Josemaría León Lara

No es posible entender la realidad del México actual sin conocer su historia, pero más importante es reconocer la gran influencia de los Estados Unidos en la conformación del México Independiente. La influencia de las logias masónicas norteamericanas para la creación de un sistema político republicano y federal es una situación innegable, tal es el caso que la primera constitución que tuvimos en México en el año de 1824, misma que es posible decir que es un duplicado del texto constitucional estadounidense de 1787.

Para muchos considerar a Estados Unidos como un aliado resulta incómodo, puesto que la historia deja huella de lo mucho que han abusado de la ignorancia del pueblo mexicano, aprovechándose de la ambición de sus gobernantes, resultando que por tales razones se perdió en el siglo diecinueve prácticamente más de la mitad del territorio nacional, fijando la frontera norte en el Río Bravo.

Los Estados Unidos han sido durante los dos siglos del México Independiente ese amigo ventajoso (hoy conocido como “Bully”) que cada vez que se le ha presentado la oportunidad le ha metido el pie a su compañero indefenso. Ya lo decía Don Porfirio Díaz: “Pobre México, tan lejos de Dios y tan cerca de Estados Unidos”.

Afortunadamente la situación ha cambiado paulatinamente, y es desde el año de 1994 con la entrada en vigor del Tratado de Libre Comercio de América del Norte (Canadá, Estados Unidos y México) que la relación entre México y nuestro vecino del norte dejó de ser un mal necesario y transformarse en una oportunidad de crecimiento para el pueblo mexicano.

Ahora bien, cada vez son más los mexicanos que viven más allá de las fronteras nacionales, provocando por ejemplo que la segunda ciudad con más mexicanos en el mundo sea Los Ángeles en el estado de California, Estados Unidos. De acuerdo con cifras de la ONU del año dos mil trece, se estima que son cerca de 13 millones de mexicanos que radican allá.

La nación más poderosa del mundo se caracteriza por ser un país de inmigrantes, puesto que los primeros colonizadores no procedieron a poblar los nuevos territorios a base del mestizaje (situación que sí paso en Latinoamérica). Desde sus orígenes, el sentimiento de nación se basa en varias razas y culturas, por mencionar algunas: ingleses, irlandeses y africanos. Las múltiples culturas que han formado “the land of the free” (la tierra de los libres), al paso de los siglos, están comenzando a dar la bienvenida lentamente a la población latina y en particular a la mexicana.

El próximo año habrá campañas presidenciales para renovar la Presidencia de Los Estados Unidos, dónde ambos partidos tanto Demócratas y Republicanos deberán hacer especial énfasis en las medidas migratorias que asumirán en dado caso de ganar la Casa Blanca.

El caso del partido Demócrata quien tiende a ser un partido de ideales de izquierda, da cabida a múltiples maneras de pensar, siendo partidario de un pensamiento más liberal; en contraposición el partido Republicano es de tinte conservador y hasta por muchos considerado intolerante en materia migratoria, en particular un sector del mismo llamado el “Tea Party” (El Partido del Té), con un pensamiento de derecha protestante radical.

La carrera por la nominación a la candidatura de ambos partidos ha comenzado. Por parte de los republicanos se han “destapado” los siguientes personajes”: Ted Cruz, quien es Senador por el Estado de Texas; Jeb Bush, ex Gobernador del Estado de Florida, hermano del ex Presidente George W. Bush e hijo del también ex Presidente George H. W. Bush; Marco Rubio, Senador por el Estado de Florida; y Rand Paul, Senador por el Estado de Kentucky. (Queda recalcar que dos de los aspirantes son de origen latino).

En el caso del partido Demócrata, la única aspirante anunciada de momento es la ex Secretaria de Estado y ex Primera Dama Hillary Clinton, quien es conocida por una buena tendencia de apoyo hacia los migrantes en términos generales.

En las próximas semanas iremos viendo, como se desarrolla el combate por la búsqueda de las candidaturas a la presidencia y la vicepresidencia respectivamente, del país más poderoso del mundo occidental.

Es por esto y más que nunca, que como mexicanos debemos de interesarnos del gobierno y las políticas públicas estadounidenses, puesto que éstas afectan a millones de nuestros compatriotas directamente puesto que viven allá; e indirectamente a todos los que vivimos en territorio mexicano, porque nuestra economía depende en gran medida de ellos.

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