reglazo_educativoMirada Joven
Itzel Vargas Rodríguez
Vaya que adquirir conocimiento muchas veces lleva consigo precios muy altos. Así como en los métodos antiguos cuando los profesores emitían reglazos como parte de la directriz de la obediencia en la educación, vemos ahora que estos golpazos, se presentan pero de muchas y variadas formas más.
Hace un mes ocurrió un hecho lamentable que en estos días se ha agudizado, más de doscientas niñas fueron secuestradas en Nigeria por un grupo terrorista, en el que el líder juró venderlas en el mercado porque las niñas debían salir de la escuela y casarse. Muchísimas gente alrededor del mundo se ha conmocionado y unido alrededor de ello, entre ellos Malala Yousafzai quien proclama el derecho a las niñas a educarse en Medio Oriente, y las redes sociales se han llenado del hashtag “#BringBackOurGirls (regrésenos a nuestras niñas). Imagínese, en un país con muchísimas carencias y problemas sociales, llevar un día las madres a sus hijas a estudiar y que éstas no regresen, es inconcebible: el reglazo de tener la condición de mujer, y las aspiraciones de estudiar en un entorno cultural profundamente intolerante.
Y mientras eso ocurre, la OCDE recientemente publicó un análisis de un tema que también es un reglazo escolar: la inversión educativa en América Latina y llama la atención por muchos aspectos.
El primero porque muestra una relación de los porcentajes adquiridos en matemáticas por la prueba PISA, en la que Shangai y Vietnam están muy por encima de los países de Latinoamérica, pero en parte es porque invierten mucho en la educación por estudiante, y saben optimizar los recursos.
Nuestro país es el que tiene mayor cantidad de alumnos por docente, (alrededor de treinta alumnos) cuando la media aceptable son 13 según la OCDE, pues los estudios indican que cuando existe un número grande de alumnos por docente, el desempeño es deficiente.
También se dice que existe una amplia brecha en las condiciones físicas de las escuelas por el nivel socioeconómico de los alumnos que estudian en cada centro educativo, y también hay una relación estadísticamente significativa entre la calidad de los recursos físicos y el desempeño en matemáticas. En México, por ejemplo, solo hay 39% de avance en la inversión de edificios escolares y espacios de recreación, 49% en sistemas de iluminación, y 40% en aulas de clase.
Lo frustrante del caso es que también existe un preocupante porcentaje de escuelas que no poseen recursos educativos clave que exige un mundo tan desarrollado como el de hoy. El país ha avanzado sólo 40% en invertir en materiales para la enseñanza, 61% en computadoras, 54% en Internet y 55% en materiales de biblioteca.
Pero luego hay dos referentes interesantes: el tiempo que en México se le dedica a la educación (que está por encima del promedio) y la docencia, que es la mejor pagada de toda América Latina, lo que pudiera significar un incentivo para los resultados de conocimiento más óptimos… pero en realidad no lo son.
Y así, haciendo un rápido análisis de todos estos elementos, podemos encontrar con que muchas de las causas de los resultados educativos deficientes en conocimientos básicos como las matemáticas, en parte se deben a la falta de inversión educativa, que los entornos de aprendizaje sean más amigables, que la accesibilidad al conocimiento sea universal y de calidad, que continuamente se haga hincapié en el desarrollo educativo, que se le apueste a los estudiantes y se invierta en ellos, tal y como lo hacen en China por ejemplo, porque para llegar a ser el monstruo de potencia que es actualmente, tal vez saben ellos algo que nosotros no, y eso puede provenir en parte de la apuesta a sus estudiantes, allá invierten 50,000 dólares por alumno y acá 23,000… menos de la mitad.
¿Qué se hace después de un reglazo? Sobarse la herida con tratamientos (inversión educativa) y trabajar en los errores para poner en práctica correctamente lo aprendido.
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