En días pasados, diferentes organismos económicos, nacionales e internacionales, revisaron a la baja las expectativas de crecimiento económico para nuestro país. El Fondo Monetario Internacional redujo su pronóstico a 2.1 por ciento; HR Ratings lo situó en 1.7%; Bank of America enfatizó que tan sólo alcanzaremos el uno por ciento.

A pesar de esto, el gobierno federal argumenta que estas instituciones están equivocadas. Con datos que ellos poseen, desconocemos cuáles son, sostienen que la tasa de crecimiento estará por arriba del 2 por ciento. El principal pilar de esto, añaden, será el quitar la variable de la corrupción al crecimiento. ¿Realmente en tan sólo 75 días se elimina la corrupción de un país?

Ojalá fuera así de sencillo de lograr las metas que establece el propio gobierno. Sin embargo, existen realidades que hacen improbable la consecución de dichos objetivos. Veamos.

Primeramente, debemos centrarnos en el enfriamiento de la economía del último trimestre del 2018. Según estimaciones del INEGI, la economía se desaceleró, al crecer tan sólo 0.3%, en comparación con cifras ajustadas por estacionalidad, al avance de 0.8 por ciento del tercer trimestre.

La incertidumbre en los mercados financieros, ante el cambio de administración, también ocasionó que el flujo de capitales fuera menor al esperado para el cierre de año.

La actitud y las acostumbradas reacciones del gobierno de López Obrador, alardearán que dichos datos no corresponden a su gestión, por lo que se lavarán las manos ante los mismos; por esta ocasión, puede que tengan algo de razón.

A pesar de esto, sí existen factores dentro de este prematuro año que justificarán la desaceleración económica:

El desabasto de combustible. La estrategia para luchar contra el llamado huachicoleo, resultará más cara que el propio robo del combustible. Si bien es cierta la necesidad de erradicar este problema que adolece a nuestro país desde hace años, la solución no puede ser a costa del trabajo diario de todos los mexicanos. El gobierno federal perdió confianza, nunca ofreció información oportuna y veraz; perdió paciencia, sin argumentar y razonar su estrategia. El daño ya está hecho y los millones que dejaron de ser robados, no lo enmendarán.

Bloqueos en las vías férreas por parte de los maestros de la Coordinadora Nacional de Trabajadores de la Educación. Durante 25 días, los “maestros” protestaron sobre las vías en siete puntos del estado de Michoacán. Según la Asociación Mexicana de Ferrocarriles, los bloqueos dejaron 2 mil 900 toneladas de mercancías sin transportar y 351 ferrocarriles varados.

Se estiman que las pérdidas alcanzan los miles de millones diarios. El problema creció, derivado de la equívoca postura del presidente de la república de no aplicar la ley, como es su obligación, para lograr desalojar las vías. El gobierno se limitó a solicitar a la Comisión Nacional de Derechos Humanos tomar cartas en el asunto. ¿Es realmente una obligación de la CNDH resolver esta controversia?

El daño está hecho y el principal afectado, al igual que en el desabasto de la gasolina, es la zona del Bajío, una de las regiones más productivas del país.

Huelgas en Tamaulipas. Desde el pasado 25 de enero, varias empresas maquiladoras sufrieron el paro de sus actividades, derivado de la huelga orquestada por sus trabajadores, exigiendo mejores condiciones salariales. A raíz de esto, se presentaron pérdidas millonarias para la industria y más de mil 500 despidos de trabajadores, según la Secretaría de Empleo y Previsión Social.

El problema de estos acontecimientos está relacionado con las erróneas decisiones tomadas por el gobierno federal. De entrada, estamos en un momento donde la economía del país está encaminada a una contracción derivada del poco flujo de crédito al sector privado por la política monetaria restrictiva instrumentada.

Requerimos que los inversionistas, nacionales e internacionales, depositen en nuestro país sus capitales privados, con la finalidad de lograr mayores empleos y que éstos detonen un crecimiento económico. La poca capacidad con la que cuentan las finanzas públicas, gracias a los nuevos apoyos sociales, impiden que sea el brazo del gobierno el que pueda ayudar a un crecimiento mayor.

Por esto, es de vital importancia que sean ellos quienes brinden un ambiente de estabilidad en el país para que la iniciativa privada se encargue del trabajo.

Deficientes estrategias para combatir coyunturas, falta de la aplicación del estado de derecho; aunado a la cancelación del NAICM, la terquedad de la edificación de la refinería en Dos Bocas, la inexperiencia de los directivos de PEMEX; apuntan a una inminente desaceleración económica.

Referencias:

 

 @GmrMunoz