Esta semana que está por concluir, la palabra independencia está en múltiples medios, redes sociales, pláticas de café y hasta de cantinas, en primer y patriótico lugar por la conmemoración de los 214 años del inicio de nuestra independencia, donde se comenzó a conformar la nación mexicana y el país que hoy conocemos.

Por otro lado, el referéndum del pasado jueves en Escocia (esa tierra, con la tergiversada historia que la película de Corazón Valiente hizo famosa) donde sus ciudadanos decidieron su futuro eligiendo entre el “Sí” separarse de Gran Bretaña de la que forma parte desde 1707, para así decidir su propia política económica y financiera. En esta batalla está a la cabeza el Primer Ministro escocés, Alex Salmond, de haber ganado el “Sí”, la independencia se haría efectiva hasta el 24 de marzo de 2016, pero, seguirá teniendo a la Reina Isabel II como monarca. El Gobierno británico aceptó la consulta, pero hizo todo para que gane el “No”. El Primer Ministro británico, David Cameron, realizó varios viajes a Escocia para convencerlos de quedarse dentro de Gran Bretaña prometiendo otorgar más poderes a la región si es que sus ciudadanos deciden no separarse.

Finalmente ganó el “No”, y Escocia seguirá siendo parte de la Gran Bretaña, pero la lección que dejó fue que con la sola intención e idea de separarse y llevarla a referéndum, lograron ganar en unos meses lo que no pudieron en más de 300 años, pues, ante el temor, el poder central cedió aspectos fundamentales para Escocia.

El caso de Escocia y la Gran Bretaña es solo un lunar en la “ola” independentista mundial, y que como todo gran movimiento político, nuevamente Europa es punta de lanza. ¿Cuáles son los otros casos que están por venir? Detallo algunos.

País de Gales, dentro de la misma Gran Bretaña es otra región que tiene un gran movimiento de partidarios de la separación. En 1997 se realizó un referéndum, fue ganado por poca diferencia; hoy, contagiados por la campaña escocesa, crece nuevamente poner en la agenda la realización de un nuevo referéndum.

La región de Cataluña en España es otra que está tomando auge, con más frecuencia parte de la población organiza marchas a favor de la independencia, en reacción también han salido a las calles quienes se oponen. Con una población de 7.2 millones de habitantes, los sentimientos independentistas en Cataluña resurgieron con fuerza, a consecuencia de la crisis económica en España del 2012, luego de que el Gobierno central le negó una mayor financiación. La región, con una cultura y lengua propias, genera una quinta parte de la riqueza española. Como dato a destacar, el equipo de futbol Barcelona ha tomado parte en el conflicto político apoyando la independencia, tomando el uniforme de rayas rojas y amarillas como banderín del antiguo imperio catalán, además, declarando que si se logra la separación formaría su liga propia.

En Asia el Tíbet exige a China autonomía y el respeto a su cultura, religión y tradiciones. Su líder, el Dalai Lama, quien gobierna un Ejecutivo en el exilio desde 1959, cuando fue expulsado mediante el uso de la fuerza y recorre el mundo buscando el apoyo internacional. Con una población de 2.93 millones de habitantes, fue adherida a China en 1951.

En el llamado Medio Oriente existe la población kurda, con lengua, cultura e identidad diferente a la de los árabes, y dividida en su mayoría en cuatro países (Irak, Turquía, Irán y Siria), han exigido por años autodeterminación. Con una población aproximada de 30 millones de habitantes que amenazan con realizar un referéndum de independencia en los próximos meses, principalmente en Irak, aprovechando la turbulencia e inestabilidad política de ese país después de la caída de Saddam Husein.

En el norte de nuestro continente se encuentra Québec, la zona francófona de Canadá y donde la mayoría de los residentes se definen como “quebecois” y no como “canadienses”, ha celebrado dos referéndums de independencia, el último en 1995, con una población que haciende a los 8.18 millones de habitantes, los cuales no tienen empatía con la historia y cultura inglesa que la demás región de Canadá comparte con la Corona Británica.

Lo que genera e impulsa directa e indirectamente las banderas independentistas, es una inconformidad generada por regiones que se ven desatendidas y despreciadas por los poderes centrales y su insensible clase política. Una rebeldía de las regiones y grupos con historia y cultura común, que frente a un distante e insensible autoritarismo siente que arruina sus vidas y que reciben menos de lo que generan.

La “aristocracia” política mexicana tiene que aprender de lo sucedido en Escocia. No es conveniente que las decisiones importantes sobre el desarrollo de las regiones del país, sean tomadas por grupúsculos de arrogantes políticos del gobierno central, que deciden abstenerse de tomar en cuenta las opiniones locales; En Chiapas, Tabasco, Campeche y Yucatán en el sur, así como en las Baja Californias y Chihuahua en el norte, se han generado pequeños movimientos que incentivan el regionalismo y posible autonomía, que de no ser atendidos, en algunos lustros podrían ser nuestra Escocia mexicana.

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