LOS ÁNGELES.- Odiado por el público, con los nervios transformados en coraje.
Así recuerda Jim Carrey su desastroso debut como comediante en el club nocturno Yuk Yuk’s de Toronto, cuando era apenas un adolescente, en los años 80.
“Sabía que aquello era un desastre, pero decidí castigarlos y no me bajé. Enfrenté mi miedo, no tenía nada que perder.
“Llegó un punto en el que me tiraron cosas, lo que encontraban en sus mesas; no es algo bueno de recordar, pero siempre me ayuda a apreciar mi trabajo y todo lo he hecho por pasión”, rememora el actor de 55 años.
Su histrionismo parte del caos, admite, pues muchas de sus malas experiencias han moldeado su humor.
El rechazo, las crisis familiares y económicas, la muerte de sus padres y la de sus seres queridos han representado una catarsis en los momentos que más lo necesitaba.
“Viví mucho rechazo en mi juventud y una crisis familiar; todo eso pudo haberme acabado, ser objeto de burla o recibir negativas laborales, pero mi cerebro, de alguna forma, desde niño se formó un mecanismo de defensa que me ha impedido caer”.
El mismo año que saltó al estrellato en Hollywood (1994) con cintas como Ace Ventura: Detective de Mascotas, La Máscara y Una Pareja de Idiotas, enfrentó la muerte de su padre, Percy Carrey.
“Cada cosa, aparentemente horrible y devastadora que nos sucede en la vida, da pie a algo hermoso. Por más catastrófica que resulte la situación, siempre hay un lado bueno. Así es la forma en la que sucede la vida”, cuenta el actor, ganador del Globo de Oro por «Man on the Moon» (1999) y «The Truman Show» (1998).
Al enumerar los hobbies que pudo explorar, tras tomarse un descanso luego del fracaso del drama «El Número 23» (2007), Jim enfatiza la satisfacción que encontró en la pintura.
Por ello, su emoción por volver al ojo público, con el proyecto de televisión «I’m Dying Up Here», que produce para Showtime, basado en el auge del stand up en los años 70, lo hace enhebrar algunas anécdotas que reflejan los altibajos de su carrera.
“En lo particular, siempre he considerado que mi estilo yace en mi capacidad de incomodar a la audiencia: sobre un escenario, frente a una cámara, disfruto mucho ser atípico.
“En general, el público me define, pues el humor siempre ha sido igual para mí. Suelo ser el vocero de lo que se piensa y no se dice. Me gusta aterrizar egos, llegar a las personas y hacerlos conscientes de su realidad”.
Jim admite que, al recordar sus inicios, aún hay fibras delicadas de tocar.
“Cuando llegué a Hollywood, conocí a mucha gente extraña en los clubes de improvisación. Batallé para hacerme de una reputación. No es fácil mantenerse firme a los ideales, pero lo he hecho y eso me ha forjado como persona, como comediante y como actor”.
Enfrenta drama legal
A la par de sus proyectos, Jim Carrey debe presentarse a juicio en abril de 2018 para determinar si tuvo algo que ver en el suicidio de su ex novia, Cathriona White.
La demanda es civil, no un juicio criminal. Esto significa que el comediante podría remunerar económicamente a la familia de la mujer, en caso de ser encontrado culpable.
El actor está acusado de utilizar el seudónimo de Arthur King para comprar y dar a White las drogas que usó para suicidarse en septiembre del año pasado.
La madre de Cathriona, Brigid Sweetman, y su esposo, Mark Burton, interpusieron la demanda. (Xulio Guillén/Agencia Reforma)

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