RODRIGO ÁVALOS ARIZMENDI

La renuncia de Eduardo Medina Mora como ministro de la Suprema Corte de Justicia de la Nación, pone en evidencia el grado de corrupción que se vive actualmente en México, al actuar sin brizna de moralidad para ayudar en asuntos particulares tanto a quien le debía el favor de estar en la Suprema Corte –Peña Nieto– lo mismo que a los cercanos al ex presidente. Aunado a ello Medina Mora está siendo investigado por lavado de dinero, por ello prefirió renunciar para evitar el juicio político y desafuero, que hubiera sido más vergonzante para él. A Medina Mora se le está acusando de triangular internacionalmente 102 millones de pesos lo cual supuestamente realizó cuando fue Procurador General de la República. El hoy ex ministro presentó su renuncia directamente al presidente López Obrador, quien inmediatamente se la aceptó. Hoy se ha logrado conocer que a Medina Mora la Fiscalía General de la República tenía ya varios meses de estarlo investigando vía la Unidad de Inteligencia Financiera que comanda Santiago Nieto y se le acusa de emitir resoluciones que permitieron que fueran desbloqueados dos mil millones de pesos de cuentas de banco pertenecientes a gente de la delincuencia, así como a funcionarios corruptos y delincuentes de cuello blanco, logrando con ello que dichas personas retiraran inmediatamente su dinero de los bancos. El caso del abogado Juan Collado es uno de ellos. Y precisamente creo que el error de Medina Mora lo mismo que de otros personajes fue acudir a la boda de la hija de Juan Collado, en donde incluso estuvo el cantante Julio Iglesias en la mesa de honor, lo mismo que Carlos Salinas de Gortari, Diego Fernández de Cevallos y Rosario Robles, entre otros. Hoy ya nos damos cuenta que el lucirse y mostrar que todavía eran un grupo con poder les costó caro, pues empezando por Juan Collado, que está en la cárcel, poco a poco han ido cayendo en desgracia los otros miembros de la mesa de honor. Medina Mora está fuera de la Suprema Corte y le viene lo peor con las investigaciones que tiene en su contra; Salinas de Gortari fue balconeado de haberle sido condonado el pago de varios millones de pesos en impuestos; Diego Fernández de Cevallos fue acusado también de condonación de impuestos y también fue acusado por el alcalde del municipio de Colón, Querétaro, de deber casi mil millones de pesos de pago del predial de su rancho ubicado en ese municipio. O sea que la guadaña se vino parejita y poco a poco está cortando o tratando de cortar las cabezas de los integrantes de la famosa “mafia del poder”, como la ha bautizado el presidente López Obrador.

De lo anterior lo que más lastima es lo referente a Medina Mora, pues se supone que un ministro de la Suprema Corte de Justicia de la Nación, es un individuo incorruptible en el que se cifran las esperanzas de que se ejerza la justicia de manera imparcial, aplicando sólo que lo que dicta la Constitución, sus leyes y  reglamentos, no más. Desde luego que nuestras leyes, sin duda, son revisables y cambiantes, como salidas de las manos falibles de los hombres. Pero una cosa es evidente: la Ley sólo puede y debe reformarse por los caminos que en ella misma se ha establecido. Ninguna medida fuera de la Ley puede ser garantía de ninguna clase; una Ley mala es grave, pero más malo es un mal y corrupto ministro que actúa fuera de la ley para beneficio personal o de los amigos o compromisos contraídos políticamente. Lo anterior es hacer retroceder a la sociedad a las épocas tribales.

En México estábamos acostumbrados a respetar como dogma la teoría clásica de la división de poderes: Ejecutivo, Legislativo y Judicial, pero más de 200 años no transcurrieron en vano y la concepción de Montesquieu no puede ser ya limitativa, ni marcar por lo mismo un horizonte inviolable; a los tres poderes clásicos se precisó agregar un cuarto, base de los otros, el Poder Electoral, o sea el actual Instituto Federal Electoral, que con la fuerza constitucional necesaria es el que tiene como función vigilar y hacer respetar el proceso democrático y señalar en las elecciones, tanto locales como nacionales, qué candidatos obtuvieron la mayoría de sufragios.

