Sergio Alonso Méndez

La Noticia:

El Tribunal de La Haya dicta medidas para proteger a los rohinyás de un posible genocidio en Myanmar… (elpais.com).

Comentario:

Es un hecho sin precedentes. La mujer que fue Premio Nobel de la Paz en 1991, Aung San Suu Kyi, hoy está siendo acusada de cometer genocidio. Ella, que estuvo en prisión domiciliaria por culpa del ejército de su país, hoy defiende a los mismos militares. ¿Qué está pasando en Myanmar, antes conocido como Birmania?

Primero, ¿quiénes son los rohinyás? Myanmar es un país de mayoría budista que considera a los rohinyás, que son musulmanes, como un grupo originario del país vecino Bangladesh, si bien llevan generaciones asentados en suelo de Myanmar. Los rohinyás carecen de derecho a la ciudadanía desde 1982, de forma que no tienen Estado, y tampoco tienen derecho a la educación, salud o de movimiento. En resumen, es un grupo étnico marginado, básicamente por su religión, en pleno siglo XXI.

En años recientes existieron asesinatos, violaciones, quema de viviendas, en cientos de aldeas de los rohinyás cometidos por elementos del ejército de Myanmar. Esto provocó una peregrinación de unos 700,000 rohinyás a la vecina Bangladesh, donde expusieron su caso y acusaron a las autoridades de Myanmar de genocidio. Un país africano, Gambia, los escuchó y elevó una demanda al Tribunal Internacional de Justicia (TIJ).

Aung San Suu Kyi, una pacifista, que llegó al poder luego de padecer mucho tiempo persecución política, no pudo o no quiso, esto no está muy claro, evitar las masacres. Ella no es exactamente presidente de su país, sino líder civil. Los militares son autónomos y simplemente conviven con la señora Kyi en el poder. Pero ella asistió al Tribunal de La Haya y defendió a los militares alegando que no ha habido genocidio, sino que el ejército ha atacado grupos terroristas y que los rohinyás exageran en sus relatos.

Pero el Tribunal de La Haya tiene prestigio de ser imparcial y luego de sus investigaciones decretó que Myanmar “debe adoptar las siguientes medidas: evitar la muerte de los miembros de esta comunidad en su territorio, y que se atente contra su salud mental y física, o se destruyan sus bienes; asegurarse de que el Ejército birmano, fuerzas paramilitares u otras, no conspiran, intentan o cometen genocidio; conservar todas las pruebas que puedan corroborarlo, y presentar dentro de cuatro meses un informe que muestre la aplicación de las medidas en defensa de los rohinyás, que será elevado al TIJ y a Gambia”

Si bien el TIJ no tiene jurisdicción de fuerza en Myanmar, o en cualquier país, sus resoluciones pegan en el prestigio internacional de las naciones. Así que Aung San Suu Kyi se enfrenta a la situación de obedecer al TIJ, o seguir solapando los abusos del ejército de su país. ¿Cómo quiere ser recordada? ¿Cómo un símbolo de la paz? ¿O tristemente como una racista? Ella tiene la palabra.