GUADALAJARA, Jal. (EL UNIVERSAL).- Sus corazones están tan exprimidos que les costó provocar algunas lágrimas, por más que la repetida imagen sea tan dolorosa. Cuando el pueblo rojinegro ya celebraba el boleto a la Liguilla por segundo semestre consecutivo, el defensa central uruguayo Robert Herrera apareció en el área para hurtarles sus sueños… Por ahora.
Empate (1-1) que sólo sirvió al Pachuca para amargar la noche del Atlas, que deberá esperar combinaciones para saber si será uno de los ocho invitados a la Fiesta Grande del balompié nacional. Sus 25 unidades ya lo hacen inalcanzable para los Xoloitzcuintles de Tijuana, pero necesita que el Necaxa pierda este sábado contra el Morelia o el Cruz Azul no venza al Veracruz.
Ironías del futbol, sobre todo del mexicano: los Zorros necesitan de sus “hermanos” Monarcas, quienes clasificaron oficialmente con este resultado, al igual que el León y el Toluca.
Lo que explicó la amargura tras el silbatazo final del árbitro Fernando Hernández; el tanto de los ya eliminados Tuzos llegó en la compensación. Otro final “a lo Atlas”, lleno de dramatismo… Y pena.
De poco sirvió aquella genialidad obsequiada por Rafael Márquez, quien atinó a inclinarse y tomarse las rodillas mientras Herrera celebraba la anotación de la igualada (92′).
En el último minuto del primer tiempo, el “Káiser de Michoacán” obsequió una de esas jugadas que demuestran su inagotable talento, sin importar que tenga 38 años de edad. Leyó perfectamente el pique de Antonio Madueña al área visitante y lo dejó solo frente a Óscar Pérez con un preciso servicio de pierna derecha. Lo demás fue rutina para el lateral derecho (44′).
Gol que hizo rugir al vetusto estadio Jalisco y generó la cólera del “Conejo”, quien anoche pudo haber jugado su último partido de liga. Si es así, dejará la marca de todos los tiempos en 737 actuaciones. Existe la posibilidad de alargarla. Todo depende de que acepte una oferta de renovación.
Dato en un cotejo dominado por el visitante, aunque los tapatíos parecieron controlarlo… Hasta que José Guadalupe Cruz volvió a aferrarse a esa conservadora postura que ya le ha generado varios sinsabores, y al pueblo atlista dolor, como el que volvió a experimentar este viernes.

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