Después de tres años y medio, la decisión de algunos británicos de abandonar la Unión Europea, al fin se logró concretar. A partir del primer de febrero de este año, el tan afamado Brexit, consiguió su cometido.

Se otorgó un período de gracia hasta finales del 2020, dichos meses resultan claves para determinar las condiciones de la futura relación comercial entre Londres y Bruselas.

Indaguemos sobre las generalidades de este rompimiento, las consecuencias económicas que existirán, así como las afectaciones que se presentarán en nuestro país.

Desde el primer momento en que se planteó la posibilidad de salir de la Unión Europea, la verdadera disputa británica comenzó. Ese 23 de junio del 2016, cuando cerca del 52 por ciento de los votantes decidieron la salida del bloque europeo, siendo estos la mayoría en comunidades rurales y ciudades pequeñas, inició la travesía hasta el 31 de enero del 2020.

La idea de la salida del Reino Unido, fue impulsada por el ex primer ministro James Cameron desde su campaña de relección en 2015. Argumentaba que de las cuatro libertades fundamentales que existen para los países miembros de la UE -ciudadanos, mercancías, servicios y capitales-, eran sus fronteras el tema que más preocupaba. Una serie de atentados terroristas, venían originados por la falta de control en sus fronteras; aunado a los altos índices de migración con los que cuenta.

Tan sólo en 2017, aproximadamente 630 mil extranjeros se establecieron en la región. En los últimos 25 años su población ha ido de 57 millones a 65 millones a pesar de que el índice de natalidad está por debajo del punto de equilibrio. Cameron denunciaba que esta migración masiva, pudiera generar desequilibrios en su economía, la cual había generado más trabajos que toda la Unión Europea.

Se referenciaba el lastre de cargar con algunos países de la Unión Europea – Italia, Grecia-, que solo detenían el crecimiento económico de la nación insular; y que los principales beneficiados de las medidas de austeridad impuestas, eran los bancos franceses y alemanes, no los británicos.

En repetidas ocasiones, se argumentaba que las consecuencias económicas serian manejables por el país. De entrada, los datos nos lucen muy convincentes.

Europa representa el mercado más importante para las exportaciones de Gran Bretaña, así como su mayor fuente de inversión extranjera. De igual forma, gracias a su estancia en la UE, logró posicionar a Londres como una de las capitales financieras de todo el mundo.

Se espera que su PIB, sea de un 4 a un 9 por ciento mejor si las condiciones del cierre del acuerdo, no son muy parecidas a las de la actualidad.

Por ahora, en el caso de nuestro país, la relación continuará de la misma manera que en los últimos 20 años, esto ya que se seguirá respetando el Tratado de Libre Comercio entre la Unión Europea y México.

Esta relación comercial, con base a información de la Secretaría de Economía, registra diez años consecutivos creciendo a una tasa promedio del 7 por ciento. Reino Unido es el sexto socio comercial para México, con una afluencia productiva de mas de 4 mil 500 millones de dólares anuales.

Es aquí donde resulta clave que las autoridades económicas del país, logren gestionar un acuerdo que se encuentre en las mismas condiciones que el actual.

OVERTIME

No deja de caer la generación de empleo. Para el primer mes del 2020, el dinamismo disminuyó en 27 por ciento, en comparativa con el mismo periodo del año anterior, según IMSS. ¿Nos espera mucho tiempo aun para ver resultados de la actual administración? Mientras tanto, continuemos con las distracciones y los otros datos.

 

 @GmrMunoz