RODRIGO ÁVALOS ARIZMENDI

La mañana del domingo pasado Evo Morales dio a conocer un mensaje a su nación en donde convocaba, a través de los medios oficiales de Bolivia, a nuevas elecciones, tras 18 días de protestas por su nueva reelección después de las votaciones del pasado 20 de octubre. En ese mensaje Evo manifestó que había decidido renovar la totalidad de vocales del Tribunal Supremo Electoral y convocar a nuevas elecciones nacionales que mediante el voto permitieran al pueblo boliviano elegir democráticamente a sus nuevas autoridades, incorporando a nuevos actores políticos. Ahí Evo Morales demostraba que estaba acabado, que la presión del ejército para que desistiera de su deseo de reelegirse por cuarta vez como presidente, lo que acababa de lograr mediante unas elecciones amañadas, luego de la primera ronda de comicios celebrada el pasado 20 de octubre. Pero la población ya no quería saber más de él. Su ofrecimiento llegó a destiempo.

La situación vivida en Venezuela nos deja muchas lecciones. Para empezar hay que ver: ¿Quiénes son las autoridades electorales en Bolivia? Allá hay un Tribunal Supremo Electoral, este es un Tribunal que tiene un órgano electoral plurinacional, así se llama, porque Bolivia se considera como un conjunto de naciones distintas en donde están representadas no nada más los Departamentos que componen el país, sino las diferentes culturas, los diferentes grupos, ellos tienen una muy importante presencia indígena que constituyen diferentes legiones con diferentes tipos de representaciones. Este órgano electoral plurinacional lo encabeza una presidenta, María Eugenia Choque Quispe, que desde el principio estaba muy vinculada a Evo Morales. Vino la elección en la que Evo Morales se quiso reelegir y la Organización de Estados Americanos concluyó no que Evo Morales haya perdido la elección, sino que la elección en su conjunto fue muy fraudulenta, con muchas dudas en el conteo de los votos. La OEA trató de encontrar una solución pero no hubo nunca un acuerdo pleno, pero sí se llegó a la conclusión de que, sin decir que si Evo Morales hubiera perdido, era altamente improbable que obtuviera la diferencia de 10 puntos con el segundo lugar para evitar la segunda vuelta, fue ahí que se perdió todo el sentido de la elección. Evo Morales inmediatamente anunció que había ganado y que en consecuencia, como tenía más de 10 puntos de diferencia, no era necesaria otra elección y por lo tanto ya iba a gobernar de nueva cuenta. Cuando la OEA llega a esta conclusión y empiezan a aparecer las protestas por todos lados, las divisiones en los grupos, incluso los policiacos y militares, Evo Morales optó por una vía pacífica y democrática para resolver el problema que era, primero, renovar al órgano electoral cambiando a todas las autoridades, pero dijo una cosa que era muy importante: “Con el acuerdo de todas las fuerzas políticas”, lo que hubiera podido ser una novedad importante en Bolivia que le hubiera restado influencia a Evo Morales de decir quién presidiría el órgano electoral y quiénes iban a ser los vocales, y por lo tanto tendría que haber sido un acuerdo de todas las fuerzas políticas. Y segundo, llamar a nuevas elecciones. Evidentemente no podía ofrecer una fecha porque lo primero que había que hacer era reconstruir las condiciones para hacer una elección creíble.

Como le comento líneas arriba, la OEA comentó que el reciente proceso electoral no se podía garantizar como una elección limpia y por lo tanto recomendaron repetir las elecciones. Y esta recomendación en el contexto violento y difícil por el que pasaba Bolivia, fue retomada por Evo Morales y por ello anunció el domingo, cuando ya vivía los estertores de su mandato presidencial, la decisión de renovar a su órgano electoral, el cual ,repito, él nombraba directamente. Sin embargo el pueblo boliviano no aceptó esa cuarta reelección y no aceptó la proposición de tener de nueva cuenta la oportunidad de elegir a quien quisiera como su presidente, pero ahora con procedimientos claros, con una autoridad transparente y con imparcialidad. El pueblo boliviano ya no aceptó la reelección de Evo Morales a pesar que los indicadores económicos y sociales de Bolivia estaban más altos que el promedio de América Latina. En sus 12 años de gobierno la economía de Bolivia creció a tasas cercanas al 5 por ciento. Por ejemplo el PIB per cápita estaba a 2,560. La inflación en 1.51% mientras que en promedio en América Latina está en un 4.58%. El analfabetismo en porcentaje de población de 15 años o más está en un 5.09%. O sea que el país tenía indicadores que mostraban la efectividad del gobierno de Morales.

¿Qué lecciones deja lo ocurrido en Bolivia? En una Sudamérica que está muy convulsionada, estamos viendo lo que sucedió en Ecuador, lo que está sucediendo en Chile, por otras circunstancias pero vemos  movimientos sociales y causas de protestas que han sacado a miles y miles de personas a las calles. Bueno, aquí hay que decir que lo que hizo Evo Morales al principio fue justamente lo que no se debe hacer: Polarizar. Querer imponer una decisión directamente por su fuerza y muy verticalmente. Incluso mencionó que se estaba dando un golpe de estado en su contra y eso polariza las sociedades. Cuando un presidente dice que todos están en contra de él y tratan actuar en contra de las instituciones y que él fue electo democráticamente, siendo falso, genera una situación de tensión política, tal que es lo que agrava las cosas y caer en situaciones como las que cayó Evo Morales y que lo ha obligado a renunciar a la presidencia que tenía actualmente.

La lección que nos debe de quedar de todo esto es que en México tenemos nuestros conflictos y más nos valdría atender los problemas reales que tiene el país y no estar buscando problemas a instituciones como por ejemplo el INE y el Tribunal Electoral que hasta ahora han funcionado bien. Y lo menciono porque López Obrador quiere que el presidente del INE dure solamente tres años y no ocho. Lo anterior puede ser discutible, pero ese no es el problema de México hoy. Hay otros, pueden perfeccionarse cosas, pero problemas como los de Bolivia afortunadamente en términos electorales no los tenemos. Como quiera que sea Evo Morales huyó de su país y ya se instaló en México a invitación de AMLO, quien sigue buscándole tres pies al gato, a un país en el que sus habitantes ya se empiezan a cansar con tantos desaciertos, los cuales se están viendo reflejados en muchos aspectos de su vida diaria.