Gerardo Muñoz Rodríguez

El lunes pasado, el presidente Enrique Peña Nieto rindió su sexto informe de gobierno, acompañado de sus colaboradores más cercanos, así como las altas cúpulas empresariales y políticas del país. El mensaje ofrecido desde Palacio Nacional, se caracterizó por enumerar los diferentes logros obtenidos y mencionar aquellas tareas que no fueron completadas satisfactoriamente.

En el tema económico, que es el que nos compete, se tiene un balance equilibrado sobre el trabajo realizado. Veamos.

Con base a información del INEGI, el promedio del crecimiento económico durante el sexenio que recién termina, fue de 2.5 por ciento. Este porcentaje es mayor al cosechado en el sexenio de Felipe Calderón Hinojosa (1.8%) y en el de Vicente Fox Quezada (2%). Viendo los números tal cual, obtuvimos mejores condiciones de progresión con Peña Nieto.

Otro logro obtenido, es la formalización de las once reformas estructurales. En muchos de los sectores en las cuales estas fueron aplicadas, el país tenía rezagos impresionantes: el mejor ejemplo es la de telecomunicaciones, donde la competencia ha permitido hacer más eficiente a este mercado. La reforma energética atrajo miles de millones de dólares al país y sin duda, en el largo plazo, se obtendrán grandes beneficios para la sociedad mexicana.

En materia de empleo, cuatro millones de empleos formales fueron creados, en parte gracias al esfuerzo de formalización del sector informal. De esta manera la administración que termina casi duplica los números observados durante el sexenio anterior.

La inflación, a pesar de encontrarse en niveles elevados actualmente, ya muestra una pendiente bajista, además de una estabilidad sostenida durante todo el mandato.

En cuanto a la inversión física, se presentaron números superiores al de sus tres antecesores. Según información de la Secretaría de Economía, se registraron más de 4 billones de pesos durante todo el sexenio.

Para el plano internacional, México supo manejar la política exterior. Se consiguió habilitar las vías que permitan una mayor diversificación de los mercados. Se logró concretar la firma al nuevo acuerdo transpacífico que excluye a Estados Unidos, buscó fortalecer las relaciones con países de América Latina, las importaciones registraron gran dinamismo, que incluso acumuló una tasa de 11 por ciento anual en el primer semestre del año. Por último, se alcanzó, como toda pinta, una renegociación del Tratado de Libre Comercio con América del Norte, con nuestros vecinos del norte.

Hasta aquí, pudiéramos considerar, que al menos en materia de economía, fue un gran sexenio, en donde se presentaron condiciones favorables para toda la sociedad mexicana. Sin embargo, no todo lo que parece tan bueno, en realidad lo es.

Si bien es cierto es que se presentó cierta ganancia en materia de crecimiento económico, no se dio en las condiciones que se esperaban. El Programa Nacional de Financiamiento al Desarrollo, preveía, con base a la aprobación de las reformas estructurales, un crecimiento económico, para este año, de 5.3 por ciento. Nos quedamos un poco lejos de la meta.

La estrategia de un mayor endeudamiento para detonar el crecimiento, no fue la más acertada. Para el cierre del 2017, el Saldo Histórico de los Requerimientos Financieros del Sector Público, represento 46.2 por ciento del PIB.

Reconociendo la presencia de la evolución económica, temas de desigualdad no pudieron extinguirse. La brecha de la distribución del ingreso, a pesar de que se presentó una ligera mejora, aún no ponen al país en el verdadero lugar donde debería encontrarse. El poder adquisitivo de los mexicanos más marginados, continúa desplomándose con el pasar de los años.

Reconociendo la creación de empleos, la distribución salarial eterniza un enorme lastre para la sociedad. Nos encontramos en los primeros lugares de la escala de los países miembros de la OCDE, de la mano con condiciones laborales precarias para la mayoría de los mexicanos.

Reconociendo la atracción de inversión extranjera, desde el año uno al quinto, nunca se ha logrado levantar la tendencia bajista de la misma. Cada año recaudamos menos inversión. De no ser por el sector energético, este apartado hubiera sido un duro golpe para esta administración.

De esta forma, observamos cómo se dejan una serie de pendientes fundamentales para el desarrollo del país, aunque también se registran mejoras en muchos aspectos. El reto es enorme para la próxima administración. Ojalá se presenten ideas innovadoras, que permitan que el final de los sexenios, sea distinto a los últimos.

Referencias:

  • Recuperado de: https://www.gob.mx/se/prensa/de-enero-a-diciembre-de-2017-mexico-registro-29-695-0-millones-de-dolares-de-inversion-extranjera-directa. (20018). Dirección General de Comunicación social de la Secretaría de Economía.
  • Recuperado de: http://www.inegi.org.mx/est/contenidos/proyectos/cn/ee/default.aspx (2018). Instituto Nacional de Estadística y Geografía.

@GmrMunoz