Con la celebración del Domingo de Ramos, la comunidad católica inicias la semana más importante del Año Litúrgico, a lo largo de la cual se hace el memorial de la pasión, muerte y resurrección de Jesús.
El custodio de Catedral, P. Raúl Sosa Palos, y el P. Casimiro Serna, encabezaron la ceremonia de bendición de las palmas, que los fieles agitaron festivamente mientras avanzaban en procesión. Así conmemoraron cuando Jesucristo hizo su entrada a la ciudad santa de Jerusalén montado en un burrito.
Según la tradición, aquel día, saliendo a su paso la gente cantaba: “Hosanna, bendito el que viene en el nombre del Señor”. Era una multitud de mujeres y hombres, de niños y adultos, entre los cuales se encontraban muchos que efectivamente reconocían a Jesús como aquel que venía en nombre del Señor Dios y que, desde esa conciencia, lograban contagiar a otros con su entusiasmo. Por ello sus exclamaciones estaban llenas de alegría y de esperanza.
Los sacerdotes refirieron que también hoy, como en aquel tiempo, hay gente que no sabe ser fiel a Jesús. Con esto se inicia una semana que nos reunirá junto a los demás creyentes, también el Jueves y el Viernes Santo y luego en la noche del Sábado para celebrar la Pascua de Resurrección.
“Cada uno somos diferentes por edad, por carácter, por formación o por opinión, pero juntos formamos un único pueblo, una única familia: la familia de Dios que en estos días quiere unirse más a Jesús y estar cerca de Él, en la hora de su pasión”. Finalmente, cuestionaron el individualismo que se ha acentuado entre los jóvenes. Aquellos interesados sólo en sí mismos, no logran comprender la importancia de solidarizarse con los demás, con los que menos tienen.