El Heraldo de Aguascalientes

La musulmanización de Europa

Jesús Eduardo Martín Jáuregui

¿Y los musulmanes son musulmás o musulmenos? Son musulmuchos.

Revoleras de Álvaro de Albornoz.

Encerrado a piedra y lodo en mi oficina, el barullo de la peregrinación de motoristas se filtra por las más pequeñas rendijas y como la humedad invade todo. Y como el Llanto de la Guitarra (¡qué pobre e inoportuno homenaje a Federico García Lorca!), “es inútil callarla, es imposible callarla”. La boruca es mayúscula y por supuesto no hay manera de atemperarla. Echo mano de paciencia y de unos tapones para oídos grado industrial que atenúan el ruido, aunque se sigue experimentando en la panza y casi diría que en todo el cuerpo. Medio rehén del fervor mariano, mi oficina quedó sitiada por los cuatro costados que vale tanto como decir por las cuatro calles circundantes, de manera que no hay opción con estos bueyes hay que arar y cumplir con el agradable compromiso semanal de estar en comunicación a través de la hospitalidad de estas páginas con los desprevenidos lectores que se topan con esta columneja y los que, ¡irredentos! ¡ilusos! Hacen el favor de seguirla semanalmente con la esperanza de que algún día salga de ello algo de provecho.

Juan José Arreola solía decir que toda biblioteca era un proyecto de lectura, y como a todo puerquito le llega su San Martín, y a toda capillita le llega su fiestecita, me encontró, brincando de entre el mugrero que temporalmente (espero) es, el espacio destinado a biblioteca, un libro de Álvaro Mutis de la colección Narrativa del Siglo XX en lengua castellana, “La última escala del Tramp Steamer”, que reclamó su derecho a dejar de ser proyecto y convertirse en pasión de mi lectura. Mutis tiene una vena creativa, una habilidad descriptiva, una prosa riquísima y un modo narrativo que te enrola (fea palabra que utilizo intencionalmente como un recurso para aferrarme a un sentimiento), le dejo la palabra: “Al fondo, con igual precisión, en una cercanía inconcebible, se alzaba la ciudad que construyó Pedro Romanoff para cumplir un delirio de autócrata genial y un sórdido propósito de astuto vástago de Iván el Terrible. Los blancos edificios y las relumbrantes cúpulas de las iglesias, los muelles de granito color sangre y los deliciosos puentes de estilo italiano que cruzan los canales, estaban al alcance de mi mano”. La visión de San Petersburgo desde el espolón más avanzado de la península de Vironniemi en Finlandia. Y pensar que la cultura europea se encuentra amenazada por una quinta columna que crece en su interior.

Sin ánimo de recurrir a números y ejercicios estadísticos que pueden resultar cansados, basta con algunos cuantos para mostrar lo que desde hace algunos años está sucediendo y lo que es aún peor, parece que ha llegado a una situación en que las posibilidades de reversión son muy pocas a partir de las condiciones sociales, digamos normales. Una población para mantenerse estable requiere una tasa de crecimiento de 2.11 lo que significa que cada pareja debe tener 2 hijos y once centésimos de hijo, lo que desde luego es una licencia estadística, no se trata de tener pigmeos ni criaturas a medio hacer, es decir que la población se mantendría estable si por cada pareja nacieran dos bebés, si éstos no sufrieran enfermedades, no padecieran accidentes, no estuviesen sujetos a imponderables, etc., que les impidiesen llegar a la edad de reproducción y continuar con la tasa de crecimiento necesaria para mantener estable el número de la población.

Algunas poblaciones de Jalisco y de Zacatecas y en algún momento algunas de Aguascalientes tuvieron tasa de crecimiento menores a 2.11 lo que significa que la población disminuye, esto puede deberse en el caso mexicano a la migración hacia los EE.UU., pero se ha podido revertir a partir de la repatriación, del incremento de los nacimientos y de la movilización dentro del país que hace que de regiones peligrosas busquen asentamiento en otras que estiman más seguras.

El caso europeo es un caso muy interesante. Por diversos factores la tasa de nacimientos ha disminuido prácticamente en todos los países, en muchos como en el caso de España, han disminuido los matrimonios y en los matrimonios o en uniones libres la tendencia ha sido retrasar el advenimiento de los hijos y en un número muy importante no tener más de un hijo, lo que se traduce en una tasa menor al 2.11. Algunos países, sin embargo han mantenido su crecimiento debido a un factor que en un principio se consideró como una solución luego de haber ensayado otras políticas que resultaron fallidas, la migración. En Francia por ejemplo desde hace muchos años se han establecido estímulos fiscales para las parejas que decidan tener más hijos, contribuyendo al aumento de la tasa de nacimientos. En España luego de haber puesto en marcha políticas en pos del crecimiento poblacional, muchas provincias han buscado en las migraciones el medio para mantener su población al menos estable. El dilema, sin embargo, es terrible desde el punto de vista de conservación de su cultura. Si no incrementa su tasa de nacimientos y su tasa queda por debajo del 1.7 prácticamente será irreversible y tenderá a desaparecer, para conservar su población y conservarse requiere acudir a la migración, lo que ha sido mayoritariamente musulmana que tiene una tasa de nacimientos muy superior al 2.11 lo que hará que en un no muy largo plazo, la cultura europea como la conocemos desaparecerá.

Por supuesto no es solo el caso de España, prácticamente los números son válidos para toda Europa, con la excepción de Rusia, que no tiene una migración tan alta de musulmanes aunque también su tasa de crecimiento tiende a bajar. En esta visión, no necesariamente catastrofista, lo que se resalta es que la permanencia de una cultura implica la permanencia de su población, los cambios, especialmente en su conformación a la larga traerán modificaciones culturales que son fáciles de predecir pero imposible de conocer sus características. En el otro lado, en nuestra América, nuestros 0h Dios, también tienen una situación similar, su tasa de nacimientos no llega al 2.11 y han tenido que aceptar una migración más o menos controlada para su permanencia. Su apuesta es que los migrantes adquieran el “american way of life” y lo continúen.

Quizás no este lejos aquella visión pesimista de Geroge Orwell en “1984”, el mundo reducido a unos cuantos bloques controlados por líderes tiranos. ¡Ni lo mande Dios!.

 

bullidero.blogspot.com                 facebook jemartinj                twitter @jemartinj