RODRIGO ÁVALOS ARIZMENDI

Me llamó mucho la atención el evento en que fue ungido Alfredo del Mazo Maza como candidato del PRI al gobierno del Estado de México. Dicho evento fue una especie de viaje por la máquina del tiempo, con todas las viejas costumbres del PRI; los grandes discursos, las promesas, los augurios de un triunfo arrollador y además la cobertura, el arropamiento absoluto del candidato: 10 gobernadores priístas echándole porras al primo de Peña Nieto, Alfredo Del Mazo. Todos los ex gobernadores habidos y por haber del Estado de México, bueno hasta Emilio Chuayffet, que no había aparecido en actos públicos desde que lo removieron de su cargo de Secretario de Educación Pública. Algo que me llamó la atención, es que no se a qué se debe este cambio de uso de la utilidad que podría representar Arturo Montiel. Cuando Enrique Peña Nieto era el candidato al gobierno del Estado de México, Montiel de común acuerdo con el entonces candidato y ahora presidente de México, se hizo a un lado. Se puso en la parte oscura. Nadie lo vio. No iba a las asambleas. No iba a los mítines. No estaba en las concentraciones. Y Arturo Montiel desapareció de las luces de la política todo el tiempo que su mala fama le podía haber causado una perturbación a un candidato que se perfilaba como un seguro ganador. Finalmente Peña ganó el gobierno del estado y Montiel no volvió a aparecer tampoco más que por ahí ya con Enrique Peña como presidente de la república. Pero ahora no solamente lo llevan entre los ex gobernadores sino que le ponen su uniforme rojo que no es por el equipo Toluca, sino porque así se han vestido últimamente los priístas, chalecos, chamarras y camisolas rojas. Lo que no se entiende es porqué cuando la tenían segura Montiel era un lastre y una mala influencia, y hoy que no la tienen tan segura, que tienen en riesgo la victoria electoral, echan toda la carne al asador y en ese asador también cabe Arturo Montiel. Y así con este tipo de políticos apoyando está Alfredo del Mazo con toda la potencia que la cargada priísta puede empujar, incluido el discurso de Enrique Ochoa, presidente nacional del PRI, que dice que las mujeres que contienden contra su candidato – Josefina Vázquez Mota del PAN y Delfina Gómez de MORENA- son simples marionetas. Y cuando hay una marioneta siempre hay uno o dos titiriteros Las preguntas para Ochoa serían: En el PRI ¿Quién maneja los títeres? ¿Quién saca los fantasmas del cementerio? ¿Quién empuja la cargada? ¿De dónde sale tanto dinero? Esas son preguntas que se contestarán más adelante. Ahora ellos tienen que pintar la fachada otra vez para tratar de llevar a su candidato al triunfo.

 

En la administración pública la autoridad se delega, la responsabilidad se comparte

Vaya que los mexicanos vivimos una semana llena de incidentes que agravian y lastiman a la población en un alto grado. El darse uno cuenta de tanta violencia y corrupción la cual se da ya como cosa común, como algo ya muy natural a lo largo y ancho del país, causa hasta un cierto grado de desánimo e indignación al enterarse de todo eso de los amparos, de los jueces sin moral, de los Porky’s, los Centinelas, que son estudiantes del Tec de Monterrey, Campus Ciudad de México, que agreden a jóvenes sin ningún motivo, etc. Y uno se pregunta: ¿Dónde está la justicia? Aunque más que preguntarse dónde está la justicia, lo que más preocupa de todo este entorno nacional en que estamos inmersos, es ésta pirotecnia mediática que envuelve algo que debería circunscribirse o resolverse en los terrenos estrictos de la justicia. Por ejemplo, éste caso de los niños Porky’s y el juez que le concedió el amparo, porque no es posible que haya una explicación tan absolutamente inverosímil de una conducta judicial. No se puede llegar al privilegio de la Judicatura simplemente diciendo que un delito flagrante no se configura porque no se culmina. Finalmente ya vimos que eso no se lo tragó nadie y que si él cree que no hay delito porque no había intención de cometer un delito que se está cometiendo, pues el señor o es venal o es incompetente, y creo que en cualquiera de los dos casos no debe seguir en la Barandilla ni en la Barra donde se dispensa la justicia.

Tenemos también el caso de un señor que se esconde en la Cámara de Diputados porque quiere conseguir el fuero que le impida a sus perseguidores que lo detengan con un documento o una petición, por un probable delito cometido; por supuesto nada que ver con una eventual función legislativa. Esta persona iba a llegar a tomar protesta como diputado debido a que el titular de la diputación se murió la semana pasada, por lo que era un asunto verdaderamente fortuito.

También estamos viendo después, por otra parte, este asunto de un fiscal, el fiscal de Nayarit que fue detenido en San Diego, California, aparentemente por relaciones con bandas de narcotraficantes. Qué pena por el Estado de Nayarit, siempre gobernado por caciques o hijos de caciques. Hoy el gobernador Roberto Sandoval se hace que la virgen le habla y no responde como debiera en este asunto. El senador Fernando Herrera fue muy claro al decir que el gobernador Sandoval debe asumir su responsabilidad. “En la administración pública la autoridad se delega, la responsabilidad se comparte. Por lo tanto es responsable el gobernador de la conducta de su Procurador, y él debe de asumir las consecuencias también” ¡Claro! Como que ahora quien lo puso como Fiscal o Procurador, y en vísperas de la Semana Santa, se lava las manos. Pero así es la política en México.

Y después estamos viendo algo sumamente preocupante que es la violencia por diversión. Estos videos que han circulado del llamado grupo de los Centinelas, que no es el único porque hay otros que se hacen llamar Los Maniacos, Los Gatilleros, El Dream Team, Los TNT, etc. O sea unos jóvenes que van y golpean por gusto, por el placer de la violencia.

Lo anterior me recuerda que no estamos orientando las cosas por el camino ni de la legalidad ni de la paz, y creo que mucho de esta exposición indiscriminada de la violencia es en parte por la apología de la violencia que hacen actualmente los medios de comunicación. No es posible prender la televisión y ver el altar del narcotráfico en cada emisión, sea de la cadena que sea. Todo mundo tiene su narco. Y la verdad no se ve demasiado lejana la relación entre estos casos de los Porky’s y de los Centinelas; no veo esto muy lejano de la apología cotidiana de la violencia en la que estamos viviendo. Violencia que no es exclusiva de la televisión sino también desde la tierna infancia; los video juegos son un caldo sangriento de cultivo para prolongar la violencia, los zombis contra las plantas, los que matan, las vidas que pierden, las vidas que recuperan, los ninjas que cortan cabezas, la sangre que brota por todos lados y los niños de 5, 6, 7, 8 o 9 años que están hundidos en la pantalla de los ipods o tablets, porque es más fácil idiotizar a un niño con la violencia del video juego que tomarse la molestia de educarlo. La mamá o el papá le dice al niño: “Toma”. Y le da un ipod. Y el niño antes de aprender a leer aprende a usar un ipod. Y aprende que la violencia es algo divertido, y si seguimos creyendo que la violencia es algo divertido, después no nos asustemos cuando encontremos cabezas tiradas por las calles, cuando veamos descuartizados y cuando encontremos tumbas clandestinas por todo el país. Esa violencia es la que no nos hace reír, esa violencia es la que no nos entretiene, pero esa violencia es la que estamos construyendo y que este país le está heredando a nuestros hijos y a los hijos de nuestros hijos Eso es lo que estamos haciendo con México.