Prof. Flaviano Jiménez Jiménez

Jean Piaget es uno de los autores más prestigiados de la Psicología Evolutiva y de la Pedagogía moderna; por tanto, con base en sus teorías se ha estado formando a los niños, adolescentes y jóvenes, en las escuelas públicas, sobre todo en relación con la moral. Piaget sostiene que la moral es “el respeto a  un sistema de reglas” y que su desenvolvimiento inicia, en una persona, con la moral heterónoma, para luego transitar (evolucionar) haciala moral autónoma.

La moral heterónoma es propia en niños de 6 a 9 años de edad, en virtud de que éstos están sujetos a la obediencia de reglas o normas de comportamiento que ordenan los mayores: los padres, los maestros y los adultos en general. En otras palabras, los niños hacen (de buena fe) lo que les indican los mayores. Bajo estas circunstancias, la moral heterónoma es producto del deber, de la obligación, de la imposición externa. Y la moral autónoma se construye de los 10 a 12 años, aproximadamente; etapa en que los niños y parte de los  adolescente, ya toman decisiones por sí mismos, ya no esperan que alguien les diga lo que deben hacer, ya saben distinguir entre lo bueno y lo malo, y en esta dicotomía (del bien y del mal) optan por el bien; porque ya son personas de principios. Desde luego, los niñosy los adolescentes logran su autonomía, con más facilidad, si cuentan con la influencia positiva de los padres, de los maestros y de la sociedad; pero si no hay intervención adecuada ni las condiciones propicias para la internalización de la moral autónoma, ésta  puede lograrse años después, o se desarrolla en forma parcial  y, en  otros casos, no se llega a la moral autónoma.

Lawrence Kohlberg, otro eminente estudioso del “juicio moral”, plantea que la mayoría de los niños menores de 9 años está en el nivel preconvencional (que Piaget llama moral heterónoma); también están en este nivel preconvencional algunos adolescentes y muchos adolescentes y adultos delincuentes. En el nivel convencional (en el que hay conformidad y mantenimiento de las normas, pero por el simple hecho de ser normas) está la mayoría de los adolescentes y adultos; y el nivel postconvencional lo alcanza una minoría de adultos y sólo después de 20 años. El nivel postconvencional es el de la moralidad de principios en el que una persona, por convencimiento propio, respeta los valores  universales como la justicia, la igualdad de los derechos humanos y la dignidad de los seres humanos, entre otros.

Bajo estos preceptos se trata de formar a los futuros ciudadanos en las escuelas básicas y  superiores. Ya en la edad adulta, todos los individuos dicen haber logrado la moral autónoma, argumentando que sus actos están basados en principios. Sin embargo, en los hechos nos damos cuenta quiénes sí tienen o no principios. Por ejemplo, los integrantes de los partidos políticos dicen tener y ser respetuosos de los principios universales, así como de los principios específicos de sus respectivos partidos, a los cuales declaran ser orgullosamente fieles; pero cuando ciertos personajes, que dicen ser fieles a los principios de sus partidos, no son favorecidos en las candidaturas de sus aspiraciones políticas, entonces denuestan de los principios y con cínica actitud abandonan a sus partidos políticos para buscar acomodo en otro que satisfaga sus ambiciones personales. Según Kohlberg, éstos son parte de los adultos que se quedaron con la moral preconvencional; y, tal vez, algunos hasta con tendencias delincuenciales; toda vez que buscan, a como dé lugar, cargos que sean redituables en su beneficio personal.

Ante este orden de cosas, queda claro que los hogares, las escuelas y la sociedad, tenemos mucho qué hacer en relación con la moral.

¡Participa con tu opinión!