MirceaMazilu

Es probable que los instrumentos musicales ya existieran en Mesoamérica desde el Paleolítico Superior (40000-10000 a.C.), ya que se han hallado flautas de hueso que datan de este período. Se trata de unos silbatos óseos con una perforación que eran usados por los cazadores-recolectores para imitar sonidos de animales en la cacería. Asimismo, se piensa que los raspadores de hueso, los caparazones de tortuga y los sartales de concha se usaban para emitir sonidos en actividades rituales. Sin embargo, no se trata más que de hipótesis que carecen de comprobación.

Ahora bien, las excavaciones arqueológicas han demostrado que en tiempos tardíos de la Época Prehispánica los idiófonos y los aerófonos se utilizaban para ceremonias, sacrificios, batallas, fundaciones de ciudades, nacimientos de gobernantes, tomas de poder, procesiones fúnebres y rituales.De la misma manera, las imágenes que los pueblos precolombinos nos han heredado prueban que existían formas de danza y numerosos instrumentos musicales ampliamente difundidos en el mundo prehispánico. Así lo demuestran, por ejemplo, las pinturas murales de Bonampak, en donde en una de las paredes aparecen representados músicos tañendo trompetas, carapachos de tortuga, percutidos o frotados con astas de venado y tambores. Igualmente, los textos de los españoles hablan de cantos que eran tomados de libros para ser entonados y bailados.

Con la llegada de los españoles a América, arribaron también de la Península Ibérica las músicas religiosa, profana y guerrera. Junto a ellas entraron al territorio mexicano instrumentos como las flautas de madera, los cornetos de marfil o madera, las trompetas, las chirimías, las trompas, los sacabuches, los bajones, las guitarras, los violines, las violas, las arpas, los salterios y los órganos. En el siglo XVI surgieron grandes centros culturales y artísticos que, además de pintura, escultura y literatura, enseñaban música. En el siglo XVII prevalecieron en la música el estilo barroco y las formas musicales como el villancico, el motete y el madrigal. En el siglo XVIII se consolidó la música americana, que cada vez se cultivaba más en el seno de la sociedad civil y no sólo en los templos. En esta centuria surgieron las formas de música teatral como la tonadilla y la zarzuela.

Entre los principales compositores de la Época Colonial destacaron los ibéricos Juan Xuárez, Lázaro del Álamo, Juan de Victoria y Hernando Franco y los novohispanos Fabián Pérez Ximeno, Francisco de Vidales, Francisco López y Capillas, José Loaysa y Agurto, Antonio de Salazar y Manuel de Sumaya. Hernando Franco (1532-1585), maestro de capilla de la catedral de México, fue uno de los compositores más importantes del período virreinal. Destaca su Códice Franco, manuscrito que contiene una colección de Magnificat.

En los primeros años del México independiente se crearon asociaciones y organizaciones que fomentaron la educación musical de concierto, como la Sociedad Filarmónica, la Academia Filarmónica y la Academia de Música. No obstante, en la primera mitad del siglo XIX los músicos seguían teniendo aún un estrecho lazo con la Iglesia; tal fue el caso de  José María Aldana, José María Bustamante y Mariano Elízaga. Sin embargo, estos dos últimos fueron también los primeros en componer algunas de las primeras obras de ópera del siglo XIX, como fueron México libre (Bustamante) y La italiana (Elízaga).

En la segunda mitad del siglo XIX la producción musical en México se centró en la ópera, de gran influencia italiana. José Antonio Gómez, Cenobio Paniagua, Melesio Morales, Tomás León y Aniceto Ortega fueron los compositores más distinguidos de la música mexicana de este período. Ortega fue el más relevante de todos, destacando sus composiciones de piano Invocación a Beethoven y Recuerdo de amistad, la ópera Guatemotzín y los valses Enriqueta y Brillante.

Durante el Porfiriato la música culta mexicana buscó una identidad nacional, a pesar de que recibió fuertes influencias del romanticismo tardío francés y alemán. En esta época, la ópera fue desplazada por la composición pianística, los valses, la producción orquestal y de cámara y el folclore. Los compositores más destacados del Porfiriato fueron Juventino Rosas, Gustavo E. Campa, Ernesto Elorduy, Felipe Villanueva, Guadalupe Olmedo y Ricardo Castro.

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