Sergio Alonso Méndez

La Noticia:

Trump renuncia a una escalada militar con Irán y anuncia más sanciones… (elpais.com).

Comentario:

Comenzamos el año con la perspectiva de un conflicto bélico entre Estados Unidos e Irán. Luego de que un drone estadounidense mató al general iraní Qasem Soleimani, no solo las declaraciones de los altos funcionarios, sino las manifestaciones de la gente gritando “Muerte a América,” hasta el poner precio a la cabeza de Trump, parecían indicar una situación delicada que podía detonar una guerra mundial. Al parecer todo quedó en bravatas.

¿Trump siendo sensato? ¿Los iraníes siendo cautos? Parece que en esta ocasión prevaleció el sentido común de ambos. ¿Cómo fue?

El conflicto se inició en Irak. Ya sabemos que los estadounidenses fueron a matar a Saddam Hussein allá a principios de los 2000 y se quedaron. ¿Qué hacen los iraníes en Irak? Se supone que Soleimani iba a reunirse con aliados. La inteligencia americana indica, o con ello justifica lo que hicieron, que iba a coordinar ataques a las bases americanas de Irak. Esa fue la información de Trump y él autorizó un ataque con drones para asesinarlo.

Soleimani era apreciado en su país, pero su fama era la de un militar despiadado. Nada remoto es que efectivamente haya ido a Irak a buscar atacar bases americanas. ¿Con ello está justificada la acción de Trump? Tal vez, pero el riesgo de un escalamiento estaba latente. La sangre fría de Trump (en México usamos un término más folclórico como el de “Me vale…”) funcionó en este caso.

No que los iraníes se hayan quedado cruzados de brazos, pero los misiles que enviaron en represalia no hicieron daño. Los expertos creen que, a propósito, como para cumplir su palabra de que se iban a desquitar, pero sin matar a nadie para evitar respuesta de Estados Unidos. El golpe fue más que avisado y los americanos tuvieron tiempo de cubrirse. Trump está concediéndoles la retirada.

“El pueblo estadounidense debería estar agradecido y contento. No hubo ningún herido, no sufrimos víctimas, y solo un mínimo daño en nuestras bases militares”, dijo Trump. “Irán parece estar retirándose y eso es una buena cosa para Estados Unidos y para el mundo”.

Y la guerra se evitó. Los iraníes tiraron un “manazo” y se contentaron con decir: “estamos a mano.” Trump absorbió el golpe, lo comparó con el que había dado y dijo: “estamos en paz”.

Falta ver si los iraníes siguen con su programa nuclear y entonces se sientan más al nivel de subirse al ring con Estados Unidos. Por esta vez estamos con Trump: “Mientras yo sea presidente, a Irán nunca se le permitirá tener armas nucleares.” Que así sea.