humanidad y su letalidad fue entre un 10% y un 20% de los infectados, esto es, fallecieron entre el 3% y el 6% de la población mundial. (https://es.wikipedia.org/wiki/Pandemia_de_gripe_de_1918).

Desde principios de este siglo ha habido diversas alertas por enfermedades para las que no había vacuna o cura y que podían ser de diseminación muy rápida. Tal es el caso de otros coronavirus como los que provocaron las enfermedades SARS-CoV: (Síndrome respiratorio agudo y grave) surgido en China en 2002 con una letalidad del 10%; y el MERS-CoV (Síndrome respiratorio de Oriente Medio) en 2012 en Arabia Saudita con una letalidad del 35%. (https://cuidateplus.marca.com/enfermedades/infecciosas/coronavirus.html).

En el caso de la epidemia de “Influenza Porcina” en 2009, que surgió en nuestro país y se extendió a otras partes del mundo, se debió al virus AH1N1, lejano descendiente de aquel virus que ocasionó la influenza española.

Los primeros casos tuvieron que ser rastreados echando mano al aparato de inteligencia del Estado mexicano porque se carecía de un sistema de inteligencia para efectos sanitarios. Gracias a ello, se pudo obtener la primera información que permitió identificar el origen del brote, la rápida diseminación del virus y su alta letalidad ya que las primeras cifras indicaban alrededor de un 10%.

En el caso del coronavirus 2019-nCov actualmente no se tiene vacuna ni existe tratamiento para la enfermedad. Se estima que tiene una letalidad de entre 2% y 3%, la cual resulta inferior a algunas de las enfermedades antes mencionadas.

Sin embargo, lo que resulta alarmante es su velocidad de propagación ya que se estima que cada persona enferma infecta a 2.2 personas. Dado que se trata de un fenómeno de crecimiento exponencial, suponiendo que el enfermo tarde una semana en infectar a esas personas, a la vuelta de 24 semanas toda la población de nuestro país estaría infectada. Lo que es peor es que, aparentemente, en la etapa de incubación no hay síntomas, pero sí es contagioso.

Se ha hablado de que en 2009 el Gobierno sobre reaccionó a la epidemia de influenza porcina, causando un grave daño a la economía. Recordemos que ese año decreció el PIB alrededor de un 5%, aunque la influenza no fue la única razón, sino también la crisis financiera que afectó a todo el mundo. En Aguascalientes recordarán que tuvo que suspenderse la Feria de San Marcos, con el consecuente impacto a la economía local.

La información con la que contaban las autoridades en ese entonces requería que se tomaran medidas drásticas tal y como hoy lo están haciendo en China. La respuesta de la población y autoridades federales y locales fue extraordinaria. Ante una rápida propagación del virus para el que no existía en ese momento vacuna, aunque sí tratamiento, y una letalidad inicial estimada en 10% que luego resultó menor, se requería tomar medidas extraordinarias que probaron exitosas en contener la epidemia.

Las pandemias representan una amenaza a la seguridad nacional porque al afectar la enfermedad a una gran parte de la población, se podrían rebasar rápidamente las capacidades del Estado.

La pandemia origina una cadena de acontecimientos muy grave: se saturan hospitales, no hay suficiente personal médico y enfermeras, surge escasez de medicinas, se suspenden actividades económicas, no hay alimentos, etc… En un caso extremo, puede provocar pánico y salirse de control, desestabilizando a las instituciones del país y generando una gran mortandad.

Por ello, no se deben tomar a la ligera estos brotes epidémicos. El coronavirus chino ya se paseó por la Ciudad de México hace unos días con un turista chino que estuvo en la capital y las autoridades están investigando a las personas que tuvieron contacto con el enfermo. De acuerdo con los primeros indicios pudo haber estado en contacto con cientos de personas. Aunque al escribir esto no se han detectado enfermos, es un hecho que el coronavirus ya llegó a nuestro país.

Para el coronavirus 2019-nCov no se deben escatimar recursos ni preparación para atacar un posible brote de esta enfermedad ya que aún no se cuenta con vacuna ni tratamiento, aunque su nivel de letalidad no sea tan elevado.

No hay que tomar a la ligera las recomendaciones de nuestras autoridades al respecto y estar todos atentos por si se sospecha de algún enfermo de este virus para informar inmediatamente y atender y aislar al enfermo. No es la primera ni será la última amenaza de una pandemia letal. Habrá que aprender a estar preparados para combatir estas enfermedades.

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