JOSÉ LUIS MACÍAS ALONSO

“La palabra expresada es letra que hoy nos vincula” es el sugestivo título del libro de Miguel Romo Medina.

La obra, es una selecta compilación de discursos y ensayos que a lo largo de la vida este político ha escrito. Si bien es cierto el legado de esta publicación radica en la muestra de la interesante transformación del contexto social de México y en particular de Aguascalientes durante estos últimos años; adicional, la obra deja insoslayablemente otro gran regalo: la evolución del pensamiento de un hombre, de Miguel Romo.

Llenos de brío y fulgor son los primeros ensayos; palabras que desnudan el espíritu de un joven estudiante de leyes con un ímpetu transformador y revolucionario, que se amalgama con una mente que encuentra a la honestidad y a la responsabilidad como la brújula de sus decisiones.

Dice el hoy Senador de la República: “Llegaremos a ser hombres fuertes, es decir, hombres de voluntad, de carácter, sabiendo decir frente al deber, la palabra que vence a todos los obstáculos: ¡QUIERO!”.

Inquieto por la política desde los 15 años, sorprendentemente en la mente del joven Miguel se anidan ya reflexiones profundas acerca de México: –¿Qué sed se apaga cuando a un pueblo se le matan sus aspiraciones de libertad democrática o libre participación sociopolítica-económica?- se pregunta.

Más adelante, se observa como el estudiante se convierte en un destacado abogado con firme carrera en la procuración de justicia, lo que lo obliga a descubrirla y a redimensionarla de una forma distinta, quijotesca, que vislumbra a los derechos humanos y que quiere ir más allá: “…Por mucho tiempo los encargados de diligenciarla [a la justicia] la identificaron con la sanción…Sin embargo, hombres con verdadera y escrupulosa conciencia humana modificaron un día tan equivocada concepción para dar cabida a la dignidad y al respeto del hombre, sistema en el cual lo importante no se reduce a una contemplación objetiva de lo justo y de lo injusto ante la mirada fría de la ley, sino que trasciende a las reglas no escritas, pero humanas, de la equidad…”

Continúa la evolución. En los discursos de un hombre de escasos treinta y tantos años pero con serias responsabilidades dentro del sector público, se entrevé una firme vocación de servicio comprendida de manera amplia: “… pero debemos asegurarnos que funcionen con eficacia [los servidores públicos]; no sólo deben aprender el trato amable, cortés y humano que deben a las personas, sino a ser honestos y eficaces a carta cabal, porque no sólo la deshonestidad, sino la ineficacia,…es una forma de corrupción…”

El tiempo avanza, Romo Medina se vuelve Presidente Municipal de Aguascalientes y con ello se consolidan en él los rasgos de un gobernante, como prueba, sostiene: “…El reto que enfrenta y alienta nuestro firme afán de superación es transformar y modernizar nuestro municipio con sustento en el contacto permanente con la población, tomando en cuenta nuestra historia, nuestra cultura, nuestras necesidades sociales, económicas, morales y espirituales, así como los recursos de que disponemos, buscando siempre el consenso social…”

Lejos de irse apagando el fuego de aquél tempestivo joven que quería bienestar para los aguascalentenses, en el espíritu de un hombre con camino andado, sus convicciones no sólo se conservan sino que se arrecian. Ante el riesgo de la opacidad inmovilizadora, Miguel mantiene su convicción perseverante, en los 90´s escribe: “…Despertar del abismo para entender la apatía, la indiferencia y la conformidad en las que nos hemos estancado ya no son la opción ideal que haga frente a la situación actual de la nación, es una determinación que requiere conciencia, valor y acción…”

La ebullición de su ímpetu no se detiene, pero además, su propia trayectoria lo vuelve un político sólido, de ideas firmes y de valores definidos. En 1995, en su mensaje como candidato a diputado local señala: “…Por eso, apoyándome sobre mis sentimientos, sustentándome en mi pensamiento y aprendiendo de nuestra gente,… me di de alta en este camino de la vida: la política. La política como procedimiento, forma, manera, facultad y poder para luchar por la dignidad del hombre, para ocuparse y comprometerse en el desarrollo de lo esencial, en lo humano, en lo ético y en lo moral…”

Las ganas de hacer las cosas bien, siguen. En 2012, en su discurso como candidato a Senador de la República manifestó: “…Tengo muy claro que defenderé a Aguascalientes y lucharé incansablemente por un México con mejores oportunidades, continuaré en la búsqueda del progreso para todos…”

Durante la lectura de esta obra, resulta imposible no apasionarse luego de leer tantos pasajes, tantos momentos, tantas reflexiones. Habrá que estar atentos a la segunda parte de este libro, pues si algo se puede concluir, es que a este hombre de incansancios e inquebrantos, le quedan interesantes historias por contar.

@licpepemacias

 

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