Sin embargo ahora con estos actos de corrupción de gente de tan alto grado como lo es un ministro de la Suprema Corte, consideramos que no es posible que se siga tratando al pueblo como sujeto privado de voluntad o de razón. No se puede seguir ignorando por más tiempo el grave descontento que existe en toda la república mexicana, la repulsa que crece y la inconformidad que por ahora se traduce en la murmuración incontenida, en los artículos de prensa llenos de virulencia o en las protestas callejeras, que cada día suben de tono y no es posible ocultar. Y es que en todas las épocas la falta de pan y los actos corruptos, en todos sus niveles, originan grandes y sangrientas catástrofes, que en esta época ya son difíciles de controlar.

En Aguascalientes también encontramos un terrible tráfico de influencias en materia de repartición de justicia, en donde la ley es letra muerta y donde la defensa de la familia, de los hijos y de las mujeres es sólo para ganar votos o adeptos a los partidos políticos, pues únicamente son promesas de relumbrón. En carne propia y con mucha rabia me ha tocado ser testigo de cómo Mauricio Alva Moreno, que según informa en su página de Facebook  es el vicerrector y director de Control Escolar en Universidad Abierta de Tlaxcala y también el vicerrector de Relaciones Públicas, Vinculación y Convenios en Universidad Galilea, luego de haberse divorciado hace más de diez años de mi hija, jamás ha cumplido con la sentencia de dar pensión alimenticia a sus hijos… ¡jamás! En dos o tres ocasiones a lo más, en esos diez años, ha hecho depósitos de quinientos o mil pesos. Así mismo hizo una venta fraudulenta del domicilio conyugal y está a punto de echarlos de su casa, ya que el “excelente padre”, “vendió” a su madre, María Luisa Moreno Reyes, la casa en donde habitan sus hijos, con la perversa intención de echarlos para afuera. Al juez que llevó el caso no le importaron las pruebas aportadas y avaló la fraudulenta “compraventa”… ¿Por qué sería? Los hijos de este sujeto dejaron de acudir a convivir con su papá por las acciones de pervertimiento que él tenía hacia ellos, no importando que una de ellos fuera su hija menor. Es vergonzoso lo que hacía cuando ellos se iban a quedar a dormir con él. Actualmente este hombre vive en el domicilio de su madre en el fraccionamiento “La Herradura”. Indudablemente que esta familia que ostenta tener una universidad pero que legalmente sólo es un centro universitario, ha gozado de un enorme tráfico de influencias merced a que varios de los funcionarios, tanto de la fiscalía como del Poder Judicial, son egresados de dicha institución educativa y no actúan conforme a Derecho contra su maestro. ¿O no es raro que en más de diez años no le hayan podido obligar a que deposite la pensión alimenticia correspondiente? El hijo mayor de este matrimonio cuando su padre los dejó tenía ocho años hoy que ya va a cumplir diecinueve y que le demandó por pensión, pues sigue estudiando, acaba de recibir una notificación del Juzgado en donde el padre se trata de amparar para no darle su pensión, argumentando que el muchacho trabaja. Así también quien es la hija menor este año tuvo un problema muy serio de trombosis en una de sus piernas, algo raro en una niña según los médicos y por lo tanto muy delicado; ella requirió de un tratamiento médico muy costoso. Cuando su padre supo ya se imaginará usted lo que dijo y obviamente ni acudió a ver a su hija y mucho menos ayudó con los gastos. Hoy la niña sigue en tratamiento luego de ya casi seis meses. Y en los juzgados… ¡nada! Todo sigue igual, durmiendo el sueño de los justos. En este caso de los injustos. Como podrá notar, estimado lector, los actos corruptos se dan en todos los niveles, desde el cargo más alto de la Suprema Corte de la Nación como en los juzgados de los lugares más pequeños. Ya le contaré a usted si es que se llega a hacer justicia en el caso que le he comentado o si seguirá con más fuerza. La corrupción es un fenómeno muy viejo, no se ha iniciado ahora, pero cada día aumenta más, cada día es peor, sube como marea incontenible y nadie levanta un dedo para que no nos asfixie. ¡Hay que empezar a hacerlo!