Carlos Reyes Sahagún

Cronista del municipio de Aguascalientes

Concluí la entrega de la semana pasada contándole sobre mi conversación con el señor don Salvador Cortés Escareño, del ejido Los Azulitos, cerca de La Punta, Jalisco, sobre cómo la antigua imagen de la reina Mariquita de la Asunción de Aguascalientes, que no era una Virgen de la Asunción, sino una Inmaculada Concepción, había llegado a esa demarcación.

Don Salvador me contó de cuando la imagen fue a dar a ese rancho, en 1947, procedente de la cercana Betulia, en donde había estado una temporada, y del padre Refugio Casillas, que se las entregó, dijo también:

“Pero no crea que nos la vendió, no. Le dimos una pequeña cooperación a él, para traer la virgen para acá. Ese año se casaron dos muchachos en el ejido ese de Matamoros, y las muchachas eran de aquí, y fuimos a esperar a la virgen ahí, a esa boda. A caballo fuimos una chusma. Yo estaba.,.. Todavía no me casaba yo, y nos vinemos atrás del camión que trajo a la virgen. La señora; la mía, vive, todavía vive: es una viejita ya, tiene 92 años, ya va a 93. Entonces nos vinemos atrás del camión, y la señora mía, que se llama María de Jesús Lara Vega, ella y otra muchacha que se llamaba Aurora Marín, ellas venían agarradas de la virgen, pa’ que no se buyera. La traían sentada así, en un colchón.

“¡Era así de muchachas!, pero ellas dos venían agarradas de la Virgen, y permaneció en el zaguán de la casa de don Eduardo Marín varios años. Íbamos a misa.

“No me acuerdo cuando… Digo, uno debería de ir escribiendo todo lo que va viendo, todo lo que va pasando, ¿verdad? Ahí estuvo varios años, mientras le hicimos su capilla. Hicimos adobes toda la gente grande, porque ya las parejas que vinieron de La Punta para fundar ejido aquí, se acabaron. De esos aquí nomás yo quedo.

“Hicimos adobes de muchos tamaños. Entonces empezó la obra, y las paredes quedaban en la tierra, como todo, ¿verdad?, y ahora no. Ahorita a todas las obras les hacen cimientos de piedra. Entonces estábamos tan amolados que, ¿con qué traíamos piedra? Ni carros teníamos, ni camiones. Y ahora sí, cuando hicimos las otras dos naves, ya compramos un camión de tierra, uno de arena, y todo se fue construyendo en mejores condiciones.

“Entonces todos nos cooperamos para la obra, unos pegando adobes, otros apilándolos, otros trayéndolos, en burros, en huacales, en carritos de rueda, otros acarreando agua para hacer el barro, o haciendo barro. Como hormiguitas todos, todos trabajamos, y duró una temporada la capilla en solera; las paredes en solera, hasta que consiguieron un maistro, un señor que se llamaba Trino; sabe de qué se apellidaba, de Sandovales. Vino y empezó a techar la capilla, y luego que ya estuvo techada, trajimos a la virgen de allá pa’cá.

“La capilla era de una sola nave, pero hace dos o tres años se empezó a hacer de tres naves. Nosotros platicábamos que esa capilla quedaba buena de tres naves, pa’ que cupiera más gente, y venía el señor obispo el 15 de agosto, y se hacía la fiesta en la calle, se ponían carpas y sillas, para que dijera la misa afuera.

“Una vez se quemó, la virgen… Es que la gente ignorante; la gente… Siempre hemos sido ignorantes; casi indios. Una vez trajeron ramas de pino para cubrirla, en semana santa, y una vez estaba cubierta de ramas, y las ramas se secaban, y a un señor, andando prendiendo una vela, cae una vela a una rama. ¡Parecía pólvora que arde! e le cayó. La mandaron retocar a Guadalajara, la trajeron, y desde entonces se le puso ese vidrio que tiene, para protegerla.

Hasta aquí mi conversación con el señor Salvador Cortés Escareño –el hombre remarcó: ¡Escareño!, no Tiscareño, y tengo 92 años…Con cinco meses-.

Renuevo mi planteamiento: ¿Por qué la imagen fue a dar a Los Azulitos?, ¿por qué no a la parroquia de algún lugar más populoso? Vaya usted a saber… Recientemente Víctor Moreno Ramos y Juana María Dolores Mejía Bañuelos, miembros de la Comisión Diocesana del Año Jubilar 2018-2019 y del Comité de la Romería de la Asunción, publicaron un librito que llevó por título el del “Centenario del arribo de la imagen de la Virgen de la Asunción a la Diócesis de Aguascalientes 1919-2019”. Ahí afirman –página 35- que el ejido de Los Azulitos solicitó a los primeros obispos que les permitieran construir una capilla y fuera nombrado un capellán. “Y por otra parte, les fuera regalada alguna imagen para su capilla. En ese sentido los habitantes del Ejido vieron arribar a su modesta capilla, la imagen de la Virgen de la Asunción la elaborada por el escultor López Vidrio en 1884”, y adquirida por el párroco, Telésforo Medrano, aunque el sacerdote Jesús Durón dudaba de que esta fuera la original, dado que se trata de una Inmaculada Concepción. Como haya sido, la escultura de López Vidrio fue retirada del culto en 1919, cuando llegó la actual, obsequiada por el obispo Valdespino.

Hay algunas cosas nebulosas en este asunto, tal y como señalé en los cuestionamientos anterior espero, bueno, esa es la información que hay.

Ahora que lo pienso, se me olvidó preguntarle a don Salvador por qué su lugar; su rancho, se llama Los Azulitos y no, por ejemplo, Los negritos –que hay por aquí una comunidad con ese nombre–, o Los Amarillitos. Yo entendería que, en el colmo de la creatividad que caracteriza a México, este lugar se llamara, por ejemplo, Miguel Hidalgo, o Benito Juárez, o Francisco y Madero, y hasta Lázaro Cárdenas, pero no Los Azulitos, que, por otra parte, me gusta más.

Bueno, ahí para la otra, como dice el jurisconsulto Martín Jáuregui, si la hay… (Felicitaciones, ampliaciones para esta columna, sugerencias y hasta quejas, diríjalas a carlos.cronista.aguascalientes@gmail.com).