LOS ÁNGELES.- Alejandro González Iñárritu celebró un triunfo más en su carrera y lo hizo rodeado de amigos y colegas en Hollywood gracias a que la Academia de Artes Ciencias Cinematográficas le otorgó la noche del sábado un Oscar especial por su producción de realidad virtual “Carne y Arena”, como parte de los Governors Awards.
“Del premio que más me siento orgulloso es éste: No hay nada más hermoso que ganar un premio sin competir; hay que competir con uno mismo, arriesgando pero uno mismo, y este proyecto (Carne y Arena) no nació con ninguna intención comercial, de hecho, cualquier ganancia que pudiera haber, que no creo que haya, siempre dijimos que iba a ser para una fundación de inmigrantes, nunca pensamos que íbamos a estar en Cannes o ganando un Oscar”, expresó el cineasta mexicano en entrevista en el Ray Dolby Ballroom.
“Ni siquiera es cine es un arte nuevo, es el nacimiento de un arte, sobre todo por la conciencia social que tiene este proyecto. Eso es lo que más me alegra, que de alguna forma haya una realidad que no se está actuando, no hay una ficción, son los mismos inmigrantes que nos están regalando su corazón y yo sólo serví para interpretarlo de un forma a nivel tecnológico, y ese regalo del reconocimiento de la Academia me parece maravilloso, el regalo más bonito”.
Fue la noche de Alejandro González Iñárritu y no podía celebrar sin los suyos: su esposa María Eladia Hagerman y sus amigos que son más de tres y son mexicanos: Emmanuel Lubezki, Alfonso Cuarón, Guillermo del Toro, Salma Hayek y Gael García Bernal.
Sólo faltó Diego Luna, quien se presenta en la obra “Privacidad” en México, pero juntos pusieron sabor mexicano a la gala.
El cineasta recibió la noche del sábado su quinto premio Oscar (los cuatro anteriores habían sido por sus filmes Birdman y The Revenant), pero éste es uno especial que la Academia de Artes Ciencias Cinematográficas le entregó por su trabajo de realidad virtual “Carne y arena”. (Juan Manuel Navarro, corresponsal/EL UNIVERSAL)

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