Jesús Eduardo Martín Jáuregui

¿Será que la Real Academia de la Lengua ya permita la utilización de “ogra” como femenino de ogro? ¿Será que la sintaxis permita la construcción que he utilizado para formular la pregunta? ¿Será que aun siendo adultos nos siguen llamando la atención los cuentos en que los malos terminan siendo vencidos por los buenos para ejemplificación de los descarriados? ¿Será que un príncipe como el Procurador de la República no viene mal en estos tiempos revueltos del post-mundialismo especialmente si anuncia combatir a una vieja arpía devoradora de infantes, a los que ocultaba astuta y celosamente en una construcción de cientos de metros que por malas artes de algún encantador, resultaba invisible para las autoridades, y donde recibía los donativos que pérfidamente se agenciaba para “cebar” a sus rehenes mientras preparaba los condimentos que sazonarían el guiso de infantes en su gran perol?

La historia es de las que resultan atractivas, con todos los elementos para armar un “golpe mediático”, una salvación heroica en la que hasta el Ejército Mexicano participó para proteger a los infantes liberados, ¿protegerlos?, ¿de Mamá Rosa, anciana de 80 y pico años?, ¿de sus familiares, avisados muy oportuna y convenientemente?, avisados los medios de comunicación que presenciaron y festinaron la destrucción de tres toneladas de evidencias, historias truculentas de todo lo más malo imaginable y un final cuasi-feliz, pero… ¡ese maldito pero! algo no estaba en el script, empezando por la pareja ex presidencial, LAE Vicente Fox y Sra. Fox, que se han especializado por ser “aguafiestas”, poniendo en tela de duda muchos de los dogmas que los mexicanos habíamos aceptado como buenos, como por ejemplo el que la oposición “no sabía gobernar”, aunque luego se acreditó que la oposición de la oposición no cantaba mal las rancheras. Los Fox abrieron la boca, algo que especialmente al LAE se la da muy bien, saliendo a la defensa de Mama Rosa, la ogra detenida eufemísticamente en un sanatorio. Mal empieza la semana para el que ahorcan en lunes, porque los Fox fueron los primeros de una serie de apoyos que públicamente ha venido recibiendo la zamorana, que sembraron la recanija duda en el fallo inapelable que habían dictado los medios y secundado la opinión pública.

Los apoyos provinieron de personajes tan distantes ideológicamente como Enrique Krauze y Elena Poniatowska o Javier Sicilia y Andrés Lira González Jáuregui, pasando por Roger Bartra y Jean Meyer por citar solo algunos. Personalidades de la política y de la vida intelectual, algunos de los cuales no sólo han conocido a Mamá Rosa y visitado esporádicamente, sino que han vivido y convivido por varios años con ella en Zamora, como los maestros del Colegio de Michoacán con sede en esa ciudad. Algo no encaja en el script de la PGR que se aderezó luego con la declaración de uno de sus altos funcionarios que aseguró que se había venido investigando el asunto desde hacía 14 meses cuando se tuvieron las primeras denuncias. ¿Sólo 14 meses? bueno, seguramente no es un récord, pero tratándose de denuncias de privación ilegal de la libertad, de ataques lesivos a su integridad y a su libertad sexual y siendo las víctimas en su mayoría menores de edad ¿no hubiera sido conveniente un poco más de diligencia?

El tema es delicado y por supuesto ameritaría un mayor y mejor análisis que el que éste irreverente escribidor perfila en rasgos caricaturescos. Sin embargo, merece la pena dedicarle un poco de atención y arriesgarse a pergeñar a vuela pluma dos o tres ocurrencias que, ojalá, puedan servir de puntos de partida para una reflexión seria de los amables y desocupados lectores.

Los hechos, los datos duros, como ahora se dice, pueden ser útiles para esbozar una aproximación. Mamá Rosa tenía más de 60 años de dedicarse al secuestro de menores haciéndolos víctimas de sus malas pasiones producto de su mala entraña o, Mamá Rosa tenía más de 60 años de una labor altruista ayudando a niños huérfanos, a otros en situación de calle o a algunos más a los que sus familiares no podían tener ni mantener. Mamá Rosa durante más de 60 años delinquió impunemente a ciencia y paciencia de la población zamorana, bastión del pensamiento conservador (sin el más mínimo ánimo peyorativo), despojando a familias de sus hijos sólo por el placer de tenerlos encerrados para satisfacción de sus bajos instintos o, Mama Rosa fue un bálsamo y un apoyo para familias que encontraron en se manto tutelar la seguridad de que sus hijos, o los hijos sin padres, mal que bien tendrían un techo, una cama, una cobija y tres comidas al día. Mamá Rosa logró engañar durante más de 60 años a una población que no es tan grande como Zamora al extremo de que la esquilmaba obteniendo pingües ganancias de los donativos que desviaba para su fortuna personal mientras tenía en las peores condiciones a sus prisioneros como carnada para obtener más dádivas o, Mama Rosa bien conocida en una ciudad pequeña, era apreciada y ayudada en mayor o menor medida por las personas de buena fe que compartían su carisma de ofrecer un techo a los sin techo, una comida a los sin comida y una familia a los sin familia, y que vivía sin mayores lujos ni servicios.

El asunto como cualquier otro tema puede ser abordado desde diversos ángulos y la perspectiva con la que se enfoque variará desde luego las conclusiones que puedan obtenerse. Es innegable que la actuación de las autoridades ministeriales dejó muchos puntos obscuros, muchas preguntas sin respuesta, y muchas dudas que contribuyen a un análisis crítico. Aceptando que las primeras denuncias se tuvieron hace más de un año la cuestión primera es ¿por qué luego de tanto tiempo no se obtuvo una orden de aprehensión o una orden de cateo?, ¿por qué se permitió que la comisión de delitos ya denunciados se prolongara por más de un año sin impedirlo?, ¿por qué se solicitó la intervención del Ejército para una actuación ministerial que dada su naturaleza no revestía ni con mucho la característica de ser un asunto de “seguridad nacional”?, ¿por qué se apresuró a la destrucción de enseres y ropa que podrían ser pruebas de cargo o de descargo?, ¿por qué se publicitó en los medios de comunicación un asunto que por involucrar a menores en cumplimiento de los tratados suscritos por México en materia de Derechos Humanos no deberían se exhibidos al público?

La insoslayable realidad es que en términos generales las acciones gubernamentales han sido insuficientes para atender los casos de menores y mayores desamparados, de enfermos y de inimputables por desórdenes mentales, que, ese vacío es medianamente ocupado por la generosidad de muchas personas bien intencionadas que dedican su tiempo y sus bienes para atender las carencias de otros. Entre ellas una buena parte organizadas en grupos religiosos, del clero regular o secular y de laicos. Es insoslayable también que las condiciones generales de su atención dejarán mucho que desear pero es seguro que estarán menos mal que en situación de calle o de abandono. El gobierno no puede abandonar en manos de ciudadanos bien intencionados ni sus labores de asistencia ni sus labores de vigilancia y menos convertirse luego en verdugo implacable de quienes con sus limitaciones y carencias han colaborado para atenuar las de sus semejantes, realizando acciones a las que las autoridades estaban obligadas.

Al menos la lección de Mama Rosa en sus múltiples vericuetos ha servido para centrar la atención en un tema descuidado por la sociedad y por el gobierno.

[email protected]           bullidero.blogspot.com           twitter @jemartinj