El pasado viernes Florence Marie Louise Cassez Crepin, mejor conocida como Florence Cassez, sí, aquella ciudadana francesa que se vio envuelta en un proceso penal por su participación en diversos plagios, presentó una demanda por daño moral (por más absurdo que parezca) en contra del ex presidente Felipe Calderón, varios de sus colaboradores, una televisora e inclusive algunos periodistas. Mediante esa acción legal, la francesa pide “una indemnización por 36 millones de dólares, de acuerdo a la capacidad económica y al daño sufrido”.

Creo que con la finalidad de entender lo que ha sucedido a lo largo de este asunto, y la importancia de lo que se conoce como el debido proceso, resulta necesario hacer un recuento de lo sucedido, porque, como podemos recordar, este asunto pasó de ser un tema meramente jurídico a uno político-diplomático.

El 9 de diciembre de 2005, a través de televisión abierta a nivel nacional se transmitió el “operativo” por parte de la extinta Agencia Federal de Investigaciones (AFI) comandada en aquel entonces por el polémico Genaro García Luna (personaje trascendental de esta historia) en el cual, se mostraba la detención de la banda de secuestradores conocida como Los Zodíaco entre quienes se encontraban la francesa y su novio, en el mismo acto, se liberó a tres plagiados, dos de ellos eran la señora Cristina Ríos Valladares y su hijo Christian de entonces 11 años.

Posteriormente, el 10 de febrero de 2006, Genaro García Luna, reconocería en el programa Punto de Partida que la detención de los presuntos plagiarios fue una “recreación” y que Florence Cassez e Israel Vallarta (entonces novio de Cassez), habían sido detenidos desde un día antes del supuesto operativo, es decir, el día 8 de diciembre de 2005 (hecho que resultara fundamental para la resolución del juicio de amparo, que concedió la liberación de la francesa).

Finalmente, tras la intervención directa del entonces presidente de Francia, Nicolás Sarkozy el día 23 de enero de 2013 le fue concedido el amparo y protección de la Justicia Federal ordenando la inmediata liberación de la francesa.

Si bien es cierto, la francesa fue liberada a pesar de tener una condena de 60 años, su liberación no fue en virtud de su inocencia, debo destacar que mediante testimonios de las víctimas y de sus cómplices, se comprobó la participación de la francesa en los plagios, sin embargo, el pésimo actuar por parte de las autoridades investigadoras y de procuración de justicia al violentar las garantías del debido proceso, ocasionaron su liberación por fallas al procedimiento judicial que se le siguió, mas no por su falta de participación en los ilícitos.

En su momento, los ministros de la corte que emitieron la resolución que liberó a Cassez, fueron sumamente criticados; sin embargo, creo que esa resolución, sirvió para dejar en evidencia el mal trabajo por parte de las instituciones encargadas de llevar a cabo las investigaciones, así como el grado de corrupción que impera en las policías, puesto que gracias a todas las violaciones al proceso, las inconsistencias en las investigaciones y los montajes que se realizaron, Florence Cassez fue puesta en libertad, a pesar de ser una plagiaria plenamente identificada.

No debemos olvidar que las instituciones deben velar siempre y en todo momento por el respeto a los derechos humanos, tanto de las víctimas como de los inculpados por más deleznables que sean los delitos de los que se les acusa.

Motivo de reflexión debe ser la importancia de respetar los derechos humanos tanto de víctimas como de victimarios durante todo el proceso. Como podemos ver, cuando no se actúa con pulcritud, los delincuentes pueden andar en libertad e inclusive con un lujo de cinismo pueden exigir ser indemnizados por “daño moral”, me pregunto: ¿sí pensarán en el daño no solo físico, sino moral causado a las víctimas?

Como es costumbre, agradezco el favor de su lectura y los espero una vez más, la próxima semana.