Si cuidamos mejor de nuestros bebés, estaremos desarrollando seres humanos más afectivos y con mayor control de su impulsividad y agresividad. Por lo tanto, tenderán a ser más pacíficos y sociables durante su vida adulta, además de adquirir una menor propensión para la dependencia de drogas y participar en actos vandálicos.

Además, al propiciar que los hijos tengan una escolaridad más completa que la de sus padres y que se sociabilicen mejor, las familias más pobres dan paso a una ruptura en la transmisión intergeneracional de la pobreza, favoreciendo una mejoría en su situación económica y social.

Al exponer lo anterior, el diputado Armando Valdez Herrera exhortó a sus compañeros diputados a que aprueben la iniciativa que promovieron los entonces legisladores de Nueva Alianza, para elevar a rango constitucional la educación inicial.

Convocó a los legisladores a tener un alto sentido de responsabilidad, y hacer lo necesario “antes de que la cuarta transformación nos alcance, porque la reforma educativa que promueve el Gobierno Federal no incluye la obligatoriedad del preescolar”.

Señaló que la Ley de Educación del Estado en su Artículo 93 establece que “la educación inicial está dirigida a la población infantil menor de cuatro años de edad, incluye la orientación a los padres de familia y tutores para la educación de sus hijos y pupilos. Puede ofrecerse por instituciones públicas o privadas; y tiene como propósito favorecer el desarrollo físico, cognoscitivo, afectivo y social de los menores”.

Sin embargo, ello no es suficiente, añadió, “demandamos un análisis serio de nuestra propuesta, más allá de las simples ocurrencias que permean el ambiente político mañanero”.

Se manifestó en contra de que sean los abuelitos quienes se hagan cargo de los menores por la cantidad de 200 pesos semanales, pues hay el riesgo de que a ese dinero se le dé otro destino; además, el abuelo o vecino no tiene los conocimientos necesarios para el cuidado de los infantes.

“No permitamos que la educación inicial sea letra muerta en nuestra legislación educativa; démosle vida insertando en nuestra Constitución local, en su Artículo 6º, párrafo tercero, apenas la expresión ‘educación inicial’, para quedar en los siguientes términos: ‘El Estado deberá además promover y atender la educación superior y otras modalidades educativas, como la formación y capacitación para el trabajo, la educación de adultos, la educación especial y la educación inicial’”.