Jesús Alejandro Aizpuru Zacarías

 

El pasado 3 de mayo se celebró el Día Mundial de la Libertad de Prensa, momento propicio para que México evalúe como han sido los mecanismos para garantizar este derecho fundamental y a su vez, rendir un homenaje a todos aquellos que han perdido la vida en el cumplimiento de su labor, pero sobre todo que con su vida contribuyeron para mejorar su comunidad.

La Declaración Universal de Derechos Humanos y el Pacto Internacional de Derechos Civiles y Políticos garantizan el derecho a la libertad de expresión <ambos en su artículo 19>. La libertad de expresión no sólo es importante en sí misma, sino que es esencial para que otros derechos humanos puedan ser realizados.

El desarrollo y la dignidad de cada individuo están íntimamente ligados al pleno ejercicio de la libertad de expresión.

La libertad de expresión y de información contribuyen a un mejor actuar gubernamental. Primeramente porque al ejercer plenamente estos derechos se ayuda a asegurar que el Estado sea administrado por gente competente y honesta. Los debates entre los actores políticos permiten revelar sus fortalezas y debilidades, lo que a su vez permite a los ciudadanos formar sus opiniones acerca de quien está más capacitado para guiar el país y así votar en consecuencia.

En segundo término, al permitir que los ciudadanos ejerzan su libertad para expresarse e informarse, las autoridades son capaces de conocer las preocupaciones de estos, en consecuencia el gobierno puede tomar conocimiento de cualquier preocupación y ocuparse de ésta.

A través del debate público, los ciudadanos pueden expresar sus opiniones sin miedo, opiniones que pueden ofrecer al gobierno una alternativa para solucionar algún problema o implementar políticas públicas.

Por último, la libre manifestación de las ideas y el ejercicio de la libertad de expresión e información en los términos más amplios, contribuyen de manera directa a la implementación de otros derechos humanos, ayudando a mejorar las políticas públicas en todos los ámbitos, incluyendo el de los derechos humanos.

Hoy en día la prensa tradicional ha cambiado, las tecnologías de la información y comunicación (TIC´S) vinieron a revolucionar las definiciones convencionales, cada día existen más columnistas y “bloggeros” en las redes, este fenómeno ha hecho que las personas no solo sean consumidores de información, sino que también se conviertan en generadores de contenidos, lo cual facilita que los periodistas y los activistas señalen problemas y abusos de derechos humanos y persuadan a las autoridades a tomar cartas en el asunto.

Lamentablemente, las amenazas y ataques en contra de los periodistas, columnistas, “bloggeros” y en contra de todos aquellos generadores de contenidos, ponen en riesgo el ejercicio de estos derechos fundamentales, orillando a los ciudadanos <especialmente a los periodistas> a reprimirse en la manifestación de las ideas y muchas veces, a la autocensura.

Promover la libertad de expresión, y generar las condiciones para el pleno ejercicio de este derecho humano, debe ser una prioridad para el gobierno mexicano, esto significa que el Estado debe respetar la libertad de expresión y no interferir con ésta, debe garantizar que las minorías puedan ser oídas, debe impedir la monopolización de los medios por parte del Estado o empresas privadas, es decir, debe garantizar activamente que los obstáculos a la libertad de expresión sean removidos.

Un Estado en donde existe libertad de prensa y en el cual se ejerce plenamente la libertad de expresión, es un estado transparente, que da voz a los diferentes sectores de la población <especialmente a los sectores marginados> y que fomenta el debate activo.