RODRIGO ÁVALOS ARIZMENDI

La entrevista concedida el martes pasado por el presidente Peña Nieto a Denise Maerker, de Televisa, fue una de las pocas que ha dado a lo largo de su sexenio, que está a menos de 100 días de terminar, pues Peña Nieto no fue muy afecto a hablar así con los medios. Lo hacía con cierta frecuencia en los viajes internacionales, en donde se revisaba la agenda nacional con el pretexto del viaje, pero esta entrevista, que me parece una especie de despedida, me recordó, no porque las circunstancias políticas de ninguno de estos ex presidentes sea igual a la del presidente Peña, pero me recordó el último informe de José López Portillo cuando pidió perdón, pues no es frecuente ver a un hombre del poder pedir perdón y el lunes, Peña Nieto pidió perdón; y si en aquella ocasión José López Portillo conmovió a la sociedad mexicana diciendo que le pedía perdón a los pobres por no haberlos sacado de su postración; ahora el presidente Peña pidió perdón por los desaciertos, por los errores, por las fallas, por las insuficiencias, en las explicaciones sobre sus actos de gobierno y también le pide perdón a quién crea o sienta haber sido agraviado por las decisiones que él tomó desde la oficina del Poder Ejecutivo. Pero también me recordó en este intento de presentar un rostro humano y sincero a la población, el último afán de comunicación de Gustavo Díaz Ordaz quién ya imposibilitado de recuperar un lugar en la historia, que no fuera el de Tlatelolco, quiso ofrecerle a los ciudadanos rasgos de humanidad. Uno de ellos fue presentarse como un hombre bueno, bonachón, simpático, que podía hacer reír, en una entrevista con un hombre que ya debe haber muerto, por su edad, que era el doctor Sodi Pallares, que era un amigo suyo, y entonces se recurrió a la televisión que no tenía la familiaridad con el poder político que ahora tiene, en esa entrevista, que fue hecha el mismo día en que se dio a conocer un decreto presidencial para llevar el cadáver de Agustín Lara a la rotonda de los hombres ilustres, lo que tiñó la despedida de don Gustavo. ¿Qué es lo que tiñe la despedida, al menos mediática del presidente Peña? Pues como menciono al principio de esta columna, la petición de perdón, no sé a quién crea él que ha agraviado, pero en la política el lenguaje críptico es frecuente, por lo tanto ya sabrá el agraviado o la agraviada, o los agraviados o quién haya sido, si era para él ese mensaje. También me parece muy importante algo que él mantuvo a lo largo de todo su gobierno, y que fue no sacrificar lo que él creía que era la eficacia por la popularidad. Y lo dice en la entrevista claramente, en el asunto de la gasolina: “Era una decisión impostergable”, y sí, porque ya revertir el precio de las gasolinas hoy es imposible en este país, aunque se le quite el IEPS -Impuesto Especial sobre Producción y Servicios-, porque entonces se le va a hacer un agujero a las finanzas públicas. Me pareció no suficiente su explicación sobre los asuntos de seguridad porque no creo que la estrategia haya sido la conveniente, no creo que haya sido un problema de insuficiencia sino una mala forma de abordar el problema. Ahora todo mundo encuentra el huevo de Colón y todo mundo sabe lo que hay que hacer pero en ese momento cuando se hizo lo que se pudo, se contuvo durante un momento y después se dispararon las cosas hasta el nivel que hoy han llegado en el punto más horrible desde mayo hasta esta fecha.

La parte que me pareció más conmovedora de la entrevista es que vi a un hombre que no tiene perspectivas de futuro. Cuando dice: “No sé qué va a ser de mí, no sé qué actividad voy a tener, no sé que voy a hacer; tendré que pensar el nuevo orden de mi vida”. Y eso me parece terrible para un hombre tan joven y para un hombre que logró el éxito y el poder a una edad tan temprana y ahora tiene una larga, larga temporada para esperar el futuro que no sabemos qué le va a deparar.

