David Reynoso Rivera Río

Sabiamente nuestra jerga popular ha encontrado el dicho más adecuado para cada situación, hoy me permitiré comenzar el presente texto recordándole al Partido Acción Nacional que la ropa sucia se lava en casa. En las últimas semanas el partido en mención ha demostrado que vive una de sus peores crisis en cuanto a gobernabilidad al interior de su partido.

Por una parte, intenta desestabilizar y romper el propio orden constitucional y legal en la Cámara de Diputados al bloquear la integración de la Mesa Directiva, dando paso a un sinfín de consecuencias sin precedentes en el ámbito legislativo ya que la propia Mesa Directiva es la encargada de instalar el Pleno, dar trámite a las diversas iniciativas y representar legalmente al órgano legislativo que se conforma por los 500 representantes populares.

De igual manera, en el Senado de la República imperó la sinrazón y dicho partido decidió dar la espalda a la instalación de una Mesa Directiva que le correspondía como partido por cortesía política; sin embargo, al no ser perfiles alineados al grupo de su presidente nacional, diversos senadores de Acción Nacional decidieron abandonar el recinto e inclusive iniciar procedimientos de expulsión ante perfiles que cuentan con un absoluto sentido de responsabilidad jurídica y política.

Tras lo anterior, han decidido excusarse bajo el terrible argumento de que todo es una cortina de humo para ocultar la transformación automática de la Procuraduría General de la República en el organismo constitucional autónomo denominado Fiscalía General de la República, dando paso a que el actual procurador, Don Raúl Cervantes Andrade ocupe la titularidad de dicho organismo autónomo. Lo increíble es que el propio presidente del Comité Ejecutivo Nacional implore la detención del “pase automático” e intente ver cortinas de humo cuando él mismo fue presidente de la Cámara de Diputados cuando se aprobó el propio decreto que establece la transición automática del procurador al fiscal y su voto además fue a favor del dictamen.

Hoy, dicho partido se encuentra cooptado por intereses de un grupo que intenta obtener la candidatura presidencial sin importar la incongruencia y el engaño a la ciudadanía. Virtud de ello es que continúan celebrando alianzas para entablar “frentes” de oposición con partidos y organizaciones que sostienen ideologías totalmente divergentes, mismas que demuestran la ambición de obtener el poder por el poder y no el poder para transformar.

Las instituciones deben de estar por encima de cualquier interés partidista o personal, los perfiles interesados en gobernar nuestro país deben demostrar que ser oposición no significa obstruir la gobernabilidad y la estabilidad del país, cuestiones que resultan indispensables para el correcto funcionamiento de un Estado de Derecho.

 

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