El presidente de la Unión Ganadera Regional de Aguascalientes (UGRA), Juan Pablo Franco Díaz señaló que el proyecto para la construcción de una planta deshidratadora en Aguascalientes no es una solución completa a la crisis lechera.
Expuso que los ganaderos requieren colocar cerca de 200 mil litros de leche a precios justos, pero si las industrias no generan condiciones para ello, la deshidratación de leche se convertirá en un regulador del mercado que permitirá almacenar leche en polvo hasta que haya disminución de la producción en la época de lluvias.
Subrayó que los puntos fundamentales para solucionar el problema son que las compañías industrializadoras de lácteos acoten la importación de formulas lácteas, y favorezcan a los productores mexicanos, así como evitar que se siga engañando a la gente con la comercialización de subproductos dañinos para la salud.
Cuestionó que durante mucho tiempo los industrializadores pidieron el apoyo de los lecheros para mantener precios bajos de compra por las dificultades económicas a fin de que no se elevaran los precios al consumidor, pero los precios bajaron mucho más y no hubo respaldo a los lecheros, al bajarles aún más el precio de compra.
“El país es deficitario en su producción de leche, no es posible que no haya espacio para la producción nacional cuando se cubre el 70% del consumo nacional”, enfatizó.
Por otro lado, indicó que hasta el momento no se han implementado medidas para evitar que la gente sea engañada con la venta de productos que no son de leche, y que además generan serios daños en la salud porque se trata de productos elaborados con grasas vegetales.

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