LA VENGANZA POLÍTICA DE ELBA ESTHER

Reapareció la maestra Elba Esther Gordillo públicamente y son muchos los ángulos de análisis de lo que hizo el lunes anterior por la mañana en tan poco tiempo. Obviamente cuando ella habla del derrumbe de la Reforma Educativa, no se refiere a la puesta en operación de algunos de los procedimientos que permitió esta reforma, ni la cantidad de maestros que llegaron a ser directores después de los exámenes de capacitación, de los exámenes de capacidad demostrada, no, la maestra se refirió al derrumbe político de la reforma. La reforma fue ofrecida a los ciudadanos de este país como algo solamente posible si ella era hecha a un lado. Y sí, fue hecha a un lado, estuvo cinco años en la prisión, más bien en un hospital, pero los cálculos políticos jamás anticiparon que otra opción política iba a triunfar precisamente con el auxilio desde la sombra, hoy sí, mejor nunca dicho: “desde la sombra” de la maestra Gordillo.

Elba Esther Gordillo no es la única que cree que la reforma ya se murió, lo cree el próximo gobierno, ese gobierno con el cual el lunes se reunió el gobierno prácticamente saliente y que apenas hacía menos de 48 horas había convocado a través de quien va a ser el secretario de Educación, a los foros nacionales para echar abajo la Reforma Educativa. Por lo tanto el derrumbe es obviamente político. Y después la restauración de la vida sindical bajo su propio dominio también es política. Creo que si fue profesor de escuela primaria Juan Díaz, actual secretario general del SNTE, debe preparar su regreso al aula, porque ya no tiene un minuto de vida en ese sindicato. Él podrá salir a decir lo que dijo el lunes: “Nosotros estamos trabajando y unidos”. ¿Unidos en torno a qué? Unidos en torno a lo que Elba Esther llamó: “La traición de aquellos que no defendieron al gremio al que debieron haber defendido”, no sólo por el encarcelamiento de su lideresa vitalicia, porque lo preso -o lo PPL, porque en el lenguaje penitenciario contemporáneo la maestra Gordillo fue una PPL, que quiere decir Persona Privada de su Libertad-, mediáticamente se construyó para poderla destruir a ella y se hicieron películas, reportajes, notas informativas, libelos, libritos, todo eso demostrando que los maestros mexicanos eran todos perezosos, omisos, y entonces no solamente se encarceló a la Gordillo sino que se satanizó a un gremio; se confundió a la CNTE con el SNTE, pero la nueva opción política del país si algo va a lograr es controlarlos a los dos, porque los dos forman parte del capital político con el que éste gobierno arrasó en todas las elecciones en las que se presentó, éste gobierno que está por entrar.

Este conjunto de fenómenos políticos le permitirá a la maestra Gordillo muy pronto volver por la revancha  por sus cinco años de rumiar una injusticia, según ella misma ha dicho, una persecución política, mediática en la que todos pagaron y nadie metió las manos para defender ni al gremio ni a la lideresa, pues eso da suficiente combustible no solamente para tener un aspecto tan vigoroso como se le vio en su aparición a la maestra; quienes creyeron verla abatida, disminuida, envejecida, no la vieron así, la vieron con un dominio escenográfico impecable y la vieron convocar a esa conferencia de prensa en la cual ella habló a las veinticuatro horas de salir exonerada de toda acusación por parte de la justicia, ella convocó para el día 20 y mucha gente preguntó: ¿Por qué para el día 20 si lo que va a decir lo puede decir hoy o el día 19? Pues porque el día 20, treinta millones de estudiantes y un millón quinientos mil maestros y trabajadores de educación regresaban a clases.

La pregunta era: ¿Qué va a pasar con la Reforma Educativa? ¡Lo que ya pasó! Será una anécdota en la carrera profesional de quienes la promovieron, empezando por el presidente Peña Nieto y se va a quedar ese gran esfuerzo que tiene muchas cosas útiles que se van a adobar y se van a presentar como grandes innovaciones porque tiene aspectos sumamente positivos. Pero lo que se dio en llamar la punición a través del examen, estas evaluaciones punitivas que no tenían nada de punitivo y nada de antilaboral porque se les daban tres oportunidades de capacitación a los maestros para que aprobaran los exámenes en caso de no haberlo hecho en el primer intento, y si no lo lograban de todas maneras seguían perteneciendo al servicio educativo, ya no en el aula sino en actividades administrativas. Nadie les iba a quitar su trabajo, pero como aquí hubo muchas mentiras de un lado y del otro, la reforma va a quedar “ensandwichada” en una transformación entre la conveniencia política de quien prometió abolirla y la venganza política de quien prometió derrumbarla… y ya la derrumbó.